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Carlos Dexeus: 'Nuestro objetivo no debe ser ganar turistas sino aumentar su gasto'

Entrevista al presidente de Tamarit Park Resort
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Dexeus está casado con la reusense Mireia Llopis, de una familia dedicada al comercio de frutos secos. Foto: Juli Nomdedeu

Dexeus está casado con la reusense Mireia Llopis, de una familia dedicada al comercio de frutos secos. Foto: Juli Nomdedeu

Financiero, ejecutivo, inversor, empresario. ¿Con qué faceta se identifica más?

Con la de financiero. Pese a que me aburre mucho me ha proporcionado una base esencial de gestión que después he aplicado en otros ámbitos. La verdad es que mis trece años en JP Morgan fueron una muy buena escuela.

 

¿Qué aprendió en aquella etapa?

A trabajar a un ritmo impresionante pero también a tener muy claro que la ética en el ámbito financiero es lo primero y que la edad no es impedimento para llegar a lo más alto. En JP Morgan te daban poder absoluto, toda la confianza y la responsabilidad, no te estaban controlando pero pobre de ti que te pillaran haciendo algo indebido.

 

En 1998 dio un giro a su trayectoria financiera y se incorporó como consejero director general de Inditex, cargo que dejaría poco después. ¿Qué recuerda de esa experiencia?

Fue una etapa corta pero intensa en la que coincidí con Amancio Ortega, un gran profesional del que aprendí la importancia de la calidad en la ejecución. Inditex funcionaba como un reloj. No se dejaba nada al libre albedrío. Todo funcionaba perfectamente y siempre se buscaba la perfección. Además, el grupo me abrió los ojos sobre la importancia que tiene para un negocio disponer de un buen equipo. He visto negocios mediocres que han tirado adelante gracias a un buen equipo y buenos negocios que han fracasado precisamente por lo contrario. Por eso siempre miro más los equipos que los negocios en sí.

 

Hablando de talento. ¿Qué opina de la fuga de jóvenes ante la falta de oportunidades?

Es algo que he vivido en primera persona. Mi hijo mayor vive y trabaja en Londres y no encuentra una oportunidad laboral similar en España para volver. Espero que algún día este país recupere el talento que se está yendo obligado. Y es una pena porque la mayoría de españoles que tenemos trabajando fuera están muy bien considerados, son reconocidos.

 

Tras dejar Inditex tuvo claro que quería ser inversor-empresario y se metió de llenó en Internet, con la venta del buscador Kelkoo a Yahoo o su paso como business angel en Tuenti, comprada por Telefónica, como operaciones destacadas. Pero según usted se dio cuenta de que en nuestro país no se apuesta por las tecnologías.

Así es. Veíamos un gran futuro a Internet, nos animamos mucho, fundamos la incubadora Netjuice, invertimos en Kelkoo y Tuenti y nos dimos cuenta de varias cosas. En primer lugar, que lo que yo llamo la «macro» en un negocio, es decir el marco, los incentivos, la cultura y mentalidad, los elementos facilitadores, no existen en el ámbito tecnológico en España. En segundo, que falta muchísimo empresario en este país. No tenemos muchas personas con predisposición al riesgo e incluso a la bancarrota, dispuesta a dedicar mucha energía y a no hundirse ante las adversidades. En tercer lugar, que estamos en un país donde hay oligopolios importantes en varios ámbitos (energético, banca y telefonía) donde las grandes empresas innovan poco y acaban fagocitando las pequeñas iniciativas.

 

Por eso volvió al mundo de las finanzas y la inversión y desde 2003 presidente la gestora de hedge funds Altex Partners.

Sí España tiene un sistema financiero tremendamente bancarizado pero que sigue dando un servicio mediocre a los clientes con patrimonio y por eso cuando sabes atender esa necesidad y ganas un cliente ya no lo pierdes.

 

Desde enero preside Tamarit Park Resort. ¿Cuáles son sus objetivos al frente del mismo?

Mejorar más la gestión y seguir subiendo el listón. El Tamarit es el camping mejor localizado de España, al lado de uno de los dos castillos junto al mar del Estado (el otro es Peñíscola), con un acceso directo a la playa, cerca de la frontera francesa y con un clima único como es el de la Costa Daurada (que empieza en Sitges), con un municipio como Altafulla al lado y con una vegetación cuidada y seleccionada (palmeras como las de Marrakech) fruto del empeño de mi padre en cuidar este aspecto. Nuestro reto y el del sector en la Costa Daurada es ganar esa consideración más elitista, de calidad y lujo de que ha gozado la Costa Brava.

 

¿Cómo?

Lo único que no tenemos son sus calas pero por lo demás disponemos de buen clima, excelente ubicación, buena oferta turística y un entorno muy variado. Nuestro objetivo no debe ser ganar turistas sino aumentar su poder adquisitivo;no quedarnos con la clientela que no gasta dinero y apenas invierte más allá del alojamiento.

 

Pero para ello el camping debe aún revalorizarse más.

Es evidente, y debemos empezar por la Administración que sigue siendo muy estricta con nosotros, lo cual está bien. Pero una cosa es ser estricto y otra es dificultar las inversiones, la vida del empresario. Tenemos un exceso de burocracia y de niveles administrativos que nos hace ineficientes y poco competitivos. Nos guste o no una de las reformas pendientes es la de la Administración. Seguro que hemos hecho cosas mal pero gracias a nosotros se ha preservado el litoral. Además el camping es una opción vacacional muy democrática con clientes de presupuestos reducidos que vienen con sus tiendas y familias con más poder adquisitivo que se alojan en mobile homes y bungalows.

 

El sector se opone al tercer carril por la costa. ¿Por qué?

Porque creemos que ha sido un proyecto poco madurado y reflexionado. Mantener el trazado por el litoral junto a zonas muy pobladas, especialmente en verano, con una actividad campista importante y donde el silencio es uno de los valores, es un sinsentido. Creo que el modelo a seguir es Florida, una región turística similar a la de aquí, con un turismo potente y boyante donde a nadie se le ocurre poner en peligro su futuro o con otras actividades como por ejemplo una industria del automóvil porque no es el lugar. Además Tarragona tiene una oportunidad en la moratoria de licencias turísticas de Barcelona.

 

¿Por qué?

Porque de la misma manera que en los últimos tiempos se ha producido un importante trasvase de negocios de Barcelona a Madrid, sólo con que Tarragona captara un 10% de los proyectos que se estaban planeando en la Ciudad Condal, multiplicaría por dos su tamaño y prestigio. Las autoridades locales deben estar atentas y ser receptivas porque Tarragona es maravillosa y tiene mucho potencial por explotar.

 

Sigue en el negocio inmobiliario. ¿Volveremos a caer en los errores del pasado?

Los actuales agentes del sector tienen muy poco que ver con los de 2008, antes de la crisis. Los de ahora tienen palancas distintas, trabajan con otros principios.

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