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'Yo siempre estoy en plena ebullición'

Entrevista con Raphael, cantante

Raúl Cosano

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Raphael, ante su público, en el reciente concierto ofrecido en Marbella de su gira ´Sinphonico´, que este viernes recalará en Cambrils. Foto: efe

Raphael, ante su público, en el reciente concierto ofrecido en Marbella de su gira ´Sinphonico´, que este viernes recalará en Cambrils. Foto: efe

-A estas alturas, ¿queda algo que no le hayan preguntado en una entrevista?

-Supongo que sí, supongo que sí (risas)… Nuestro diccionario es muy grande.

 -¿Qué veremos en su concierto de este viernes en Cambrils?

-Un gran concierto con todos mis grandes éxitos, pero en su versión sinfónica:las canciones llevadas a lo máximo que pueden dar de sí. Desde que empecé, de toda la vida, eso era un desafío.

-¿Qué supone haber cumplido esa vieja aspiración?

-Una responsabilidad muy grande al principio, cuando estrené en junio del año pasado en el Teatro Real, en Madrid, y una gran alegría todos los días que lo hago. Ha sido un gran esfuerzo muy compensado por el entusiasmo del público. De eso se trata.

-¿Cómo está Raphael? ¿En qué momento se encuentra ahora?

-Yo, como siempre, estoy en plena ebullición, en ese estado, trabajando, pensando en cómo puedo hacerlo mejor, con enorme pasión por las cosas. A mí me encanta trabajar, y sigo estando en el mejor momento de mi vida.

 -Da la impresión de que se le acumulan los proyectos.

-Siempre me falta tiempo, pero lo voy arreglando. Tengo muchas cosas en mente y lo bueno es que las voy haciendo, todo va saliendo adelante.

-¿Qué le quedó de su reciente vuelta al cine en la película ‘Mi gran noche’?

-Me encantó hacerlo, me reí muchísimo, me lo pasé muy bien. Voy a seguir haciendo cine, no con la asiduidad de antes, porque tengo tantos conciertos que dar… pero cada dos años trataré de hacer una buena película.

-Hace poco habló incluso de un disco a medias con Bunbury.

-Enrique y yo siempre tenemos planes de algo, lo que pasa es que hasta ahora no hemos podido hacerlo. En este nuevo disco también canto canciones suyas que ha compuesto para mí.

-¿Había antes mejores compositores de canciones?

-Rotundamente, sí. Porque antes escribía un señor que se llama Manuel Alejandro, que era un genio, a mi forma de entender la música. No sólo por su parte, sino por la cantidad de compositores tan buenos que había. Ahora los hay también, pero se están haciendo, están empezando. Mi nuevo disco es de compositores nuevos. Tengo esperanza de que entre ellos salga un bombazo.

 -¿Se siente icono de algo?

-¿Un icono? No, por Dios. Estoy vivo, no soy icono de nada.

 -¿Le queda alguna colaboración pendiente?

-Siempre puede haber, pero he tenido mucha suerte y he colaborado con muchos artistas. Ese lado de mi carrera está muy cumplido pero siempre aparecerá algo que pueda apetecer, tanto a mí como al otro artista.

 -Incluso ha mencionado la posibilidad de hacer un dúo con gente que ya no está como Elvis.

-La tecnología lo permite. Lo hice con una queridísima amiga mía, Rocío Jurado, una cosa que quedó preciosa, pero no se debe abusar. Parece que te estás aprovechando de que la otra persona ya no está en este mundo. Pero Rocío era íntima amiga mía.

 -En los últimos años su público se ha rejuvenecido.

-Se ha agrandado. Se ha unido mucha gente joven. Llevamos ya trabajando para cinco generaciones. Eso es muy difícil.

 -¿Cómo ve que esa gente joven se acerque a sus canciones?

-Me encanta que entre a verme público joven, para que vea mi trabajo y lo valore. Eso lo empiezo a ver en todos los conciertos. Son esas pequeñas batallas de todos los días.

-Parece que ‘Mi gran noche’ es un poco el símbolo de todo ello. ¿Qué tiene esa canción?

-Eso digo yo, ¿qué tiene?

-La ponen hasta en los locales modernos.

-Fue un bombazo cuando la estrené, en el año 66. Era una canción cantada por ahí con la que no pasaba nada. La letra no era muy buena. Rafael de León me hizo el favor de cambiarla. La metí en un película mía, que se llamaba Digan lo que digan. Y fue un bombazo, tanto en España como en América.

 -Pero ahora ha seducido hasta a los indies.

-Sí, luego se le pasó el momento, como era normal. Y de pronto, como hace ocho años, volvió a resurgir de sus cenizas, y ahí está. Es la canción más escuchada del año. La puedes oír en todos los lados, en los campos de fútbol...

-Otro tema eterno es ‘Gracias a la vida’. ¿Tiene una lectura especial después de aquel trasplante que le ‘resucitó’?

-Cobra más sentido después de todo aquello, aunque es una canción que yo canto desde el comienzo. Está grabada por mí en un disco de homenaje a Hispanoamérica, en el año 70.

-¿Por qué rompe un espejo durante los conciertos?

-(Risas). Son cosas mías. Lo hice una vez y surtió tal efecto que el público me lo demanda y yo con mucho gusto lo hago. No lo hago todos los días porque a veces no puedo, por el lugar, por estar demasiado cerca. Lee la letra de la canción, Frente al espejo. Comienza así: ‘No me mires así que me molesta’. Así que la cosa ya empieza mal.

-¿Quiere recordar aquella actuación en Tarragona en el franquismo que paró después de que un espectador le insultara?

-No, gracias. Eso pertenece a un mal día, que no fue mío, por cierto, sino del que se le ocurrió decirme aquello.

 -Hoy las cosas han cambiado.

-Antes si le cantabas a una chica ya te decían que eras marica. La mentalidad era muy distinta pero yo no me topé con ello hasta aquella actuación en Tarragona. Gracias a Dios han cambiado mucho las cosas. Eso ya se acabó.

-En 2003 dijo que la vida le había concedido una prórroga y que ahora iba a marcar muchos goles. ¿Sigue en ello?

-Sí, y los estoy metiendo cada día, ¿no? Yo creo que sí.

-Esa retirada, o ida definitiva de vacaciones, como le gusta llamarla, ¿tardará en llegar?

-Sí, todavía va para largo, hay muchas cosas que hacer, que me gustaría terminar.

-¿Le ha llegado a agobiar la fama en algún momento?

-No. Siempre he llevado esas cosas de manera muy normal, será porque la conozco desde muy chiquito. Estoy hecho a ello. Está aceptado. Vivo con el público, me junto con él, me siento bien con él, no salgo corriendo ni me escondo. Me fotografían lo que quieren, no entran en mi vida privada, me respetan. Nos llevamos muy bien y lo mismo te digo con los medios de comunicación. Si me piden algo, yo lo hago.

-Como artista internacional que actúa en un sinfín de países, ¿cómo ve el mundo?

-La situación es complicada, muy difícil. Soy muy positivo, desde siempre, pero no me quiero hacer el mudo, el ciego y el sordo. Sé que todo esto tendrá su arreglo, porque soy muy optimista.

-¿Qué canción de su repertorio le ponemos a la situación política de España?

-(Risas). Iba a decir Escándalo, pero no, es algo más grave que un escándalo, eso es muy flojito.

-¿Cómo la vive?

-Estamos aquí esperando, a ver qué deciden… Entre todos la mataron y ella sola se murió. No sé qué canción es esa pero existe. A ver si de una vez por todas arreglamos la cuestión.

-A ver si se puede.

-Es que se tiene que poder... o ya me contarás tú... Si no, ¿qué hacemos?

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