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Aumentan las denuncias falsas de robo de móviles en Tarragona

La crisis y el 'capricho' por obtener un nuevo modelo inducen a esa estafa contra el seguro. Los Mossos d'Esquadra suelen descubrir al falso denunciante en cuanto le 'presionan' un poco
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Una de los métodos habituales de hurto es el que se denomina 'al descuido', es decir, sustraer la cartera, el móvil, un monedero cuando la víctima está distraída. Foto: Lluís Milian

Una de los métodos habituales de hurto es el que se denomina 'al descuido', es decir, sustraer la cartera, el móvil, un monedero cuando la víctima está distraída. Foto: Lluís Milian

La cada vez mayor sofisticación de los teléfonos móviles los han convertido en objeto de codicia para los amigos de lo ajeno pero también para ciudadanos de todas las edades que deciden hacerse los listillos y obtener un smartphone último modelo sin tener que desembolsar el precio íntegro del terminal.

Los Mossos d’Esquadra han detectado un aumento de las denuncias falsas de robo de móviles. Según comenta el jefe del Grup de Delinqüència Urbana, el motivo es doble:la crisis económica y, sobre todo, el capricho por obtener un modelo con más prestaciones.

Los Mossos tiene un ‘sexto sentido’ para captar la estafa y desde el primer momento se ‘huelen’ que la denuncia es falsa. Por ejemplo, cuando le piden a la supuesta víctima si hay imágenes de seguridad, éste suele dar respuestas evasivas.

«Si les aprietas un poco, detectas la denuncia falsa. En cuanto les adviertes que es un delito y que pueden ser detenidos,se arrepienten, piden disculpas y aseguran que se han equivocado. En cuanto dices ‘delito’ y ‘detenido’ se asustan», relata el jefe del Grup de Delinqüència Urbana.

 

Móviles ‘robados’, a la venta

En caso de que el intento de estafa sea de una cuantía menor, el ‘listillo’ queda libre pero imputado. Pero si la estafa sube a 400 ó 500 euros, puede incluso tener que pasar la noche en el calabozo.

Los Mossos han llegado a detectar que se vendían en las tiendas de segunda mano móviles que habían sido denunciados como robados.

Pero no todo son mentiras. En muchas ocasiones los robos son desgraciadamente reales. El responsable policial explica que, cuando reciben una denuncia de un hurto o un robo, reclaman antes que nada una descripción lo más precisa posible del supuesto delincuente y luego buscan las imágenes de seguridad de la zona donde se haya producido el delito. Con la descripción y la comparación de las imágenes con la propia base de datos policial, «seleccionamos unos candidatos».

Si hay coincidencias, los Mossos organizan una ‘rueda de reconocimiento’ en base a fotos de delincuentes fichados. A la víctima simplemente se le enseña la foto sin el nombre de la persona fotografiada. Si le reconoce, se busca al delincuente. El responsable policial cifra en una media de quince las detenciones mensuales por este motivo.

La mayor parte de los que cometen este tipo de hurto son grupos organizados procedentes de la Europa del Este. El jefe del Grup deDelinqüència Urbana explica que «últimamente hay un caso que se repite con frecuencia: chicas jóvenes de origen rumano que se acercan a señores de edad avanzada y les abrazan, hacen carantoñas y le sustraen el anillo, el móvil, la cartera... La persona mayor no se da cuenta hasta más tarde».

También se dan robos de móviles en tiendas. En este caso el modus operandi consiste en que entran dos o tres personas al establecimiento y mientras uno o dos distraen el dependiente, el otro sustrae lo que puede. En este caso, son claves las cámaras de seguridad.

Según explica Francisco Canal, experto en ciberdelito, «en la mayor parte de casos de sustracción de móviles se trata de robos al descuido ya que es frecuente ubicar el móvil en mesas de bares, mostradores de comercios o asientos de transportes públicos mientras se realizan otras tareas pero también han proliferado grupos organizados dedicados al robo masivo de móviles».

Sigue Canals: «Emplean el método del alunizaje. Su modus operandi es siempre el mismo: empotran un coche contra el escaparate de un comercio de telefonía para llevarse sacos de smartphones en cuestión de segundos. Se trata de un negocio ‘redondo’ ya que el precio medio de un móvil es de 250 euros, se colocan fácilmente en el mercado negro o se envían a otros países donde se comercializan ocultando su procedencia».

Canals aconseja «evitar distracciones y utilizar códigos para bloquear el teléfono, nunca guardar datos comerciales o fotos comprometedoras, realizar copias de seguridad y adherir algún tipo de pegatina o identificación visual».

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