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«Argentina vive hoy el cambio de doce años de economía dirigida»

Entrevista Horacio Babini Delegado de ACCIÓ en Buenos Aires

Rafael Servent

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Horacio Babini, la semana pasada en la oficina de ACCIÓ en la ciudad de Tarragona. Foto: Lluís Milián

Horacio Babini, la semana pasada en la oficina de ACCIÓ en la ciudad de Tarragona. Foto: Lluís Milián

Desde la oficina de ACCIÓ en Buenos Aires usted abarca Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia...

En efecto.

¿Qué rasgos comunes puede identificar en estos mercados?

Son países limítrofes, que están cerca, pero tienen sus características específicas. Hablando de la región, el año pasado no fue de gran crecimiento para América del Sur, porque todavía estamos en un ciclo bajista en las commodities.

¿A eso se dedican estas economías?

Tienen un peso muy importante. Tienes los países del Pacífico, que son exportadores de minerales, y luego los del Atlántico, donde las commodities son principalmente agrícolas. Si hablamos de rasgos en común, en el caso de Paraguay, Uruguay y Argentina, dependen mucho de la interacción con la economía brasileña, que no está en su mejor momento. Pero estamos pasando este periodo sin grandes crisis, y para este 2017 se prevé una mejora del crecimiento.

¿Ha habido crecimientos negativos?

Argentina tuvo el año pasado un crecimiento negativo, sí. Pero de cara a este año se prevé un crecimiento del PIB del 1,5%, según el Fondo Monetario Internacional.

¿Cómo están encajando la economía y la sociedad argentinas el fin del kirchnerismo?

Argentina vive hoy el cambio de doce años de un modelo de economía dirigida hacia una economía abierta. El año pasado se hicieron reformas muy importantes, con la liberalización de los tipos de cambio, la apertura de las importaciones y la modernización del Estado. Este año habrá una nueva ley de transparencia en la obra pública, que será muy importante. En 2016 se hicieron muchas reformas, y el impacto lo tendremos este año.

Como en Brasil, el relevo al frente del gobierno argentino ha venido acompañado de acciones judiciales contra los anteriores mandatarios. ¿Tiene esto impacto sobre la estabilidad económica y social?

La situación en Argentina es diferente que la de Brasil, porque allí [en Brasil] hubo un proceso de impeachment contra Dilma Rousseff que no ha habido con Cristina Fernández en Argentina. El tema de la judicialización va por su lado, y no tiene ningún efecto sobre la economía. Lo que tenemos son reformas importantes, y medidas como el paquete de licitaciones públicas para infraestructuras que saldrá este año, y que tendrá un impacto social muy importante en la zona norte del país.

¿En qué áreas?

En la modernización y mejora de infraestructuras viarias, en aeropuertos, puertos y en la red ferroviaria, donde tenemos algunas empresas catalanas que ya están participando en ello. También hay un plan para energía renovable, que pretende pasar del 2% de la energía que se genera hoy al 25% en 2025. Ya se ha hecho una licitación y se hará otra más, sobre todo en eólica, al sur del país, y en solar, al norte.

¿Qué hay del petróleo? ¿Cómo le va a YPF tras su nacionalización y la salida de Repsol?

El precio del petróleo se está recuperando, pero Argentina pasó de ser exportadora de energía a tener un déficit energético, y eso se debe sobre todo a la nacionalización de YPF, que se hizo con muchos subsidios. Ahora están esperando a que, con la subida del precio del petróleo, la gran reserva de shale gas de Vaca Muerta sea rentable.

¿Todas las oportunidades para nuestras empresas se restringen a las licitaciones de infraestructuras?

Desde luego que no. Hay más. Otro sector que está impulsando mucho el nuevo Gobierno es el de las TIC, donde han sacado una ley en la que el gobierno argentino aporta financiación para cofinanciar con capital riesgo las startups tecnológicas.

Que imagino que tendrán que ser argentinas, así que...

Sí, pero hay muchas oportunidades de hacer cosas conjuntas. Tenemos casos de empresas argentinas que escogen Catalunya como su sede para entrar en el mercado europeo. Luego están las commodities, donde las empresas catalanas tienen oportunidades en maquinaria, fertilizantes o cualquier know-how en el sector.

¿Se puede decir que Argentina y Uruguay se parecen mucho sin que se nos echen encima?

(Sonrisa) La economía de Uruguay es muy similar, y también está haciendo una apuesta por las TIC. Es el país de la región que más tecnología exporta per capita, con un mercado muy estable, donde tenemos una presencia catalana muy importante. El PIB de Uruguay crece a tasas del 2%. No son cifras espectaculares, pero están bien. Son tasas parecidas a las de Paraguay, cuya economía crece cada año entre un 2% y un 3%.

¿Dónde están las oportunidades de negocio en Paraguay?

La oportunidad está en la parte de la mecanización agrícola y en la ganadería. El cultivo principal es la soja, que es también el principal en toda la región, mientras que en ganadería se centran en la exportación de bovino. Las mejores partes [de las reses] van a Europa, frescas o congeladas, mientras que las partes más baratas van hacia Rusia. Hay oportunidades en la mejora de la eficiencia de los mataderos.

Nos queda Bolivia. ¿Qué nos ofrece?

Yo destacaría, y aquí incluiría también Paraguay, que es interesante acudir directamente a estos dos países. Bolivia y Paraguay son dos países a los que generalmente no van los catalanes, y es muy interesante tener una presencia directa. Son mercados que suelen ir a comprar productos europeos a los distribuidores de Brasil y Argentina, porque no tienen distribuidores en su país. Productos de consumo, pero también accesorios para la industria. Todos esos productos intermedios que hacen que la maquinaria de una industria funcione. Yendo directamente a vender allí puedes obtener buenos resultados.

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