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"Una vida saludable no es sólo la dieta"

Juanjo Cáceres y Julio Basulto, autores del libro 'Mas vegetales, menos animales', abordan la alimentación vegetal proporcionando argumentos científicos

Silvia Fornós

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Juanjo Cáceres y Julio Basulto. Foto: DT

Juanjo Cáceres y Julio Basulto. Foto: DT

El prólogo del libro, escrito por el Dietista-Nutricionista Eduard Baladia, arranca con la frase ‘Vivieron felices y comieron perdices’. Esto ya refleja la cultura alimentaria que tenemos.

- Julio Basulto, J.B.: Es un reflejo de nuestra sociedad. Tenemos asociada la fiesta con el alcohol, «Brindaron con champan», y la felicidad con comer perdices. La gente piensa que si no ha comido carne no ha comido. Queremos romper este paradigma, hacer pensar a la gente y que tenga una información contrastada sobre la relación entre dieta y salud.

- ¿Qué hemos olvidado de lo que comían nuestros antepasados?

- Juanjo Cáceres, J.C.: Hemos olvidado que los vegetales han tenido siempre un gran protagonismo en nuestra dieta. Parece que el hombre siempre ha sido un gran consumidor de carne, pero lo cierto es que los vegetales han sido los principales protagonistas de nuestra dieta, sobre todo desde el Neolítico. Además, los últimos descubrimientos, en el análisis de restos arqueológicos de la alimentación de los cazadores recolectores, muestran el protagonismo de los vegetales. La representación de las dietas prehistóricas como basadas casi exclusivamente en la carne es matizable.

 

- ¿Nos ha interesado olvidar este pasado?

- J.C.: No es que nos haya interesado. Lo que ocurre es que con la industrialización y la introducción de la ganadería y la agricultura intensiva hemos accedido a un mayor número de productos, algunos de los cuales habían sido escasos por dificultades económicas, como la carne.

En poco tiempo han cambiado mucho nuestros estilos alimentarios, y además parece que el vegetarianismo es una práctica novedosa cuando no es así.

- ¿Cómo cambian nuestra vida los vegetales?

J.B.: Si no hacemos un cambio total de estilo de vida y de hábitos muy poco podrán cambiar nuestra vida. El principal problema no es tanto que comamos pocos vegetales sino que comemos una alta cantidad de alimentos superfluos, que fumamos, bebemos alcohol, que somos sedentarios, etc. Si seguimos una dieta con más vegetales pero no cambiamos el resto nuestra salud no cambiará mucho.

- Entonces, seguir una buena dieta, va más allá de comer saludable. ¿Por qué nos hemos centrado en este aspecto?

- J.C.: Hemos acabado asociando dieta solamente a alimentación pero como decimos un estilo de vida saludable no se basa sólo en la dieta, debemos tener en cuenta nuestra actividad física, no consumir sustancias que empeoren nuestra salud, la importancia de la lactancia materna, etc. Insistimos en la necesidad de apartar relaciones dañinas de nuestro entorno, porque si no son sanas es muy difícil adoptar estilos de vida saludables.

- Un estilo de vida saludable es como una historia de desamor.

- J.B.: Existen muchas fuerzas a nuestro alrededor que dificultan seguir un estilo de vida saludable. Por esta razón en nuestro libro introducimos el acrónimo S.A.L.T.A.R., que incluye la ‘R’ de ‘Relaciones dañinas’. No cambiarás tus hábitos si a tu alrededor es muy complicado renunciar al alcohol, el tabaco, el sedentarismo, etc. La palabra dieta no significa un cambio momentáneo de alimentación, sino un cambio de estilo de vida, un cambio de hábitos dietéticos de por vida y esto conlleva una concienciación.

 

- ¿Hasta qué punto somos culpables de todo este ‘caos’ nutricional?

- J.B.: Los niños son 0% culpables. Los medios de comunicación un poco, porque muchas veces dan informaciones no contrastadas o llegan a estar comprados por intereses ajenos a la salud pública, como algunos profesionales sanitarios. Los famosos y los blogueros, además de la industria alimentaria, también son culpables. Los ciudadanos estamos en medio y es muy difícil pensar que tenemos una responsabilidad muy grande. Hay una encuesta que constató que únicamente dos de cada diez personas están dispuestas a cambiar sus hábitos. Esperan la pastilla milagro.

- ¿Por qué siempre buscamos milagros?

- J.B.: Porque no tenemos fuerza de voluntad y no tenemos información contrastada, porque no tenemos tiempo.

- ¿Tenemos que comer de todo?

- J.B.: Es falso. No se tiene que comer de todo. Hay que comer más vegetales, menos animales y poco o ningún alimento superfluo o carnes procesadas. Este dogma no ha cambiado en los últimos 30 años. Existen datos que relacionan el comer de todo con más probabilidad de tener obesidad en niños y adultos.

- ¿Por qué estamos enganchados a los alimentos superfluos?

- J.C.: Están hechos para que nos resulten apetitosos. Introducen elementos como el azúcar que a nosotros nos resulta muy apetitosos o la sal que incentiva, a través del sabor que tiene, a seguir comiendo. Es lo que nos ocurre con las patatas fritas, que empiezas y parece que no puedes parar. Son estas sustancias las que consumimos en exceso y las que deberíamos reducir su consumo. Por esta razón abstenerse de consumir abundantemente estos productos puede aportar grandes beneficios.

- ¿Nunca es tarde para cambiar de estilo de vida?

- J.C.: A cualquier edad notaremos los beneficios, siempre que vayan en la línea de saber diferenciar los alimentos más convenientes de los que no lo son. Y si tienes otros hábitos, como el tabaquismo o el alcohol, todo lo que corrijamos va a tener beneficios inmediatos, que serán mayores o menores según el momento en que lo hagas y cuál sea tu estado de salud en ese momento.

- ¿Cómo podemos esquivar la sal y el azúcar?

- J.B.: Comiendo pan integral sin sal; menos quesos, menos platos precocinados y menos derivados cárnicos. Estos cuatro productos aportan un 75% de la sal que tomamos. En el caso del azúcar, menos cantidad de bebidas azucaradas, mal conocidas como refrescos, menos cantidad de lácteos azucarados, menos bollería, etc. Nos tenemos que fijar menos en la azucarera y pensar si lo que tenemos delante es un alimento o un producto alimentario.

- ¿El impuesto sobre bebidas azucaradas frenará el consumo?

- J.C.: Estamos a favor porque pensamos, tal y como afirma la OMS, que un impuesto que aumente un 20% el precio de las bebidas azucaradas va a reducir el consumo y por lo tanto va a tener un efecto beneficioso sobre la salud pública, especialmente en aquellos sectores de población que por razones de menor poder adquisitivo van a reducir más su consumo.

- ¿Por qué seguimos comiendo alimentos procesados a pesar de conocer los riesgos para nuestra salud?

- J.C.: La población no es consciente del impacto que tienen los malos hábitos alimentarios sobre el riesgo de sufrir una diabetes tipo 2 o sobre el riesgo de sufrir trastornos cardiovasculares, o de la diferencia que existe entre tener unos buenos hábitos alimentarios y reducir el riesgo de sufrir un cáncer, etc. Hace falta una mayor toma de conciencia, por esta razón hemos escrito el libro.

- ¿Sienten que van a contracorriente?

- J.C.: Una poco sí. Hay mucha información alrededor de la alimentación, muchos conceptos adquiridos por la sociedad y que nosotros rechazamos, como el que hay que comer de todo, que el consumo moderado de alcohol es saludable, etc., que hay que corregir y rectificar porque no son correctos.

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