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Deltacleta: las bicicletas eléctricas que buscan pedalear en compañía

Un mosaico de microempresas están construyendo una red colaborativa

Rafael Servent

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Ferran Folch e Imma Rius, con dos de las bicicletas eléctricas con rutas cicloturísticas GPS que alquilan en Deltebre.

Ferran Folch e Imma Rius, con dos de las bicicletas eléctricas con rutas cicloturísticas GPS que alquilan en Deltebre.

Imma Rius (Deltebre, 35 años) y Ferran Folch (Barcelona, 34 años) están ya en la segunda temporada de Deltacleta, el proyecto de alquiler de bicicletas eléctricas con rutas cicloturísticas en GPS mediante el cual Imma ganó el año pasado el Premi Emprèn de la Diputació de Tarragona en la categoría En Femení.

De momento, entregan sus bicicletas a domicilio (tienen 25 bicis y cinco rutas disponibles, de unos 30 kilómetros cada una), pero esperan tener su propio centro en marcha para Semana Santa. Será en una masía rehabilitada a las afueras de Deltebre, que confían poder hacer autosuficiente energéticamente. La idea es que los paneles solares sirvan para alimentar las baterías de sus bicicletas.

«Creo que Terres de l’Ebre está de moda como destino turístico en el segmento del ecoturismo experiencial», analiza Ferran Folch. «Se le está dando mucho valor, y se está poniendo de moda. Es algo nuevo y que está cerca [de Barcelona], y cuando la gente lo descubre, le gusta mucho la experiencia de un entorno indómito. Esta combinación de arrozales, mar, montaña en Els Ports... no se la esperan. Es esta conexión lo que lo hace interesante».

Cuenta Ferran que un 80% de sus clientes (que pagan 27 euros por un día completo de bicicleta o 22 euros por medio día) proceden de Barcelona y su área metropolitana, con una concentración de franceses en julio. El caso del turista francés, que viaja en su propio vehículo, es sintomático. Inventores de conceptos como el agroturismo y el senderismo a través de caminos señalizados (los famosos GR marcados con bandas rojas y blancas), la oferta de Terres de l’Ebre, pegada al paisaje, la tradición y la gastronomía local, casa perfectamente con una forma de entender el turismo con un alto contenido de valor añadido.

Una de las claves es tejer red y crear producto y discurso de forma conjunta. «Trabajamos –explica Ferran Folch– con muchas casas rurales. Se está creando esta red, y las empresas están colaborando. Nos estamos pasando clientes. Sin grandes intermediarios, trabajar en crear esta red en el fondo beneficia a la pequeña empresa».

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