Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

A por la Cuarta Revolución Industrial

Fábricas conectadas, drones autónomos y robotización con 5G: las empresas más 'tradicionales' dan el salto digital

Rafael Servent

Whatsapp
Una maqueta de fábrica conectada en el Mobile World Congress de Barcelona. Foto: RS

Una maqueta de fábrica conectada en el Mobile World Congress de Barcelona. Foto: RS

La edición del Mobile World Congress que acaba de cerrar puertas en Barcelona con récord de visitantes (108.000 personas, un 7% más) y de expositores (más de 2.300) ha sido para algunos la primera toma de contacto con lo que llega a sus empresas: se trata de la Cuarta Revolución Industrial, y no debería dejar indiferente a nadie.

Por primera vez (tras una prueba piloto el año pasado), más de un centenar de empresas catalanas de sectores no TIC han pasado por el Mobile –de la mano del programa ‘Going Digital’ de ACCIÓ– para ver qué se cuece en esto de la digitalización de la industria. Empresas industriales tradicionales puras y duras, con sus fábricas con máquinas, sus almacenes y sus historias en muchos casos centenarias y familiares.

¿Qué hacían en el Mobile personas como Jaume Cabré (42 años, Reus), director general de La Industrial Algodonera (en La Selva del Camp) y cuarta generación en esta industria familiar dedicada a la fabricación de cordones? ¿Alguien que se dedica a los cordones? ¿En el Mobile? ¿En serio? Muy en serio.

Lo que hacían Jaume Cabré y otros muchos empresarios y directivos (la mayoría, de pymes y grandes empresas familiares catalanas) era enterarse de lo que llega (en realidad, ya ha llegado) y prepararse. Ser de los primeros siempre es una ventaja competitiva, y en tiempos de cambios acelerados (lo de hoy ya no vale, y lo de mañana ya no valdrá), ésa es la actitud.

Tras la primera toma de contacto, Cabré lo tiene claro: «Quiero digitalizar la planta de producción. Digitalizarlo todo. Las más de 300 máquinas que tenemos». Ya ha hecho algún contacto, y piensa que podrían empezar a trabajar en eso, aunque sabe que es un proceso largo. Especialmente, por la formación que necesitarán su medio centenar de empleados.

¿De qué habla Jaume Cabré cuando dice que quiere digitalizar su fábrica? «Queremos poner un hardware de conectividad en cada una de las máquinas, junto a un software con el que podamos trabajar los datos. Podremos saber qué produce cada máquina, cuándo ha parado, por qué... y gestionar los plazos de entrega, además del mantenimiento y otras cosas. Pero sobre todo, tengo obsesión en cumplir con los plazos de entrega y acortarlos lo máximo posible. Por eso necesito digitalizar y obtener información de la máquina al momento».

En una empresa con centenares de miles de referencias de producto, eso puede ser más que útil. Fundada en 1918 pero con sus orígenes a finales del siglo XIX, La Industrial Algodonera se dedica a la fabricación de cordones, trenzados y cordones elásticos. En la última década, ha experimentado una revolución.

Exportar ya no es suficiente

Cuenta Cabré que, en los años ochenta, el 75% de su facturación (que hoy alcanza los 4,5 millones de euros) eran cordones para zapato. Hoy sólo representan el 4%. Se informatizaron. Diversificaron su producción. Empezaron a exportar (el 50% de su facturación son exportaciones).

El lean manufacturing fue lo último en lo que entraron, con producciones cada vez más ágiles, flexibles, cortas, personalizables. De ahí los centenares de miles de productos distintos que salen cada año de su fábrica en La Selva del Camp. «Somos cada vez más una empresa de soluciones a los clientes. Tú me explicas lo que necesitas, y yo te doy la mejor solución», cuenta Cabré.

La transición hacia la Cuarta Revolución Industrial hace tiempo que ha empezado en esta empresa, y el paso lógico ahora es la sensorización y digitalización de la planta de producción. En este camino, el principal problema que cuenta que se ha encontrado Cabré ha sido el de las inercias y la falta de flexibilidad para el cambio de algunos empleados.

Una consecuencia lógica de una industria con mucha historia a sus espaldas, en un sector muy tradicional. En algunos casos, esas inercias se han cambiado. En muchos otros, ha habido que hacer cambios en la estructura: «Hace cinco años, cuando asumí la dirección general –cuenta Cabré–, reestructuré internamente la empresa, con un nuevo equipo directivo, y a algunas personas las cambié de funciones».

Ahora tiene «un nuevo director industrial con el concepto del lean manufacturing, pero no de digitalización». Básicamente, porque todo está por hacer y son muy pocos los que tienen experiencia en ello. Por eso toda información es relevante, con programas como ‘Going Digital’.

La apuesta de ACCIÓ (agencia adscrita al departamento de Empresa i Ocupació de la Generalitat de Catalunya) por la Industria 4.0 es fuerte. En vísperas de arrancar el Mobile World Congress, Núria Betriu, directora general de Indústria de la Generalitat de Catalunya y consejera delegada de ACCIÓ, adelantaba que «el gran reto es la digitalización de la industria catalana, y pienso que tenemos la oportunidad de liderar la Industria 4.0 en el sur de Europa».

Atentos a la industria química

El Mobile World Congress de este año ha sido sólo un aperitivo de lo que se avecina en otoño en la transición hacia la Cuarta Revolución Industrial. Fira de Barcelona quiere aprovechar el tirón que tiene la celebración del salón Expoquimia (que, de forma bianual, alcanza ya su 18 edición) para organizar un ambicioso certamen al que ha llamado Barcelona Industry 4.0 Week.

La celebración del Mobile World Congress fue el marco en el que se dieron a conocer algunos detalles de esta iniciativa con la que Barcelona (y, como en el caso del Mobile, por extensión el resto de Catalunya) quiere postularse como un centro de referencia mundial en esto de la transición digital de la industria.

Fira de Barcelona ha decidido concentrar en el recinto ferial de Gran Via (el mismo en el que se celebra el Mobile) los salones Expoquimia, Eurosurfas, Equiplast, In(3D)ustry From Needs to Solutions, IoT Solutions World Congress, los congresos World Congress of Chemical Engineering y World Chemical Summit, y el certamen Smart Chemistry, Smart Future.

En total, confían en congregar unos 50.000 visitantes entre el 1 y el 6 de octubre, con cerca de 850 ponentes y un millar de empresas. Más o menos, la mitad que el Mobile World Congress. Lo cual no está nada mal. Y con un detalle muy relevante: en la semana en la que Barcelona quiere ser la referencia mundial de la Industria 4.0, la industria química estará en el centro. Es novedad. Aunque no sorprende.

El miércoles, Genís Roca, fundador de la consultora tecnológica Roca Salvatella, soltaba en el 4YFN (el evento paralelo al Mobile dedicado a los emprendedores tecnológicos) que esto de la digitalización va por barrios: «En sectores como la prensa –explicaba Roca en una charla organizada por la escuela de negocios Esade– son conscientes desde hace tiempo de que es urgente. Otros, como la automoción, vivían hasta ahora muy tranquilos. Y quedan otros más, como el del petróleo, en el que viven tranquilísimos. El señor [Antoni] Brufau [presidente de Repsol] vive tranquilísimo respecto a esto de la Industria 4.0».

Si es así, quizás no debería. El desembarco de los principales fabricantes de coches del mundo en esta edición del Mobile, apretando el acelerador para no perderse la revolución del vehículo conectado y autónomo, con alianzas empresariales insospechadas hace sólo cinco años, es una muestra de que aquí nadie puede estar tranquilo.

El martes, Klaus Entenmann, CEO de Daimler Financial Services, la división encargada de financiar a empresas y particulares la compra de un vehículo Mercedes Benz, decía, entre otras cosas, que podríamos mandar nuestro coche «a recoger una pizza», que «el ride pooling (compartir coche) es una oportunidad» y que por eso estaban invirtiendo tan fuerte en startups de car sharing.

Hace cinco años, a más de uno le hubiese explotado la cabeza si el CEO de la división financiera de Daimler hubiese dicho que sus Mercedes servían, básicamente, para recoger pizzas. Nadie arquea una ceja hoy. Y si la arquea, tiene un problema.

Conscientes de ello, en ese centenar de empresas no TIC que se pasearon esta semana por el Mobile en busca de ideas e inspiración no sólo hubo pymes familiares. Por ahí andaban también personas como Jaume Sariol, director del complejo industrial de Dow Chemical en Tarragona (que mandó un representante al programa ‘Going Digital’ de ACCIÓ), para ver de primera mano qué se está cociendo.

«Hay una parte de esta visita –explica Sariol– que es inspiradora, y si eres una empresa que piensa que innovar es parte de tu ADN, es importante estar aquí. Luego están las sinergias que puedan surgir con algunas aplicaciones que necesitan un partner, y tú puedes ser ese partner».

«A nivel de compañía –cuenta Sariol– se está empezando a hablar de Industria 4.0, y en nuestro caso [a escala de Dow Tarragona], si no estás y no lo exploras, no lo ves. Esto –resume Jaume Sariol, en referencia al Mobile– es una oportunidad única. Está pasando todo muy deprisa, y si no estamos, sea como sector o como compañía, raramente tendremos una ventaja competitiva». Próxima cita, Barcelona Industry 4.0 Week.

Temas

  • ECONOMÍA

Comentarios

Lea También