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Noticias Tribunales

Diana Quer sufrió una escena de "película de terror" en manos de ‘El Chicle’

El acusado de la muerte de Diana Quer trata de evitar la prisión permanente revisable defendiendo ante el jurado popular que fue
un homicidio porque su intención no era matar a la joven.  ‘El Chicle’: «La cogí del cuello y, cuando me di cuenta, no se movía»

MATEO BALÍN

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José Enrique Abuín Gey, alias ‘El Chicle’, durante su declaración ayer en la Audiencia Provincial de A Coruña. FOTO: EFE

José Enrique Abuín Gey, alias ‘El Chicle’, durante su declaración ayer en la Audiencia Provincial de A Coruña. FOTO: EFE

José Enrique Abuín Gey declaró ayer en el juicio por el asesinato de Diana Quer que su intención «no era matarla». El único acusado por el crimen enmarcó los hechos en un acción «accidental» y relató, a preguntas de la fiscal Cristina Margalet, que la madrileña de 18 años le sorprendió la noche de la desaparición, el 22 de agosto de 2016, mientras robaba gasóleo de un camión, y que la «confundió» con una feriante, por lo que tuvo «miedo» de que le «delatara». Ante el jurado popular en la primera sesión de la vista oral en los juzgados de Santiago de Compostela, Abuín Gey, ‘El Chicle’, aseguró que esa noche salió a robar combustible y que se encontró con la joven, que regresaba a casa tras asistir a las fiestas de la localidad, cuando él portaba dos garrafas.

El acusado, que ya tenía entonces antecedentes por narcotráfico y estaba pendiente de entrar en prisión si volvía a delinquir, afirmó que tuvo «miedo» a que la joven le «delatase» y «tener problemas con los gitanos». Por ello, «le echó la mano derecha al cuello» y la cogió por detrás con la izquierda, «sin darse cuenta de la presión que hacía». «Cuando me di cuenta, no se movía, la golpeé en la cara dos veces, pero no se movía. Mi intención no era matarla».

Negó que metiese a Diana por la fuerza, aún viva, en su coche, que le quitase el móvil o que tuviese otra intención que el robo.

La estrategia del acusado parece clara: convencer al jurado, formado por cinco hombres y cuatro mujeres, de que fue un homicidio accidental, no un asesinato, e incidir en que no hubo rapto ni agresión sexual, una circunstancia que evitaría la condena a prisión permanente revisable (mínimo de 25 años de prisión).

«Escenario de terror»

La Fiscalía describió como «un escenario propio de una película de terror» lo ocurrido en la nave abandonada donde, sostuvo, el acusado asesinó a la joven madrileña tras secuestrarla. Tras la lectura de los escritos de acusación y defensa, la fiscal expuso las pruebas que, según su criterio, determinan que ‘El Chicle’ cometió los delitos de asesinato, agresión sexual y detención ilegal.

El acusado, relató, desarrolló con Diana un modus operandi para «violarla, asesinarla y esconder su cadáver, tirándolo a un pozo», encerrándola previamente en el maletero de su vehículo «durante al menos 25 minutos» y privándola de su teléfono móvil, que arrojó al mar por un puente.

Entre las pruebas que destacó la fiscal está la grabación del coche de Enrique Abuín «saliendo a toda velocidad» de Rianxo, y la ubicación del móvil del acusado «en el mismo lugar y el mismo tiempo» que el de Diana. Ratificó asimismo la existencia de una agresión sexual al indicar que el cuerpo de Diana apareció dentro del pozo, desnudo, boca abajo y «lastrado» con bloques de cemento, víctima de «un estrangulamiento con rotura del hueso ioides», compatible «con el uso de una brida».

En esta misma línea profundizó la acusación particular, que dijo que era un hecho «irrefutable» que se trata de «un crimen sexual». «La realidad es muy tozuda, y no encaja», afirmó el letrado de los padres de Diana Quer, Ricardo Pérez Lama. «¿Para qué detiene a Diana si no es para atentar contra su libertad sexual?», cuestionó.

El letrado rechazó que ‘El Chicle’ colaborase con la justicia y le acusó de construir su testimonio para explicar las pruebas. «Entiendo que ni todos los artificios legales existentes en el orden jurídico pueden ocultar una certeza: acechó a Diana, la metió en su coche, la trasladó a la parroquia de Asados a un almacén aislado y allí la agredió sexualmente y la mató. Así de crudo».

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