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Ahorrar en decoración y servicios del hogar, una realidad plausible

Redacció

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Ahorrar en decoración y servicios del hogar, una realidad plausible

Ahorrar en decoración y servicios del hogar, una realidad plausible

Los índices económicos apuntan a un incremento del gasto familiar, en detrimento del ahorro, que ha llevado a este a mínimos similares a los que se recogían al inicio del estallido de la burbuja inmobiliaria. Y eso a pesar de que las estadísticas nacionales muestran que los ingresos de las familias han aumentado en el último año (2016) un 1,5% más que en los años precedentes.

Estos desequilibrios se deben a la concatenación de hechos económicos: así, los sueldos han aumentado, pero lo han hecho en menor proporción a los gastos corrientes. Los impuestos han supuesto un 7,5% más de gastos nuevos; como también el aumento de consumo de otros productos de elevado precio que sin embargo son casi considerados como bienes necesarios. Como por ejemplo, las tecnologías móviles o los drones y robots. Así, los datos de consumo se sitúan ya en patrones de crecimiento por encima del 2,5%.

Frente a esta realidad estadística, los datos a pie de calle clarifican estas tendencias. Realmente lo que está en claro retroceso es la voluntad de ahorro por parte de las familias. Un sector que ha visto clarificada esta realidad es el turismo. Los datos de ocupación en los destinos turísticos han alcanzado niveles de record en todo el territorio nacional. Y no todos los visitantes son extranjeros.

Según el último informe sobre consumo y ahorro de la entidad Cetelem, los españoles han aumentado sus presupuestos para vacaciones y ocio en más de un 10% ciento, frente a los patrones de consumo registrados en los años anteriores donde el turismo nacional se supeditaba a la existencia o no de ingresos regulares en la unidad familiar.

Los expertos esperan que estos contrastes se sigan acentuando en los próximos meses debido al encarecimiento de los servicios básicos como la luz o los combustibles; frente a ello, las bajadas que arrastran las hipotecas dan a las familias un respiro para si no ahorrar, sí aumentar la demanda vía incremento de consumo.

El consumidor de la recuperación

El informe de Cetelem resulta clarificador: los datos no muestran a una familia que ha vuelto a incurrir en gastos sin control, sino todo lo contrario. Es un consumidor que ha interiorizado los hábitos de control económico a los que le ha abocado la crisis, que sigue apostando por el bricolaje y el uso profesional de sus recursos para renovar aquello que puede desempeñar. Ello ha repercutido en la demanda de herramientas y recursos, como por ejemplo uno de estos bancos y mesas de trabajo.

El consumidor de la recuperación económica ha adaptado los consumos del hogar a métodos y sistemas de eficiencia energética como las bombillas led. Y es que los sistemas de iluminación led como Ecoluz Led se han afianzado en los hogares y también en las empresas y Administraciones Públicas.

A medida que el poder adquisitivo va aumentando, las familias destinan más inversión a productos de mayor calidad que puedan adquirir a unos precios más competitivos. Esta es una nueva fórmula de ahorro sin renuncias fruto de los años de crisis en las economías domésticas.

Por ejemplo, si se requieren los servicios de cerrajeros en tarragona 24 horas de Hermanos García, una empresa local especializada en las aperturas de puertas de seguridad, buscaremos los servicios más competitivos y eficaces del mercado, aunque ello nos suponga destinar un poco más del presupuesto que teníamos pensado gastar.  

Las renovaciones a la baja continúan marcando tendencia en las pautas de consumo del ciudadano post-crisis. Así, la concienciación de lo que supone un ahorro real a medio plazo ha sustituido a la creencia del ahorro de hoy sin importar si este supone un costo mayor en el tiempo. Así, el consumidor de la recuperación económica evalúa de forma más crítica la vida útil de los servicios y productos más básicos, y se enfrenta a su renovación como un hecho consumado, no circunscrito a que sea sólo el reemplazo de menor coste sino que se sacrifica parte del precio en busca de productos y servicios de mayor calidad.

Sin embargo, este perfil aún no ha madurado, de acuerdo a las expectativas planteadas por los grandes organismos internacionales. Estos valoran que la dimensión real de esta adaptación paulatina a los cambios de tendencias de consumo, no se desarrollarán por completo hasta 2018. 

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