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Crédito para unicornios

La demanda de financiación empresarial se reactiva en las comarcas de Tarragona, aunque la banca la ve todavía insuficiente y no siempre solvente

Rafael Servent

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Imagen de la mesa redonda sobre financiación celebrada ayer en la sede de Cepta en la avenida Roma de Tarragona. Foto: Cedida

Imagen de la mesa redonda sobre financiación celebrada ayer en la sede de Cepta en la avenida Roma de Tarragona. Foto: Cedida

En el mundo del emprendimiento ha hecho fortuna un concepto que lo mismo sirve para un pitch que para un tweet. Es ‘el unicornio’. Un unicornio es algo mágico, único, perfecto... y fuera de nuestro mundo terrenal. Los unicornios viven en los business plans y en los targets de clientes. Son el perfil. Durante estos últimos años, los bancos se han dedicado a ofertar crédito para unicornios mientras, en nuestro gris y aburrido mundo sin magia ni colores, compraban bonos alemanes a tipos de interés negativos y se prestaban dinero entre ellos a tipos de interés irrisorios.

Los unicornios empresariales son solventes, exportan, tienen clientes sin mácula en sus curriculums de buenos pagadores, crecen, invierten y no son dependientes de nada. Y, como buenos unicornios, tampoco dependen de los bancos para financiarse.

Así que los bancos, ahora que prestarse dinero entre ellos cada vez es menos negocio, con el euríbor cerrando el mes de febrero por primera vez en su historia en tasas de interés negativas, han empezado a mirar con otra cara a algunos caballos percherones que, sin crines doradas ni mágicas cornamentas, tienen un pase por su fuerza y resistencia.

A falta de unicornios, bueno será un percherón trabajador. Así que, por primera vez desde que arrancó la Gran Recesión, «el Camp de Tarragona tira: en el año 2015 y en este arranque de 2016, hemos detectado una demanda de crédito solvente, aunque insuficiente». Así lo contaba ayer en Tarragona Joan Marín, director de zona de BBVA en la demarcación de Tarragona, en una mesa redonda organizada por la patronal Cepta dedicada a analizar las perspectivas de la financiación empresarial en las comarcas de Tarragona.

Algún buen percherón, pero también demasiado jamelgo famélico en los análisis de riesgos. «Hay la percepción –añadió Joan Montserrat, director del Centre d’Empreses de Tarragona de CaixaBank– de que las cosas han de ir mejor, y que lo único que podemos hacer los bancos para ganar dinero con tipos de interés al 0% es prestar dinero».

Y definió sus nuevos unicornios, hoy ya rebajados a sanos percherones: «Las empresas exportadoras son nuestros mejores clientes, nosotros tenemos muchas ganas de prestar dinero y ahora es el momento de endeudarse. Ahora tenemos mucha más presión para prestar dinero, pero el problema es que no hay una demanda suficiente de crédito que surja del mercado. Ahora queremos prestar dinero sólo a los solventes».

Jamelgos con manchas en el expediente de morosidad, a otras caballerizas. Y ahí es donde levanta la mano el sector del crowdlending, la que hasta hoy se ha dado a conocer como ‘financiación alternativa’ y que ahora quiere ser tenida en cuenta como ‘financiación complementaria’.

«Antes del inicio de la crisis había 59 entidades financieras [en España] y hoy hay 16. Es lógico que se preste menos», introduce Enrique Serrano, director general de Financlick, una de las plataformas de crowdlending surgidas en estos últimos tres años en Catalunya.

Y cuenta que, para esos jamelgos de segunda (pero no de tercera, aclara), las plataformas de financiación colectiva por Internet –como la suya– son una gran opción. Pymes que no tienen tan buena pinta, ni van tan bien alimentadas como los percherones que ya aceptan los bancos, pero a las que se les ve potencial. Logran crédito, aunque a tipos de interés mayores.

En el Reino Unido, la financiación bancaria ya sólo supone el 30% del mercado. También aquí lo veremos llegar. Aunque faltan años. De momento, el crédito sigue siendo de los bancos. Que dictan cómo son hoy los unicornios.

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