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Al Qaeda busca niños soldados en el norte de Siria a cambio de dinero

Cuando la mayoría de familias pasa por penurias económicas, les ofrecen un salario mensual de 88,6 euros

EFE

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El ministro de Defensa de Rusia protagonizó ayer una visita a la base aérea de Latakia. Foto: efe

El ministro de Defensa de Rusia protagonizó ayer una visita a la base aérea de Latakia. Foto: efe

Mohamed de 14 años logró salir de las filas del Frente al Nusra, rama siria de Al Qaeda, tras ser reclutado en su pueblo del norte de la provincia de Idleb, donde un grupo de activistas ha lanzado la campaña «Niños, no soldados» para acabar con este fenómeno.

El adolescente fue captado por los yihadistas hace dos meses en su pueblo de la región de Yabal Zauya «durante un festival de la campaña «Infir» (únete contra el enemigo, en árabe)», relata su padre, Mustafa, por teléfono.

Dicha campaña fue iniciada este año por la filial de Al Qaeda en sus dominios en el norte de Siria para enrolar a menores en sus huestes. Mohamed fue reclutado por el Frente al Nusra cuando visitaba, junto a su madre y su hermana, su aldea en Siria para ver a sus parientes y comprobar el estado de su casa, ya que desde hacía dos años la familia de Mustafa, que rechaza ofrecer su nombre real y el de su hijo por «seguridad», residía en territorio turco.

Su intención era haber regresado a Turquía junto a su padre, pero no pudieron hacerlo porque la frontera se cerró y tuvieron que permanecer en Yabal Zauya.

«Hace dos meses, mi mujer me informó de que mi hijo Mohamed se había unido a un campo de entrenamiento del Frente al Nusra», rememora Mustafa.

La rama de Al Qaeda «atrae a los niños con dinero, les ofrece un salario mensual de 100 dólares (88,6 euros) y armas. En cuanto al tema religioso lo manipula, porque, en realidad, (el Frente al Nusra) no conoce las raíces de la religión», lamenta este padre, quien denuncia que a su hijo le dijeron que no era necesario el permiso de su familia.

«Nuestra situación económica es complicada -sigue el progenitor-, mi trabajo no es suficiente para vivir y creo que mi hijo se unió por dinero».

Aunque Mohamed iba al colegio en Turquía, interrumpió sus estudios cuando se trasladó a su país de origen. «Estaba aburrido, sin poder estudiar y sin saber ningún oficio», justifica su progenitor.

Al conocer la decisión de su hijo, Mustafa, preocupado por el destino de Mohamed, recurrió a un primo suyo en Siria, profesor en una escuela, que acudió al campo de entrenamiento de los yihadistas donde se encontraba el adolescente para advertirle del riesgo de su decisión.

Tras visitarlo varias veces, logró convencerlo para que abandonara la base del Frente al Nusra, quince días después de su incorporación. Ahora Mohamed está con su madre y hermana en su pueblo de Yabal Zauya, a la espera de que el padre logre sacarlos de Siria, ya que, como insiste, Turquía mantiene la frontera cerrada «y mediante contrabando es muy caro». Mustafa asegura que su hijo nunca participó en combates y que durante la quincena que estuvo en el campo de entrenamiento estudió sharía o ley islámica, además de formación militar y el uso de armas. Este padre ha recibido el apoyo de la campaña «Niños, no soldados», cuyo director, Asim Zedan, opina que la ausencia de instituciones educativas y el gran número de desplazados por los bombardeos son algunos de los motivos por los que los menores se adhieren a las filas del organizaciones, como el Frente al Nusra.

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