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Covestro suple una planta de 120 empleos con un 'hub' logístico de 15

El cierre de la planta de MDI en La Canonja a final de año deja sin suministro de ácido clorhídrico a esta empresa, que por eso ha decidido empezar a importarlo de Alemania en tren

Rafael Servent

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Andrea Firenze, director general de Covestro en España. Foto: Alba Mariné

Andrea Firenze, director general de Covestro en España. Foto: Alba Mariné

A finales de año, Covestro cerrará su planta de plásticos MDI en La Canonja, dejando sin empleo a unas 120 personas. Fue una de las primeras decisiones adoptadas por esta empresa tras su salida a Bolsa hace poco más de un año, cuando se desvinculó definitivamente de lo que había sido hasta entonces Bayer MaterialScience, la división de materiales del grupo Bayer. Desde hace un año, Covestro es una empresa independiente de Bayer, heredera de algunos de sus centros de producción y empleados.

Con el cierre de la planta de MDI, el parque industrial de Covestro en La Canonja no sólo perderá más de un centenar de empleos, sino que dejará de tener acceso directo a una materia prima que es fundamental para la actividad industrial de lo que quedará en funcionamiento. Se trata del ácido clorhídrico.

En la planta MDI que dejará de funcionar a final de año en La Canonja no sólo se produce este tipo de plástico, sino que también se fabrica –vinculado al proceso de producción de MDI– ácido clorhídrico. Y fabrican mucho. Fuentes sindicales señalan que un 80% del ácido clorhídrico que consume la industria en toda la Península Ibérica sale de las instalaciones de Covestro en La Canonja. Entre los demandantes de esta materia prima se encuentra la propia Covestro.

Un suministro alternativo

¿Para qué necesita seguir teniendo acceso Covestro al ácido clorhídrico en su parque industrial del Polígono Sur de Tarragona? Porque en La Canonja, Covestro mantendrá en funcionamiento la planta de producción de poliuretanos (un área de negocio a la que en esta empresa llaman Casa de Sistemas), donde seguirán trabajando 49 personas, además del centro que da servicios generales a todas las empresas del parque industrial. Espumas flexibles, espumas rígidas y termoplásticos son las tres grandes líneas de productos que se fabrican aquí. El ácido clorhídrico es una materia prima esencial para su producción.

Resumiendo: cuando cierre la planta de MDI a final de año, la planta de poliuretanos se queda sin materia prima. En Covestro han decidido adelantarse a ese momento, y acaban de anunciar que han empezado con las obras de construcción de un nuevo centro logístico para la recepción y distribución de ácido clorhídrico.

Andrea Firenze, director general de Covestro en España, explica que se trata de una inversión de unos 3 millones de euros para la construcción de dos nuevas vías de tren (que se añaden a las dos que ya tiene actualmente este parque industrial) y una estación de descarga, a la que llegarán «trenes con frecuencias de más de un tren por semana con ácido clorhídrico procedente de las fábricas de Alemania».

Desde ese centro logístico (al que en Covestro han dado categoría de hub), «distribuiremos el ácido clorhídrico mediante tuberías a los clientes más cercanos, o mediante camiones cisterna al resto».

La puesta en marcha de este centro logístico está prevista para la segunda mitad de este año (antes de que se produzca el corte del suministro local de ácido clorhídrico), con una previsión de 15 empleos directos. Firenze no esconde que, «con el cierre de la planta de MDI, el hub es una alternativa para la recepción de ácido clorhídrico, y los 15 puestos de trabajo que genera es una ayuda para recolocar a las personas de la planta de MDI».

«Desde el año pasado, cuando se conoció la decisión del cierre –insiste–, estamos buscando nuevos puestos de trabajo para nuestra gente».

Ramon Viña, presidente del comité de empresa en Tarragona, reconoce que es así, y que hay comunicación bidireccional con la empresa en esa línea, pero matiza: «El centro logístico es una buena noticia, porque esperamos que de los 120 trabajadores que se quedan sin empleo a final de año, alguno vaya hacia allí, pero la realidad es que de un centro productivo pasamos a un centro logístico, y de 120 trabajadores a quince. Evidentemente, eso no nos saca de pobres».

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