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Viajeros solitarios

Cada vez son más las personas que van solas de vacaciones. No son solo solteros, también hay casados

Javier Díaz

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Selfie del tarraconense Ignacio Pérez en Roma

Selfie del tarraconense Ignacio Pérez en Roma

Ignacio Pérez acaba de volver de vacaciones de Roma. Ha estado cinco días en la capital italiana sin más compañía que una guía turística que cogió prestada en la biblioteca pública de Tarragona. Está soltero y le gusta viajar solo. Hace unos meses se escapó a Madrid y ya tiene los billetes para ir a Nueva York en noviembre. Se alojará en un hostel en Queens y compartirá habitación con quien le toque. «La ventaja de ir solo es que puedo planificar el viaje a mi gusto, sin necesidad de consenso con nadie. Voy a mi bola».

Asegura que se considera un «viajero, no un turista»: «Me gustar ir a los sitios donde van los autóctonos, a sus bares, sus lugares de encuentro... Siempre conozco gente y eso enriquece la experiencia».

Los viajes en solitario son cada vez más frecuentes. No son solo una alternativa para solteros, también hay personas cuyas vacaciones o gustos no coinciden con los de su pareja. O  quienes creen que realizar actividades de ocio sin su media naranja fortalece la relación. 

«Se tiende a pensar que los viajes individuales son una opción válida únicamente para singles, pero no es así. Con nosotros viajan personas de perfiles muy diversos, damos servicio a solteros y casados y a personas de diferentes rangos de edad», explica Santiago Rey, director y fundador de la agencia Yporquénosolo. 

Damos servicio a solteros y casados y a personas de diferentes rangos de edad

La situación sentimental de cada viajero «ni es importante para nosotros ni para nuestros clientes. El verdadero foco de atención es el destino», añade. Uno de los objetivos de Yporquénosolo es que el turista realice «una inmersión cultural completa» en el país que visita. Para ello, ofrece rutas alejadas de los circuitos típicos.

Montse, de Tarragona, viajó sola por primera vez hace siete años y, desde entonces, lo hace siempre que puede. Con los amigos no siempre se ponía de acuerdo para planificar los viajes y decidió ir por libre. Ha visitado Indonesia, Nepal, Cuba, Perú o Benín. Nunca se ha sentido insegura por ir sin compañía. «Viajar sola te abre la mente. Recomiendo probarlo, al menos una vez», dice.

«El número de viajeros que decide hacerlo de forma individual crece cada año», remarca Santiago Rey. Este aumento ha fomentado la aparición de agencias adaptadas a las nuevas demandas de los clientes. En su catálogo para singles hay viajes organizados en grupos en los que nadie se conoce. «Creemos que la experiencia es mucho más interesante si la compartimos con personas que no conocemos de  nada. Añade una emoción extra a las vacaciones», apunta Rey.

Núria es asidua a esta fórmula. Se ha recorrido así parte de África y Asia. «Estoy soltera y mis amigos no son tan aventureros como yo. Es una forma de viajar en compañía a países o lugares a los que quizá nunca iría sola» cuenta esta tarraconense

'Desconectar' de la pareja

El número de parejas que viajan por separado ha aumentado un 500 %  en los últimos,  según estima la agencia de viajes Yporquénosolo. La mentalidad de la sociedad han cambiado, ha cobrado impulso la tendencia llamada soligamia o valor por desempeñar actividades individuales y también cambian los hábitos a la hora de viajar en pareja. 

En cuatro de cada diez matrimonios en España, los dos cónyuges trabajan fuera de casa. Si las vacaciones de ambos no coinciden o no pueden (o no quieren) dejar a sus hijos al cuidado de otras personas, no les queda otra que quedarse en casa o ir por separado. Javier Olmo, de Cambrils, suele escaparse en agosto dos semanas al pueblo de su familia, en Guadalajara. Su mujer como mucho le acompaña una semana, pues no dispone de más vacaciones en esas fechas. Son los únicos días del año que están distanciados.

Otro de los motivos es el deseo por experimentar un tipo de travesía que no provoca ningún interés en la otra persona, como viajes de aventura o circuitos que requieren de más actividad física y que proponen adentrarse en lugares recónditos.  «Con esta fórmula, la persona puede vivir y disfrutar la experiencia sin preocuparse por cómo se sentirá su pareja haciéndolo», sostiene Santiago Rey, director y fundador de Yporquénosolo. 

A muchas personas, argumenta Rey, les beneficia experimentar vivencias diferentes, relacionarse con gente nueva, revitalizar la relación a través de la ausencia temporal, encontrar nuevos temas de conversación o salir de la rutina de responsabilidades que, a veces, entraña ser padres, esposas o maridos a tiempo completo. 

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