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Carlos Fernández: 'Debemos evitar las cenas copiosas y ricas en grasas'

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, el doctor Carlos Fernández es Director Médico del Grupo NC Salud. Combina su trayectoria profesional con la vida docente y de investigación en salud ambiental y alimentaria y en los campos de la menopausia y la andropausia
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Fernández aconseja adoptar una rutina que eduque el descanso. Foto: DT

Fernández aconseja adoptar una rutina que eduque el descanso. Foto: DT

– ¿Dormir mal es ‘peligroso’?

– Existen múltiples factores de nuestro día a día que se ven condicionados por la calidad del sueño, desde aquellos relacionados con nuestra salud física hasta los de índole psicológica y afectiva. Por ello, dormir adecuadamente es sinónimo de positividad y buena salud.

 

– ¿Por qué se duerme mal?

– Existen diversos motivos que condicionan trastornos propios del sueño, pero todos los estudios coinciden en un factor determinante: los hábitos alimenticios.

 

– ¿En qué sentido?

– La síntesis de algunos neurotransmisores, sustancias que actúan como mensajeros químicos entre las neuronas y las hormonas relacionadas con el ciclo del sueño, depende de ciertos nutrientes específicos de los alimentos, prueba inequívoca de la asociación entre dieta y descanso.

 

– ¿Comer mal igual a dormir mal?

– El estilo de vida actual de la mayor parte de la población, caracterizado por una rutina alimentaria cada vez más alejada de la dieta mediterránea es, en muchas ocasiones, fuente de los trastornos asociados al sueño.

 

– ¿Qué hay que hacer entonces?

– Eludir las cenas copiosas y ricas en grasas, como embutidos, quesos curados y/o grasos, salsas o frituras, pues pueden producir acidez de estómago, un claro inconveniente para la buena calidad del sueño.

 

– ¿Algo más ‘prohibido’?

– Se deben evitar por la noche aquellas recetas elaboradas con cantidades considerables de especias.

 

– Toca cenar ligero.

– Con productos que faciliten la digestión y potencien la relajación, preparándonos para el momento de dormir. Aquellos ricos en triptófano, como el plátano, la avena, la leche caliente, o las almendras, son esenciales para fabricar serotonina, que contribuye a disminuir los niveles de estrés y nerviosismo.

 

– Ligero y ‘verduritas’.

– También son recomendables los alimentos beneficiosos para el confort digestivo, como la papaya, la alcachofa, el espárrago, el calabacín o los productos integrales.

 

– Los expertos dicen que dormir mal puede engordar.

– Un sueño de mala calidad también afecta negativamente a nuestra salud alimentaria y nuestro peso.

 

– ¿Por qué?

– Estudios científicos concluyen que las personas que duermen menos presentan mayor probabilidad de consumir más alimentos ricos en grasas y carbohidratos refinados, así como menores proporciones de verduras, siguiendo unas pautas dietéticas más irregulares.

 

– Si cenamos mal, dormimos mal. Si dormimos mal, tenemos peores hábitos alimenticios. Es un círculo vicioso.

– Estos patrones alimentarios inciden en nuestra salud, asociando la falta de descanso al aumento de peso y, por tanto, al desarrollo de enfermedades cardiovasculares y al déficit de rendimiento. El binomio alimentación-sueño marca nuestro estado anímico, bienestar físico y rendimiento laboral.

 

– ‘Desconectar’ es clave.

– Debemos acostarnos en un estado de relajación mental, evitando pensamientos relacionados con el entorno laboral o familiar, para lo que pueden ayudarnos las infusiones o los suplementos alimenticios naturales.

 

– ¿Algún consejo más?

– Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo y cerca de diez años comiendo, por lo que merece la pena adoptar una rutina que eduque nuestro descanso y nuestro sistema digestivo, apostando por la calidad de vida, la salud y la positividad.

 

– ¿Rutina?

– Es imprescindible establecer unos hábitos horarios de descanso, procurando acostarnos y levantarnos siempre a horas similares para educar a nuestro sistema digestivo, que aprenderá a demandar nutrientes de forma equitativa y coordinada.

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