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Aumentan los casos de cáncer de piel por la sobreexposición al sol

Unos 8.000 tarraconenses sufren tanorexia, es decir, la adicción a estar bronceados todo el año. Los casos diagnosticados de cáncer cutáneo no melanoma han crecido un 30% en la demarcación

Xavier Fernández

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Dos jóvenes toman el sol a mediodía en la playa de Capellans en Salou. Los psicólogos defienden que cada uno tiene que aceptar el color natural de su piel sin dejarse llevar por modas. Foto: pere ferré

Dos jóvenes toman el sol a mediodía en la playa de Capellans en Salou. Los psicólogos defienden que cada uno tiene que aceptar el color natural de su piel sin dejarse llevar por modas. Foto: pere ferré

«Tomo cada día el sol durante unas tres horas. Me gusta estar en la playa desde la una hasta las cuatro. Soy consciente de que es la peor hora, cuando el sol pica más, pero es el momento en que mejor me va. Tomar el sol me relaja. Podría pasarme horas y horas. Sé que puede ser peligroso, pero me pongo mucha protección. Me gusta el calor. Siempre busco el sol. En invierno, cuando más frío hace, me pongo a tomar el sol en la terraza de casa y siempre me pongo al sol en las terrazas de los bares», explica Claudia, una joven estudiante de 20 años de Tarragona.

Claudia es una de las 8.000 personas de Tarragona adictas al sol, adicción que en la terminología médica se conoce como tanorexia. Un tanoréxico nunca está satisfecho. Su tono de bronceado siempre es insuficiente, así que aprovecha el sol durante todo el año o acude a las cabinas de rayos uva para estar más y más moreno porque sufre un trastorno de su propia imagen y, a menudo, tiene depresión y ansiedad.

‘Soy adicta, lo reconozco’

La estudiante tarraconense no llega a ese punto –ni sufre depresión ni se muestra ansiosa y prefiere el bronceado ‘natural’, nada de rayos uva– pero sí admite que «soy adicta a tomar el sol, lo reconozco. Con los años se me ha pasado un poco, pero sigue gustándome mucho estar morena todo el año».

La tanorexia es una dismorfofobia, es decir, una alteración de la percepción que uno tiene de sí mismo. Aunque no existen datos concretos de incidencia de este trastorno, la psicóloga experta en adiciones y ansiedad Cristina Mae Wood explica que podría afectar a cerca del 1 % de la población en general, lo que en Tarragona supone 8.000 personas.

«No se ven lo suficientemente morenos, nunca es suficiente», y cuando se ponen frente al espejo se ven pálidos, asegura Mae Wood. Son adictos a estar morenos, un problema que se agrava si no son conscientes de ello y de las consecuencias, como el riesgo de cáncer de piel.

El trastorno afecta mucho más a mujeres que a hombres, según Wood. La edad de más riesgo suele estar entre los 15 y los 35 años. Pero ¿cuando comienza la adicción? La psicóloga general sanitaria María Blanca Madrid lo tiene claro: cuando hay una relación de «dependencia» respecto a las radiaciones.

 

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