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Uno de cada diez híbridos enchufables vendidos en nuestro país en un Posrche

Porsche ha cerrado el ejercicio 2015 con unas cifras muy positivas: sus ventas totales en España crecieron un 28,5% respecto al año anterior, porcentaje superior a la media del mercado total que se situó en el 21%. Pero si hay un segmento donde la evolución de la marca de Stuttgart ha destacado especialmente es el de los vehículos híbridos enchufables, en el que sus ventas han aumentado un 113% en 2015.

Redacción

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Éxito de ventas para los modelos híbridos enchufables de Porsche,

Éxito de ventas para los modelos híbridos enchufables de Porsche,

Sin duda, el mercado español de vehículos con tecnología eléctrica (tanto híbridos, como híbridos enchufables y eléctricos puros) va ganando peso. En muy poco tiempo se ha pasado de cifras marginales a tener una participación del 2% en el total de las ventas, con crecimientos del 53% en el pasado ejercicio, bastante por encima del comportamiento global del sector (+21%). En el caso de Porsche los datos son aún más espectaculares, ya que casi 5 de cada 100 deportivos vendidos en 2015 en España emplean esta tecnología eficiente.

El éxito de Porsche, la primera marca del mundo en contar en su gama con tres modelos híbridos enchufables (Cayenne, Panamera y 918 Spyder), es indiscutible en este terreno. A pesar de ser una firma exclusiva y, por tanto, con unos volúmenes de ventas que no superan el 0,2% del total del mercado nacional, en el apartado de híbridos enchufables esa cuota llega nada menos que al 11%, es decir, más de uno de cada diez vehículos matriculados en España es un Porsche. Por modelos, el Cayenne ocupa el cuarto lugar en el ranking de ventas de vehículos enchufables y es el primer coche premium de todos ellos.

La apuesta de Porsche por la propulsión eléctrica en distintos formatos es indiscutible desde hace unos años y, como ha sido siempre tradición en la compañía, la competición está sirviendo de inmejorable laboratorio para trasladar a la producción en serie todos los avances que se van logrando. Hace sólo dos años Porsche regresaba al Campeonato del Mundo de Resistencia con los 919 Hybrid, unos sofisticados prototipos híbridos que corren en pruebas como las 24 Horas de Le Mans. En ellas tienen que cumplir con un reglamento muy estricto, donde se limita la cantidad de energía eléctrica disponible para cada vuelta. En este contexto, los ingenieros han trabajado duro, tanto para lograr la recarga de las baterías a través de la frenada y de los gases de escape, como para almacenar toda la energía generada, que luego será aplicada en las fases de aceleración.

Así, los 919 Hybrid han alcanzado un rendimiento óptimo, que combina unas prestaciones absolutamente espectaculares con un consumo de combustible ajustado. El resultado, tras dos años de participación en el certamen, no puede ser mejor: campeones del mundo de marcas y de pilotos, con seis victorias consecutivas en las últimas carreras.

Y con esa obsesión por la eficiencia, pero sin renunciar nunca a la deportividad inherente a cualquier coche construido por Porsche, se han sentado las bases para dar el siguiente paso en los modelos de producción en serie. A principios de diciembre del pasado año se dio luz verde al proyecto de fabricar el primer deportivo 100% eléctrico de la historia, el Mission E, un coche de cuatro puertas y cuatro asientos individuales con más de 600 caballos de potencia.

Además de un rendimiento sobresaliente, que permite pasar de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos, este vehículo, que se lanzará al mercado a finales de la década, contará con una autonomía superior a los 500 kilómetros y podrá cargar el 80% de su batería en quince minutos, cifras muy alejadas de lo ofrece cualquier modelo de los que se comercializa en la actualidad.

Una vez más, la visión de futuro sitúa a Porsche por delante de sus competidores, y demuestra que la preocupación por el medio ambiente y el desarrollo de energías alternativas no tiene que estar reñido con el placer de conducir y la deportividad de la que siempre han hecho gala los modelos de Stuttgart.

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