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Arquitectura que da calidad de vida

NUA es un proyecto impulsado por tres jóvenes a quienes mueve la conciencia social

Núria Riu

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Maria Rius, Ferran Triñena y Arnau Triñena son los socios del estudio de arquitectura Nua. Foto: Lluís Milián

Maria Rius, Ferran Triñena y Arnau Triñena son los socios del estudio de arquitectura Nua. Foto: Lluís Milián

Teatros, centros cívicos, pabellones y un largo etcétera. En todas las ciudades encontramos obras faraónicas. Proyectos impulsados desde la administración pública o edificios que han sido concebidos desde la majestuosidad, más allá de su funcionalidad. Un concepto que la nueva generación de profesionales quiere romper.

Uno ejemplo lo encontramos en el estudio de arquitectura Nua de Tarragona que, pese a su juventud, se está abriendo un camino que ya le ha aportado los primeros reconocimientos. Dos premios Alejandro de Sota en 2013 y 2015, finalistas en Arquia/Próxima y ganadores del Premi Emprèn en la categoría de eficiencia energética y sostenibilidad son algunas de las distinciones que ha recogido. Sus impulsores son Arnau Triñena, Maria Rius y Ferran Triñena.

En 2013, cuando la mayoría de sus compañeros de promoción abandonaron el país para poder trabajar, ellos decidieron constituir una empresa que sienta su actividad sobre tres ejes. El primero es mejorar la vida de las personas, el segundo mejorar los entornos urbanos y el paisaje natural y, finalmente, hacer una arquitectura comprometida con el medio ambiente. «Creemos en una arquitectura próxima en todos los sentidos y sobre todo enfocada en mejorar la calidad de vida de las personas», dice Arnau Triñena. Aseguran que el momento en el que acabaron sus estudios, en plena crisis económica, les ayudó a definir su rol. «En los años precedentes, la eclosión de edificios singulares había alejado muchos de estos aspectos, por lo que intentamos hacer proyectos integrados, cuidando desde el detalle a las actuaciones a escala más grande», describe Rius. Y por ello es clave su formación complementaria, en el caso de ellos como urbanistas, mientras que su socia es diseñadora gráfica.

La rehabilitación de edificios está detrás de un 70% de los encargos que reciben. Y, pese a que, durante los últimos años algunos promotores han apostado por la mejora del parque de viviendas, aún hay un largo recorrido por delante.

En el portafolio de proyectos está también la mejora del hall que se está llevando a cabo en el Teatre de Torredembarra, el Pla Director del Circ y la construcción del Servei de Distribució d’Aliments de Campclar. De hecho, este último fue un proyecto que no tuvo nada de corriente desde el primer momento. Debían construir un nuevo edificio en tan solo tres meses, que se integrara en un barrio de tradición obrera y rodeado de fábricas, y la seguridad tuvo que cuidarse especialmente. Además debía construirse de tal forma que en el día de su inauguración 120 voluntarios ultimaran las obras. «Quisimos hacer un edificio contextualizado y muy integrado en el barrio, por ello también hablamos mucho con los voluntarios y las personas que debían utilizarlo», describe Ferran Triñena. Una filosofía que reconocieron los comisarios del pabellón de Catalunya en la Bienal de Venecia, que seleccionaron este diseño (junto con otros seis) para una exposición que en esta ocasión iba sobre el día a día de los edificios. De su presencia en este certamen internacional destacan la difusión online y los contactos personales que establecieron.

Nua Arquitectes es una empresa que nació en el comedor de casa. Su crecimiento ha sido progresivo, el año pasado ya se instalaron en un nuevo local que reformaron completamente en la Baixada del Toro y consiguieron cerrar el año pasado con una facturación de 70.000 euros.

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