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Diez años de la llegada del AVE con las conexiones por resolver

El aparcamiento y los accesos, principales déficits de una estación que a diario registra un promedio de 2.000 usuarios.

Núria Riu

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Imagen del interior de la estación del AVE Camp de Tarragona. Foto: Lluís Milián

Imagen del interior de la estación del AVE Camp de Tarragona. Foto: Lluís Milián

Cuando están a punto de cumplirse los diez años de la llegada del AVE al Camp de Tarragona, la sensación es agridulce. Las cifras no son del todo malas. Cada día la utilizan de media unas 2.000 personas. Tan solo el año pasado registró 840.000 viajeros, lo que la sitúa en la octava posición de estaciones del AVE en cuanto al volumen de pasajeros. Sin embargo, sigue registrando importantes carencias. De hecho, las mismas de cuando se puso en funcionamiento el 18 de diciembre de 2006. Las comunicaciones son las mismas. No se ha construido ninguno de los viales de acceso que estaba previsto. Y el aparcamiento es una cuestión que nunca no se ha resuelto, hasta el punto que el Ayuntamiento de La Secuita se está planteando construir un equipamiento low cost en las inmediaciones.

Los alcaldes de La Secuita y Perafort hacían un balance del impacto de esta infraestructura sobre el territorio en el marco del Bon dia Tarragona, que se ha celebrado esta mañana en la Cambra de Comerç de Tarragona. Se mostraron especialmente dolidos porque a lo largo de todos estos años las críticas han girado alrededor la ubicación, y no en intentar mejorar. Y es que, diez años más tarde, la estación del Camp de Tarragona sigue sin un plan de usos, lo que hace que los negocios que están en su interior operen sin licencia.

La lista de asignaturas pendientes es larga. Por ello, el presidente de la Cambra de Comerç de Tarragona, Andreu Suriol, inició la sesión con “un toque de atención a la Generalitat y Adif para ponernos las pilas, manos a la obra”.

Malas comunicaciones

Para el alcalde de La Secuita, Eudald Roca, “la falta de comunicaciones es lo que mata a esta estación”. La demanda de una salida desde la A-27, entre Vilallonga y El Morell, para facilitar el acceso no ha prosperado. Tampoco lo ha hecho el vial de Sant Ramon, una carretera secundaria prevista desde Sant Salvador, que debía recortar el trayecto, situando la distancia desde este barrio de Tarragona a la estación en poco más de un kilómetro.

En esta lista de conexiones pendientes, el alcalde de Perafort, Joan Martí i Pla, sumó también un enlace desde la T-11 que, pasando por la carretera de Reus a El Morell, circunvalara esta población hasta la estación. “Ésta es una realidad. Centrémonos en acercarla cuanto más se pueda”, argumentó Pla.

De hecho, el 80% de los usuarios que acuden a la estación lo hacen en vehículo privado, según el estudio que presentó esta mañana la Cambra de Comerç. El transporte público tampoco no es la alternativa mayoritaria que escogen los usuarios que llegan a la estación en tren y se desplazan a un municipio del Camp de Tarragona. En este caso, seis de cada diez también utilizan el vehículo privado.

El transporte público sigue siendo otra de las asignaturas pendientes. Por ello, Roca pedía que se elabore un estudio de la utilización del transporte público. “Si no hay líneas, no hay viajeros, y sin éstos, no hay autobuses”, argumentó.

Roca lamentó la “desidia” que ha hecho que “los problemas sean los mismo con la única diferencia que ahora la cifra de viajeros es muy superior”. En los últimos nueve años la media anual de pasajeros ha sido de 750.000, siendo la estación periférica del Estado que más usuarios tiene. Por ello, lamentó “la falta de planificación y el hecho que estamos en un territorio complejo, con viejas discusiones de campanario”.

La estación de alta velocidad se puso en marcha inicialmente tan solo con la conexión hacia Zaragoza y Madrid. Los diez trenes iniciales se han convertido en más de sesenta. Una cifra que incrementó notablemente a inicios de 2008, con la conexión hasta Baracelona, y que progresivamente ha hecho que los trenes Alvia y Euromed que pasaban por Tarragona ciudad paren ahora en La Secuita. El reto que nunca ha sabido resolverse pasa por conectar esta línea de alta velocidad con el sistema de cercanías, cosiendo las demandas de movilidad de los principales núcleos de población del Camp de Tarragona a partir de un sistema intermodal.

Puerta de entrada a Europa

En sus respectivas intervenciones, los alcaldes afectados por la estación quisieron hacer un llamamiento al resto de instituciones del territorio para solventar conjuntamente. El nuevo rol que puede adquirir cuando ésta se conecte con el Corredor del Mediterrani, puede intensificar el papel central de esta estación. “La puerta de Europa empieza en el Camp de Tarragona. Conecta el norte, con el centro y el sur de España y sigue hacia Europa”, dijo el alcalde de Perafort.

El impacto que ha tenido el alta velocidad sobre el territorio ha sido desigual. Sobre todo Tarragona ha vivido de espaldas. Reus creyó que su utilización sería algo pasajero, a la espera de la anhelada estación intermodal. Mientras que los dos municipios directamente afectados controlaron, en plena burbuja inmobiliaria, que no se descontrolara el crecimiento de forma desmedida. “Quizás sí que ha venido algún vecino nueno, pero no ha supuesto para La Secuita ninguna presión”, decía su alcalde.

Por su parte, en Perafort la Generalitat planificó un Área Residencial Estratégica (ARE), que finalmente no llegó a desarrollarse.

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