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Un río con vistas a la playa en plena Costa Daurada

La desembocadura del Gaià esconde paisajes naturales paradisiacos para perderse en familia u observar las aves

Judit Gabaldón

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Un río con vistas a la playa en plena Costa Daurada

Un río con vistas a la playa en plena Costa Daurada

Existe una zona repleta de paisajes verdes formados por pequeños bosques combinados con el olor a mar, dunas y vistas a la playa. Parece una escena sacada de una isla paradisiaca pero este territorio está más cerca de lo que pensamos. Estamos hablando de la desembocadura del río Gaià, en el término de Tamarit, que consta de cinco hectáreas de terreno que combinan lo mejor de la naturaleza en la provincia de Tarragona.

El magnífico paisaje que envuelve el tramo final de este río no es el único motivo de interés. La fauna existente en la zona también convierte este espacio en un lugar imprescindible que visitar, sobre todo para aquellos amantes de las aves. De hecho, la desembocadura del río Gaià fue declarada reserva natural de fauna salvaje en el año 1995 precisamente debido a la gran diversidad de animales que allí habitan. La Associació Mediambiental La Sínia es la responsable de custodiar el tramo final del Gaià para asegurar la supervivencia de toda la fauna y también de la flora del territorio.

La mejor manera de conocer la desembocadura del río es a través de una ruta que se puede realizar a pie o en bicicleta. El recorrido a través de un camino de dos metros de ancho bordea el arroyo, el cual siempre quedará a mano izquierda. La ruta comprende los últimos 478 metros del tramo del Gaià y el desnivel es prácticamente inexistente, por lo que el paseo es ideal para realizar con niños.

A lo largo del camino hay varios paneles que indican nuestra posición y los lugares de interés que hay alrededor. A través de esta ruta recorremos parte del bosque de ribera que forma parte de la desembocadura y, a medida que nos acercamos a la playa, el verde desaparece del terreno para dejar paso al azul del mar y a la arena de la playa. Para seguir conociendo a fondo todo lo que da de sí la desembocadura del Gaià, lo mejor es adentrarse en la zona de dunas siguiendo el curso de la orilla del mar.

Otra opción es llegar a Altafulla. Para ello, hay que volver sobre nuestros pasos y adentrarnos de nuevo en el bosque de ribera, repleto de olmos, entre otras muchas especies de árboles. Tras cruzar el Gaià encontramos la zona de cultivo con olivos, campos de cereales y almendros, vislumbrando ya el pueblo de Altafulla.

Para toda la familia

Desde la Associació Mediambiental de La Sínia también hay varias opciones para que los visitantes, en especial las familias, disfruten de la desembocadura del Gaià con visitas guiadas a cuatro lugares del tramo final del río.

Uno de ellos es el espacio protegido de la desembocadura del Gaià, que recorre el entorno haciendo hincapié en la biodiversidad del territorio, propia de ecosistemas fluviales. Así, la visita guiada muestra las zonas húmedas junto con el bosque de ribera a la vez que se hace una parada en la zona donde habitan las dunas.

Otra de las visitas se centra en las acequias del Gaià. Los guías muestran a los interesados los tres canales que se han recuperado: el Sifó, la Tollada y el Molí de Pas. Lo especial de esta visita guiada es ver en persona la relación del hombre con el agua y cómo los humanos han sabido utilizarla a través de los siglos.

El Hort de la Sínia es uno de los recorridos imprescindibles. Aquí queda patente la importancia de la agricultura ecológica para la alimentación del hombre y la preservación del medioambiente. Aparte de una breve introducción sobre este tipo de agricultura, los guías también muestran los diferentes tipos de cultivos que se realizan en nuestro territorio así como la variedad de plantas medicinales y todos sus usos.

Tortugas

Por último, en el mismo Hort de la Sínia, encontramos el Centre de Divulgació de la Tortuga, donde se conocen a las tortugas autóctonas, que actualmente se encuentran protegidas. La Associació Mediambiental de La Sínia inició un proyecto de conservación en el año 2006 a partir del cual las tortugas autóctonas quedaban preservadas frente a la invasión de una especie de tortugas exóticas.

Actualmente, trabajan en la reintroducción de esta especie en la desembocadura del río Gaià. Mientras tanto, se pueden ver en este centro donde informan de todas las características básicas de estos reptiles.

Territorio de aves

Si la zona ya es mágica de por sí, las aves la convierten en un territorio de ensueño. Otra de las actividades realizadas en la desembocadura del río Gaià son las observaciones ornitológicas. Cualquier amante de las aves y de la buena fotografía conoce este lugar.

Solo en las cinco hectáreas que conforman el tramo final de este río hay infinidad de aves. En el censo del pasado mes de mayo se encontraron unas 35 especies de pájaros diferentes. Por esta razón, no es de extrañar que en este territorio se puedan ver pájaros rojos, negros, de colores, verdes e incluso aves con cresta.

La tórtola turca y la común son dos de las especies que se pueden avistar en la desembocadura. Para los no tan expertos, la manera más rápida de distinguirlas es por el color: la turca tendrá un color claro mientras que la común resaltará por ser más oscura. Otras de las aves más presentes es la golondrina común, con su característico color rojo en la parte del pico.

Si queremos ver pájaros de colores también es posible hacerlo si conseguimos avistar al estornino pinto, del cual destaca su variado plumaje de colores combinado con manchas blancas. Pero para pájaros llamativos ya tenemos al jilguero europeo con una mezcla de colores que varían del rojo al amarillo pasando por el marrón o el negro.

Otros destacan más por su forma que por su plumaje, como es el caso de la abubilla, cuya cabeza está coronada por una cresta y al volar da la sensación de estar viendo una cebra en miniatura.

Y podríamos seguir nombrando especies de aves hasta acabar la lista. Pero lo mejor es verlas en persona y que el plumaje de los pájaros hable por sí solo. Ya sea para quedar impresionados por la variedad de colores que vuelan por nuestras cabezas, por los magníficos paisajes que envuelven la zona o por la variedad de actividades dedicadas a la flora y fauna, la desembocadura del río Gaià es un destino perfecto para una pequeña escapada.

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