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Ciutadans celebra con una tarta su éxito en TGN

El número 1 por Tarragona, Matías Alonso, arenga a los militantes y asegura que son el ´proyecto de futuro´. La formación logra cuatro escaños, un hito histórico en la provincia

Jordi Cabré

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De izquierda a derecha: Francisco Javier Domínguez, Matías Alonso, Carlos Sánchez y Lorena Roldán. Ciutadans ha logrado cuatro escaños. Foto: P. Ferré

De izquierda a derecha: Francisco Javier Domínguez, Matías Alonso, Carlos Sánchez y Lorena Roldán. Ciutadans ha logrado cuatro escaños. Foto: P. Ferré

Matías Alonso no se casaba ayer, pero parecía el novio. Su discurso, cual parlamento en un festejo nupcial, embelesaba a las masas, que vitoreaban cada uno de sus argumentos y le interrumpían con gritos, aplausos y eslóganes de Ciutadans, la formación que lidera en la provincia.

Matías Alonso no era el novio, y sus compañeros de atril tampoco se casaban: Francisco Javier Domínguez, Carlos Sánchez y Lorena Roldán. Pero los cuatro habían recibido del altar de las urnas la confianza necesaria de los votantes para representar a los tarraconenses en el Parlament los próximos años. No me atrevo a decir cuatro porque el mismo líder unionista abrió la puerta a unos nuevos comicios antes de terminar la nueva legislatura.

Alonso se hizo esperar como una novia que llega al altar. Primero, Barcelona. Inés Arrimadas debía ser la estrella de la noche y los 25 escaños que Ciutadans ha logrado en estos comicios catalanes. Se han convertido en la segunda fuerza del país (o autonomía).

Pero la espera no hizo mella al centenar de militantes que esperaron pacientemente el desenlace de la noche electoral con una barra libre en el hotel Lauria, el epicentro de Ciutadans.

A las 23.15 horas, Matias Alonso volvía a la sala. Una hora antes había llegado a la sede para compartir el éxito rotundo de su formación en estos comicios. Tras abrazos y besos y las fotos de rigor con sus tres compañeros de Parlament, se retiraron de la fiesta y no volvieron hasta la hora de los discursos.

 

Mas, ‘game over’

Matías Alonso subió al atril y se hizo el silencio. El jolgorio de las celebraciones hacía una pausa para que hablara el líder. Empezó agradeciendo el esfuerzo de las bases, el de los compañeros a pie de urna; y a todos aquellos que habían participado en la campaña electoral. «Ciutadans es un proyecto de nación para España y estos resultados nos han reforzado en la cuna del partido, Catalunya», dijo el unionista. Recordó los miles de votos en todo el país y las victorias logradas «en ciudades de la provincia y en distritos de la capital». Tras repasar la victoria naranja, pasó a señalar a Junts pel Sí y su «fracaso» al no conseguir la mayoría absoluta.

En ningún momento citó el nombre de la formación. La sustituyó por «conglomerado de partidos» o «la colla de Mas». Y centró sus críticas al actual president al que pidió que se fuera a su casa porque vive en un mundo irreal. Matrix lo llamó. Y para concluir, en lenguaje de videojuego, dijo: «Mas, game over». Aplausos y vítores para Alonso.

 

Plebiscito y pastel final

Matías fue el único que habló. Domínguez, Sánchez y Roldán sonreían o aplaudían. El líder de los unionistas explicó que habían participado en unas elecciones autonómicas que nada tenían que ver con un plebiscito y admitió, como Inés Arrimades, que posiblemente vayamos a unos nuevos comicios en breve ante el fracaso –según Ciutadans– de Junts pel Sí.

Antes de cerrar el parlamento, la formación se acordó de Oriol Junqueras y su ineficacia como líder de la oposición y reiteró los argumentos del fracasó del conglomerado antes de poner punto y final a la velada cortando un pastel y repartiendo tarta entre los militantes. Ciutadans vivió una auténtica luna de miel.

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