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Ver bien para aprender mejor

Uno de cada tres casos de fracaso escolar va asociado a problemas de visión no corregidos. Pero hay claves que ayudan a detectarlos

Mònica Just

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Jan, de 8 años, junto a Roser Cabré de La Creu Blanca, con una mesa para trabajar la lateralidad. Foto: A. González

Jan, de 8 años, junto a Roser Cabré de La Creu Blanca, con una mesa para trabajar la lateralidad. Foto: A. González

Empiezan forzando la vista. Les cuesta leer lo que pone en la pizarra. O en un libro de texto. A veces ven borroso, doble, o no logran concentrarse. Bajan su nivel de atención y, con ello, su rendimiento escolar. Hasta que alguien se da cuenta. Es habitual que el alumno no alerte de lo que le pasa. Y que ni siquiera sea consciente de ello. Se acostumbra a ver menos, y peor. Hasta que pasa el tiempo y alguien se da cuenta.

Los datos hablan por si solos. Uno de cada tres casos de fracaso escolar va asociado a problemas de visión no corregido. El 72% de los padres cree que sus hijos ven perfectamente y no los lleva a revisiones. Y la mitad de los niños españoles de entre seis y doce años tiene deficiencias visuales que no han sido detectadas. Son solo algunas de las conclusiones del último estudio nacional de la asociación Visión y Vida sobre el estado de la visión infantil en nuestro país. Tener problemas visuales y no saberlo, pues, frena el éxito escolar y puede generar casos de déficit de atención. Es una problemática que debe abordarse desde sus distintas vertientes. Y, sobre todo, detectarse a tiempo. Para ello es clave el papel que jueguen en cada caso las familias, los maestros, los profesionales del sector y, por supuesto, los propios niños.

‘2 ulls per aprendre’

Precisamente estos datos suponen el punto de partida del programa 2 ulls per aprendre, que impulsa Òptiques La Creu Blanca, con el fin de sensibilizar a la población y fomentar la salud visual de los más pequeños. Su idea es evitar que la visión repercuta negativamente en el aprendizaje del menor. Y también en su día a día.

Se trata de un ciclo de charlas –la asistencia es gratuita– que se llevan a cabo en escuelas del Camp de Tarragona y que mezcla el servicio profesional y especializado con la sensibilización de los agentes implicados en la educación de los niños. La idea es aclarar dudas, concienciar sobre la estrecha relación entre el rendimiento visual y el escolar, y dar pistas que ayuden a detectar en casa un problema de visión en un niño. Esta semana ha sido el turno del Col·legi Cor de Maria de Valls, pero hasta ahora han pasado por centros de localidades como Tarragona o Reus, y tienen pendiente ir a Montbrió y Riudecanyes, entre otras.

Roser Cabré es especialista en visión infantil e impulsora de este proyecto de La Creu Blanca. Se muestra satisfecha de los resultados que han conseguido hasta ahora. Llevan años trabajando en ello, pero ahora han intensificado la difusión y la sensibilización. E insiste en que es un tema muy amplio. «No solo se trata de cuánto vemos, sino que muchas veces nos olvidamos de la calidad», apunta. Y reconoce que, si bien la visión de lejos se vigila más a menudo, «la de cerca no se mira casi nunca». Los expertos recomiendan revisar la vista de los niños al menos una vez al año.

Compartir dudas

2 ulls per aprendre se compone de tres tipologías de charlas distintas: para niños de quinto o sexto de primaria, para educadores o para padres. Incluso en algún caso conviven dos de ellas, como ha ocurrido esta semana en Valls, donde docentes y familiares han compartido sensaciones. Todo ello con el lema «veo, comprendo y aprendo». También simulan problemas visuales, un hecho que consigue que la gente sea consciente de lo que supone realmente un determinado problema.

Habitualmente, los responsables del proyecto preparan un discurso distinto para cada público. Según explica Cabré, en el caso de los docentes, la explicación gira en torno a los signos y síntomas en las aulas. En las charlas dirigidas a familiares, se centra en la prevención y la importancia de realizar revisiones. Y en el caso de los propios niños, «hacemos que experimenten sensaciones. Que puedan saber disgregar qué es normal y qué no», apunta. En general, se trata de dar pistas y herramientas que ayuden a detectar posibles problemas.

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