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Anselm Bossacoma: 'A Silicon Valley no exportamos contenedores, sino conocimiento'

Entrevista al director ejecutivo de la oficina de Acció en Silicon Valley
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Anselm Bossacoma, esta semana en la jornada organizada por Acció en Fira de Reus. Foto: Alfredo González

Anselm Bossacoma, esta semana en la jornada organizada por Acció en Fira de Reus. Foto: Alfredo González

Ustedes son la única oficina de Acció que no lleva el nombre de la ciudad en la que están: ¿Por qué Silicon Valley?

Efectivamente, estamos ubicados en San José, que con un millón de habitantes es la ciudad más grande de la bahía de San Francisco. La ciudad de San Francisco tiene unos 800.000 habitantes. Junto a San José forman dos áreas metropolitanas, que en conjunto conforman lo que sería Silicon Valley. San José sería su capital, pero si poníamos ese nombre, la mayoría de la gente no la identificaría como la ciudad de referencia, y además excluiríamos empresas como Google, en Mountain View, o la universidad de Stanford, en Palo Alto.

 

¿Su razón de ser es antes sectorial que geográfica?

Sillicon Valley es el nombre de un área metropolitana compuesta por una serie de ciudades y una población de más de dos millones de personas, en la que se concentran la mayoría de las empresas de la digitalización. Lo que hace cuatro días llamábamos Mobile, y que es sólo uno de los componentes de la digitalización.

 

¿Cómo?

La digitalización arranca en el momento en el que empezamos a digitalizar información para almacenarla y gestionarla. En los ochenta y los noventa se digitalizan cosas muy básicas. En esos años, las fotos todavía eran con carretes fotográficos. Al abrirse Internet y empezar a conectar máquinas, empiezan a digitalizarse las comunicaciones, y aparecen cosas como el correo electrónico. La web digitaliza la información y la pone al alcance de todo el mundo. Luego empieza a digitalizarse el comercio y la música...

 

Los que empezamos a ser un poco antiguos conocemos el proceso...

Entonces verá que hoy se está digitalizando todo, porque todo se puede conectar.

 

El ‘Internet de las cosas’ (IoT), ¿verdad?

Primero empezamos hablando de Internet, luego de Mobile, y llegamos a un punto en el que hemos superado todo esto, y hablamos de Internet of Things (IoT), que en realidad es hablar de digitalización. Si miramos el PIB mundial, hablamos de que la digitalización supone entre un 10% y un 15% de ese PIB.

 

Es decir: la oficina de Acció en Silicon Valley es para actividades digitales. ¿Qué vamos a venderles en esta área los catalanes a la gente de Google?

Silicon Valley es la capital mundial de la digitalización. Lo que significa que allí hay todos los sectores y todo tipo de empresas, porque el impacto de la digitalización es grande. Todo depende de lo que entendamos por exportación.

 

¿Y qué deberíamos entender?

Si por ‘exportar’ entendemos llenar contenedores con cosas, ése no es el lugar, aunque por supuesto también ofrecemos este servicio, como en cualquier oficina de Acció en el mundo. Lo que hay en Silicon Valley es un polo de conocimiento. Por eso a Silicon Valley no exportamos contenedores cargados de cosas, exportamos conocimiento.

 

¿Fuga de talento? ¿Actúan como una agencia de colocación de ingenieros informáticos catalanes en Silicon Valley?

Catalunya también exporta talento, es cierto, pero ése no es nuestro cometido en Acció. Lo que nosotros hacemos es ayudar a exportar conocimiento paquetizado. Y también hacemos proyectos tradicionales de exportación, como le decía.

 

¿Y cómo se exporta ese conocimiento? De nuevo: ¿Qué vamos a venderles a la gente de Google?

Principalmente, la exportación de ese conocimiento se lleva a cabo a partir de empresas que necesitan abrirse mercado para ganar valor. Nosotros ayudamos a estas empresas catalanas a abrir mercado, las ayudamos a conectarse a Silicon Valley para que puedan crecer y escalar. Llevamos a la empresa hasta allí para que tenga una experiencia y gane competitividad. Ponemos su conocimiento en ese entorno y lo testeamos. Entonces, esa empresa ve que para ser competitiva en Silicon Valley tiene que hacer determinados cambios. Vuelve aquí, a Catalunya, y aplica esos cambios.

 

Y gana competitividad aquí.

En efecto. Es un viaje de prospección, pero no vamos con la intención de vender, sino de aprender y ganar competitividad. Después, entramos en una nueva fase, que es la de ver si, implantándose en los EEUU, esa empresa catalana podría crecer más. En esta fase, la instalamos en Silicon Valley, en nuestras oficinas, que comparte con nosotros, le hacemos la gestión de los trámites, le ayudamos a hacer el análisis de mercado, a identificar socios, buscamos capital...

 

¿Capital?

Entre un 40% y un 50% del capital riesgo de los EEUU se invierte en Silicon Valley. Eso es lo que permite a estas empresas escalar.

 

Entonces, ¿ayudan a deslocalizar hacia Silicon Valley? ¿Cierran aquí para abrir allí?

No cierran aquí, no cierran aquí. El sueldo base de un programador normalito en los EEUU es de 120.000 dólares. Aquí en Catalunya es más barato, y muchas veces son mejores. En este contexto, tener el equipo de desarrollo aquí en Catalunya es una ventaja. Además, los estadounidenses tienen problemas para entrar en América Latina. Si tienes una empresa en Catalunya con costes razonables, tienes el mercado europeo y el latinoamericano, y además has puesto un pie en Silicon Valley, con lo que eres una startup americana, entonces tienes una gran ventaja competitiva. Pero todo esto es positivo si tienes un pie en ese mercado. Sólo suma si tienes un pie allí.

 

¿Cuánto tiempo están dispuestos a alojar en sus oficinas a una empresa catalana?

Hay un programa que dura entre tres y cinco meses, pero si tenemos espacio y disponibilidad, puede ser más. A día de hoy tenemos entre 15 y 20 empresas domiciliadas en nuestras oficinas.

 

¿Todo se basa en los informáticos? ¿No hay otro perfil posible de emprendedor?

Por supuesto. El emprendedor no tiene por qué ser ingeniero ni técnico, es un líder de un equipo y un proyecto. Lo más importante es el modelo de negocio, que lo que tú tienes tenga aceptación en el mercado. Esto, los estadounidenses lo tienen muy claro. Starbucks no tiene tecnología, y WhatsApp tampoco tiene mucha. Se trata del modelo de negocio, y la fórmula es sencilla: cuántos usuarios o clientes tienes con la inversión que has hecho hasta ahora, y hasta dónde puedes llegar, cuál es tu universo.

 

¿Hay burbuja en el mundo de la digitalización?

Por supuesto que hay burbuja. Pero si nos miramos las cifras de ahora, los inversores toman mucho menos riesgo que con la burbuja de las ‘puntocom’.

 

Las burbujas estallan.

Mi opinión es que ésta también explotará, pero las consecuencias serán muy limitadas, porque los volúmenes son menores que con la burbuja de las ‘puntocom’.

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