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Volver a casa con un bebé en brazos

La llegada de un hijo cambia la vida. Adaptarse no siempre es fácil, pero el afecto de los padres es vital

Silvia Fornós

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Coger al bebé en brazos le genera seguridad y confianza. foto: K.C.

Coger al bebé en brazos le genera seguridad y confianza. foto: K.C.

No existe ninguna enciclopedia que nos enseñe a ser padres. Aprendemos a base de éxitos y tropiezos. Las primeras dudas nos invaden cuando regresamos del hospital a casa. Antes éramos una pareja y ahora somos una familia.

¿Qué necesita nuestro bebé? «El calor humano, la alimentación y sentirse protegido. Debemos cubrir estas tres necesidades básicas», afirma la psicóloga sanitaria, psicoterapeuta y sexóloga Sònia Navarro. «El bebé necesita ser cuidado, no educado», asegura la experta. «La educación empieza entre los 2 y 3 años, cuando aprenderán a comportarse de una manera adecuada», añade.

«No lo cojas en brazos que se acostumbrará». Es una riña frecuente que la experta rebate. «Tenerlo en brazos contribuye a fortalecer el vínculo con el bebé, ya que siente lo que sentía cuando estaba dentro de la madre. El latido del corazón y el olor de la madre, además de la voz. Todo ello le ayuda a relajarse», detalla Sònia Navarro.

Generar este vínculo afectivo es prioritario para evitar, según la psicoterapeuta «posibles problemas en la relación con el bebé». Cuando el parto es por cesárea, el padre es quien coge en brazos al bebé durante sus primeras horas de vida. «Está comprobado que después busca el contacto visual con el padre porque ha estado con él en lugar de la madre», afirma.

Apego seguro

El afecto es fundamental. «Si no existe este apego el niño reclama mucho más la atención de los padres. Cuando crece, las pataletas van más allá de las que se pueden considerar normales dentro de la evolución del niño», destaca la psicóloga sanitaria.

Entender las señales

Establecer este vínculo nos ayudará a descifrar las demandas del bebé. «Tenerlo en brazos le genera seguridad y confianza», detalla y añade que «está demostrado que los niños más cogidos tienen menos cólicos, padecen menos vómitos y se marean menos cuando van de viaje». Cuando llegue el momento de empezar a caminar. No debemos preocuparnos. Si el apego es seguro el bebé se ‘desapegará’ poco a poco de los padres. Según la psicóloga Sònia Navarro «en la exploración del mundo querrá que los padres estén cerca, pero poco a poco se alejará. De hecho los niños que han sido cogidos en brazos son más independientes cuando son mayores».

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