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Cuatro generaciones comparten un mismo espacio laboral: así nos vemos, así nos ven

Los Baby Boomers (nacidos entre 1956 y 1970) son vistos por el resto como el gran tapón generacional. La precarización y la falta de oportunidades son comunes entre los X (1971-1981) y los Y (1982-1992)

Rafael Servent

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Cuatro generaciones comparten un mismo espacio laboral: así nos vemos, así nos ven

Cuatro generaciones comparten un mismo espacio laboral: así nos vemos, así nos ven

Cuatro generaciones conviviendo en un mismo mercado laboral, con visiones y realidades muy distintas: Baby Boomers (nacidos entre 1956 y 1970), X (1971-1981), Y (1982-1992) y Z (1993-2010), a los que hay que añadir todavía los últimos Veteranos (nacidos antes de 1956), conforman un cóctel diverso y sin precedentes hasta la fecha. ¿Cómo nos vemos, cómo vemos a los otros y cómo nos ven? ¿Cómo nos trata el mercado laboral?

El Observatorio Generación y Talento, en el que participan empresas como CaixaBank, Gas Natural Fenosa, Mapfre, Orange, Repsol, Banc Sabadell o Banco Santander, acaba de publicar un extenso estudio, titulado Diagnóstico de la diversidad generacional: análisis del talento intergeneracional en las empresas, donde se repasan esas interacciones entre generaciones en el mundo del trabajo. Es el primero de esta magnitud publicado en España, y ha contado con la colaboración académica de la Universidad de Comillas y de ICADE Business School. Aquí van algunas ideas, generación por generación.

Baby Boomers

Nacidos entre 1956 y 1970, los más mayores tienen hoy 60 años, mientras los últimos de ellos han cumplido los 46. Son la generación nacida después de la posguerra y fueron los jóvenes que hicieron la Transición. Muchos de ellos son hoy directivos, pero bastantes otros han sido apartados y marginados en estos últimos años de crisis, desvinculándose de unas empresas en las que acumulaban décadas, con códigos de fidelidad y sacrificio que perciben en franco retroceso.

En 2020 empezarán a jubilarse los primeros Baby Boomers, sin que el relevo generacional esté asegurado. La baja natalidad posterior a la de esta generación (la explosión demográfica que les alumbró es la que les dio nombre) no asegura ese relevo, alargando la edad de jubilación hasta los 67 años.

Se sienten próximos a los X, a quienes respetan por compartir muchos de sus valores, y de quienes entienden su lenguaje. No sienten lo mismo con los Y, a quienes perciben como retadores e inconformistas, sin respeto por la autoridad y sin ninguna disposición a hacer los sacrificios que ellos hicieron. Poco tienen que decir de los Z, de quienes no saben demasiado, porque es una generación que a ellos les cae muy lejos.

Sobre su presente y su futuro laboral, sienten que viven en un mundo en el que ya no se respetan los códigos por los que ellos se rigen (fidelidad a la empresa, antigüedad, galones) y tienen mucho miedo a los cambios y a la velocidad con que se suceden.

Generación X

Nacidos en los años de la Transición, son la primera generación más preparada de la historia de España. Muchos de ellos con estudios universitarios y con idiomas, es la generación en la que las mujeres se consolidan en el mercado laboral.

En la plenitud de sus carreras profesionales, muchos son mandos intermedios sometidos a la doble presión de los seniors y de los jóvenes que tienen por debajo. Se perciben como una generación bisagra entre dos mundos, y se sienten muy presionados por el entorno y por las demandas familiares. En el caso de las mujeres, la doble presión por la carrera profesional y la vida privada se acentúa.

Tras años de sacrificios y de volcarse en sus responsabilidades, se están dando cuenta de que se han olvidado de ellos mismos durante todo este tiempo. La conciliación entre la vida personal y la profesional es su gran asignatura pendiente. Se perciben a sí mismos como los eternos resilientes: niños analógicos que hoy son adultos digitales. Viven muy alerta y se preocupan de no quedarse desactualizados, porque saben que si eso sucede no hay vuelta atrás.

Sus sentimientos hacia los Baby Boomers son contradictorios. Por un lado saben que muchos de ellos han sido marginados y apartados en las organizaciones, pero por el otro les perciben como la principal causa de la frustración por sus carreras profesionales incumplidas. Comparten la visión de los Baby Boomers sobre los Y como una generación retadora e irrespetuosa, sin capacidad de sacrificio, pero tienen una visión más positiva sobre los Z, a quienes perciben como más respetuosos y luchadores que los Y, porque han crecido en plena crisis.

Generación Y

Crecieron en pleno boom económico, entre atenciones y abundancia, pero llegaron a la edad de acceder al mercado laboral en pleno estallido de todas las burbujas. Son la generación de Internet y las redes sociales, pero también de la precarización. Un 43% de los que trabajan están sobrecualificados. Sufren el paro juvenil y la emigración (más de 350.000 han emigrado). En muchos casos, están obligados a vivir en la residencia familiar.

Se perciben a sí mismos como más capaces: con más idiomas, más tecnológicos, más rápidos y con más energía, pero no se les da la oportunidad para demostrarlo. Se sienten infrapagados respecto al rendimiento y la capacidad de los más mayores.

A los Baby Boomers no les ven ningún valor. Sienten que están sobrepagados y que muchos de ellos sobran, porque no se han adaptado o no han querido adaptarse. Les cuesta ver gente a la que seguir entre los X, y ven en ellos una lealtad a la empresa que no comparten. Se sienten muy cercanos a los Z, pero les ven más libres y emprendedores por haberse criado en plena crisis, hasta el punto de ver en ellos una amenaza, porque les perciben como los auténticos nativos digitales.

Generación Z

Han sido los niños y los adolescentes de la Gran Recesión. No pasan de los 23 años. Entre los 16 y los 19 años, sufren tasas de paro del 72%. Un 63% de ellos busca empleo o son parados de larga duración. Se perciben a sí mismos como dispuestos a lo que sea por hacerse un camino en el mundo laboral, pero creen que gestionan mejor sus expectativas (y sus frustraciones) que los Y, a quienes sus títulos y preparación no les han servido de nada.

Su percepción de los Baby Boomers es idéntica a la que tienen los Y, y ven a los X como más lentos. Piensan que no les dan oportunidades por miedo a que les pasen por encima. Con los Y comparten su situación y preparación, pero les perciben como una generación frustrada.

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