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Una ermita legendaria, en Mont-roig

Entre las rocas rojizas que envuelven el paraje montañoso de esta localidad, se encuentra la ermita de la Mare de Déu de la Roca

Sonia Fenoy García

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Distintas vistas de la ermita Mare de Déu de la Roca

Distintas vistas de la ermita Mare de Déu de la Roca

Otra vista de la ermita de Mont-roig

Otra vista de la ermita de Mont-roig

Turistas paseando por la ermita de Mare de Déu de la Roca

Turistas paseando por la ermita de Mare de Déu de la Roca PERE FERRE

En Mont-roig del Camp se halla la ermita de la Mare de Déu de la Roca. A una altitud de 294 metros sobre el nivel del mar, este peculiar santuario erigido sobre un cerro de roca roja, compuesta por arcillas y otros materiales finos, que le aportan ese toque especial y característico que da nombre a la localidad.

Integrada en la sierra como si se tratara de una prolongación de la misma, esta obra emana de las entrañas de la montaña como si hubiera echado raíces a lo largo del tiempo, aferrándose a la colina para no abandonarla. Ha sufrido innumerables incidentes, como guerras y profanaciones, sin embargo su fuerza intrínseca ha conseguido mantenerla a flote ante tantas adversidades.

Un lugar elevado que nos permite contemplar desde otro punto de vista Tarragona, Salou, Cambrils, Miami Platja y L’Hospitalet de l’Infant.

Los orígenes de la ermita se remontan a finales del siglo XII. Por aquellos tiempos un castillo feudal, se levantaba en la zona de Mont-roig sobre los restos que se conservan de las antiguas murallas y que se pueden observar a mano izquierda según entramos en el recinto del santuario. 

La arquitectura de esta iglesia es modesta, sin excesivos lujos. Predominan los arcos de medio punto y la escasa luminosidad que presenta impregna su estructura . Esta sencillez en las formas nos transmite una paz y sosiego difícil de superar. La capilla contiene un pequeño oratorio, donde se encuentra la figura en madera de la Virgen, en un tono ennegrecido que nos evoca  a la Virgen de Montserrat, acompañada por el Niño.

Por otro lado, a los pies de la ermita se alza un pequeño campanario propio de este tipo de construcciones. Esta ermita ofrece un servicio de hospedería donde los ermitaños que cuidan de ella, disponen de restaurante y alquiler de habitaciones.

En la parte superior de la colina encontramos la capilla de Sant Ramón de Penyafort, una construcción de 1826 que se utilizaba con el fin de orientar a los marineros para llevarlos a buen puerto, función que todavía perdura.

El espacio natural que la envuelve es de una belleza extraordinaria. Encontramos varias fuentes y lugares donde poder comer y descansar al aire libre. Próximo a la ermita se halla un maravilloso mirador natural al que se accede desde un camino excavado en la roca. A lo largo del camino se advierten extraordinarias cavidades creadas por la erosión y el paso del tiempo sobre la inmensa roca, un legado que nos deja este tipo de materiales. 

Este entrañable paraje esconde un sinfín de leyendas, entre las que cabe destacar la del Rey Moro, un relato que data de los tiempos de la Reconquista, una historia  que narra la caída del monarca con su caballo por la bajada de la ermita tras su intento de asaltar el santuario, que hoy pone nombre a este particular barranco.

Si durante su visita a la ermita del Mont-roig aprieta el hambre, el Restaurant de l’Ermita Mare de Déu de la Roca,  ofrece una amplia carta para sus clientes. Este complejo hostelero se convierte en la mejor opción para  aquellos visitantes y turistas que circundan la zona.  En verano la ermita se puede visitar de 9.00 de la mañana a 21.00 de la noche, y en invierno de 9.00 a 18.00 h de la tarde, sin contar los martes, en ambas temporadas, que está cerrado.  

Estampas y recovecos
Realizar un paseo desde la localidad de Mont-roig del Camp hasta la ermita es una excursión muy recomendable. Aparte de activar nuestro cuerpo con algo de actividad física, abastece con un sinfín de espléndidas estampas, unos recovecos maravillosos donde quedamos deleitados por sus hermosas vistas y extrema belleza como la Piedra de los Ángeles, las Escaleras del Diablo o la Cova Foradada, donde se entra por un lado y se sale por otro.

Para llegar hasta la ermita,  se puede acceder desde la N-340 o bien desde la AP-7 y tomar la salida de Montroig, cogiendo la carretera T-322. Si se decantan o prefieren optar por una iniciativa más saludable, como es   ir a pie, se puede hacer desde varios senderos GR-192,  tramo también denominado como Camino Viejo de la Ermita.  Este último nos conduce en  25 minutos a nuestro  destino, donde nos esperan unas vistas impresionantes. 

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