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Detenido un preso de permiso por raptar, violar e intentar matar a una mujer

Era el tercer permiso que le daba el juez de vigilancia penitenciaria

EFE

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La entrada de la comissaria de los Mossos en Igualada. Foto: ACN

La entrada de la comissaria de los Mossos en Igualada. Foto: ACN

Los Mossos d'Esquadra han detenido en Igualada a un hombre de unos 45 años, que cumple condena por un delito sexual cometido en 2002, acusado de secuestrar, violar e intentar matar a una mujer en Castellbisbal durante un permiso penitenciario de tres días.

Según han informado a Efe fuentes cercanas al caso, los hechos ocurrieron la mañana del pasado sábado, día 29 de octubre, cuando el presunto agresor, Tomás P., un preso de la cárcel de Ponent de Lleida a quien el juez de vigilancia penitenciaria le concedió un permiso de tres días, abordó a una mujer en Igualada cuando ésta se dirigía a su vehículo después de salir de un domicilio.

El sospechoso se llevó a la mujer hasta una zona boscosa de Castellbisbal, municipio situado a unos 45 kilómetros de Igualada, y una vez allí supuestamente la violó, la agredió con un arma blanca y le robó.

Pese a las graves lesiones sufridas, la víctima pudo pedir ayuda a través de su teléfono móvil y fue trasladada a un hospital, donde permanece ingresada.

El presunto agresor fue detenido en Igualada sobre las 14:00 horas del día siguiente, domingo 30 de octubre.

Según las fuentes consultadas por Efe, los Mossos d'Esquadra se pusieron tras la pista del detenido porque su sobrino intentó sacar dinero con una tarjeta de crédito de la víctima.

El detenido cumple actualmente condena en la cárcel de Ponent de Lleida, en régimen de segundo grado, por una violación cometida en octubre de 2002, por la que en 2005 fue condenado por la Audiencia de Barcelona a 26 años de cárcel.

El juez de vigilancia penitenciaria le concedió un permiso de tres días, que finalizaba ayer a las 16.00 horas, según las fuentes.

Se trata del tercer permiso de estas características que se le concedía para salir de prisión, ya que el primero lo obtuvo durante tres días del pasado mes de julio y el segundo en septiembre pasado, también de tres días, sin que conste que se produjera ninguna incidencia.

Además, en su día a día en prisión se le había concedido el permiso 100.2, muy habitual en el régimen penitenciario, que le permitía salir a trabajar en un taller exterior, en este caso el Centro de Producción de Raimat, muy cerca de la cárcel, gestionado por el Centro de Iniciativas para la Reinserción (CIRE).

El interno seguía voluntariamente el programa de tratamiento específico para condenados por violencia sexual, según las fuentes.

Tomás P. fue condenado por la Audiencia de Barcelona en enero de 2005 a 26 años de prisión por violar la madrugada del 24 de octubre de 2002 a una mujer en Martorell (Barcelona), a la que también secuestró, robó e intentó matar de un navajazo en el cuello, y por lesionar a otra mujer en Abrera (Barcelona).

Una falta de coordinación entre la Fiscalía y la sección segunda de la Audiencia de Barcelona, que fue la que le juzgó y condenó, provocó que el 1 de noviembre de 2004 el violador, que estaba encarcelado a la espera de ir a juicio, quedara en libertad al no tramitarse la prórroga de prisión preventiva, transcurridos los dos primeros años tras su detención.

Este error judicial obligó a extremar la protección de las dos mujeres que fueron sus víctimas y abrió una polémica entre la Fiscalía -que reclamó su inmediato ingreso en prisión- y la Audiencia de Barcelona, hasta que finalmente el tribunal acordó en febrero de 2005 su encarcelamiento, cuando ya le había condenado a 26 años de prisión, mientras resolvía los recursos.

En el juicio, el acusado reconoció haber atacado a las dos mujeres, aunque aseguró que lo hizo con la única intención de robarles y con sus facultades mermadas por la ingesta de tranquilizantes y de pastillas de éxtasis.

Además de los 26 años de cárcel -de los que como máximo podrá cumplir 20-, la Audiencia también le condenó a indemnizar a sus dos víctimas con 6.000 euros cada una y a no poder acercarse a Martorell -población situada a muy poca distancia de Castellbisbal-, por un periodo de 5 años una vez quede en libertad.

La tasa de reincidencia en violaciones en los condenados por delitos sexuales, una vez abandonan la prisión, se sitúa en Cataluña en el 6 %.

La consellería de Justicia ha resaltado la "buena evolución" en los programas de rehabilitación del preso, aunque ha reconocido que el sistema penitenciario no es infalible.

En declaraciones a TV3, el director general de Servicios Penitenciarios de la consellería de Justicia, Amand Calderó, ha destacado que ante "esta buena evolución se empezaron a hacer salidas programas y permisos de salida que dieron una evolución positiva".

No obstante, ha reconocido que "evidentemente" los sistemas penitenciarios "no son infalibles, y la conducta humana tampoco", por lo que "siempre hay elementos que pueden desencadenar y precipitar un delito".

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