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Contrato indefinido, 2.300 euros al mes y ayuda al alojamiento

Frente a la precariedad, el exilio. Alemania busca más enfermeras en España. La marcha desde Tarragona al Reino Unido no para. Hay empresas que acuden 'in situ' para reclutar

Raúl Cosano

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La enfermera reusense Laura Guillén vive y trabaja en Taunton, una ciudad cerca de Bristol. FOTO: PERE FERRÉ

La enfermera reusense Laura Guillén vive y trabaja en Taunton, una ciudad cerca de Bristol. FOTO: PERE FERRÉ

El dilema al salir de la facultad está claro: precariedad o exilio. Quedarse aquí, con sueldos bajos y contratos de sustitución muy cortos, o bien marcharse al extranjero y revalorizar el perfil. Emigrar se ha convertido en una opción común para profesionales de colectivos maltratados.

Las enfermeras de Tarragona llevan tiempo abonadas a la maleta hecha y al pasaporte. Sólo la paulatina y lenta recuperación económica y el fenómeno del Brexit frenan el goteo que se ha producido en los últimos años.


1.900 euros en Alemania
El Reino Unido se lleva la palma en destinos, aunque otros lugares, como Francia, Irlanda, Alemania o los países nórdicos, también han recibido enfermeras en estos últimos años. «Al Reino Unido es donde se marchan más porque allí es donde hacen las ofertas más seguras, con condiciones más cerradas. También influye que las personas que se marchan quieran aprender o perfeccionar el inglés, que es un idioma que ya va incluido en los estudios», cuenta Cristina Díez, presidenta del Col·legi d’Infermeres i Infermers de Tarragona.

La consultora de recursos humanos TTA Personal busca enfermeras españolas para trabajar en hospitales, residencias, clínicas y residencias de Alemania. El sueldo oscila entre los 1.700 y los 1.900 euros. A los seleccionados se les ofrece un curso intensivo de alemán en Madrid.

Desde 2013 se han marchado 50 enfermeras al extranjero, según los registros del Col·legi. «El Reino Unido necesita muchísima enfermera. Nuestro sistema y el de allí se parecen mucho. Además, la enfermera tiene en la comunidad inglesa un papel mucho más preponderante, más autonómo, y es algo por lo que aquí estamos luchando».

El perfil del graduado que se marcha es muy concreto y responde básicamente a gente joven, recién salida de la universidad, que prueba suerte más allá de la frontera como primera ocupación. «Normalmente se va gente joven, sin ataduras, o también personas que trabajan durante un tiempo aquí y, viendo que la ocupación es precaria, deciden marcharse», dice Cristina Díez.

La clave está en las diferencias de condiciones. Un sueldo de una enfermera en Inglaterra puede rondar, guardias incluidas, los 2.300 euros, por los 1.400 que puede cobrar aquí, en el caso de que el empleo sea ‘full time’, algo inusual en un sector marcado, en Catalunya, por contratos por horas.

Las voces sindicales también han detectado la fuga de sanitarios formados aquí. «Está sucediendo desde hace unos años para acá. Es gente que aquí ve que la situación ha empeorado mucho, por los bajos sueldos. La profesión está muy mal valorada. La gente que se va fuera tampoco lo tiene fácil, pero el sueldo siempre es mejor que aquí», indica Cristina Plaza, responsable de UGT en el Institut Català de la Salut.

La Facultat d’Infermeria ha visto cómo los estudiantes, recién salidos, no han tenido más opción que hacer las maletas. «La gente no se va porque sí, sino porque fuera tiene mejores condiciones. En parte me gusta que se marchen porque ven otras realidades, pero perdemos un talento y una inversión en universidades públicas como la URV que han formado a enfermeras muy competentes. Eso me duele», denuncia la decana, Roser Ricomà.


Tres meses, luego indefinido
La docente de la URV desgrana alguna de las oportunidades que se brindan en Inglaterra: «Después de tres meses de prueba te ofrecen un contrato indefinido. Eso es impensable en Catalunya. Aquí una enfermera no tiene contrato indefinido hasta que no salen plazas en el ICS».

Para Ricomà, más que la recuperación económica, lo que influirá en el flujo de estudiantes que se van será la inversión en sanidad: «Si se contratan enfermeras, que además necesitamos, la gente no se irá. Depende de que desde Salut se apueste por esto».

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