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Calçotades todo el año en conserva

Sent la Terra, en Mont-roig del Camp, prepara calçots en conserva listos para consumir
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Xavier Alagarda, con algunas de las conservas de calçot que produce en Mont-roig del Camp. Foto: Alba Mariné

Xavier Alagarda, con algunas de las conservas de calçot que produce en Mont-roig del Camp. Foto: Alba Mariné

Hace tres años, Xavier Alagarda (Reus, 37 años) invitó a una calçotada a un grupo de turistas extranjeros. Cuenta que les encantó la experiencia. Al despedirse, dejaron una de aquellas frases que se dicen: «Qué lástima que no nos lo podamos llevar a nuestro país». Y a Xavier Alagarda se le encendió una bombilla: ¿Y por qué no?

Cuando empezó a preguntar si alguien había tratado de hacer alguna vez conservas de calçot, le miraron con extrañeza. Si nadie lo había hecho ya, es que no se podía hacer. Pero resultó que nadie lo había intentado. Meter los calçots en tarros de conserva era una opción, pero no la única. El formato no importaba. «Lo que yo quería resolver –explica Alagarda– era cómo lograr que esos turistas se los pudiesen llevar hasta sus casas, la desestacionalización del producto».

Tras diversas pruebas y el logro de un accésit en la categoría Emprèn i sorprèn de los Premis Emprèn de la Diputació de Tarragona, Alagarda llegó a la conclusión de que la mejor respuesta era seguir un proceso similar al que se lleva a cabo con los espárragos en conserva, donde los calçots se pelan, se escaldan, se meten en el tarro y se cuecen en su interior mediante un horno industrial, cocinándolos y esterilizándolos a la vez.

En Mont-roig del Camp, Xavier Alagarda se asoció con Arran de Terra, una empresa hortícola que produce, entre otros productos, hasta un millón de calçots al año. Ésta es la materia prima con la que este año Xavier Alagarda ha empezado la producción de Sent la Terra, la empresa (y también la marca) con la que quiere hacer posible consumir una calçotada en cualquier parte del mundo en cualquier época del año.

 

Packs turísticos

Admite que uno de estos calçots en conserva tiene poco que ver con una calçotada tradicional en el tros, pero que de lo que se trata es de «enseñar la tradición». Por eso, además de los tarros cortos y largos, en los que caben unos diez calçots por envase y que tienen un precio de venta al público de unos 8 y 12 euros, respectivamente, Sent la Terra comercializa unos packs turísticos en los que el embalaje es un babero de calçotada que contiene un tarro de calçots en conserva y una salsa de calçots para acompañarlos, a un coste al detalle de entre 17 y 18 euros.

A partir de aquí, el concepto evoluciona. «Empezamos a hacer pruebas con la gente sin decirles cómo debían consumir el producto –explica– y vimos que muchos se los comían en frío en ensalada, otros que los hacían en tempura...»

Este primer año, que han concebido como prueba piloto, han sacado al mercado unos 5.000 tarros, que venden a través de distribuidores en toda Catalunya. El año que viene quieren llegar a los 25.000 envases. Si el producto tiene éxito, podrían necesitar emplear a dos personas.

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