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Dimaflex, innovación para dormir bien

La empresa destaca por la innovación en la fabricación de sistemas integrales de descanso: somieres y colchones. Cuenta con 28 trabajadores y dos naves en el polígono de Valls
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En una de las naves de Dimaflex se elaboran los colchones. Foto: Alba Mariné

En una de las naves de Dimaflex se elaboran los colchones. Foto: Alba Mariné

Dimaflex es una pyme vallense que cuenta con 21 años de historia dedicada a la fabricación y comercialización de somieres, colchones, cojines y complementos, lo que en palabras de su propietario y gerente Magí Martí, son «sistemas avanzados de descanso», tanto por los materiales utilizados, «de alta calidad», como por el nivel de innovación y la actualización tecnológica. Martí prefiere hablar de «sistemas» porque «al igual que cuando cambias de coche no lo haces por partes, primero la carrocería y después las ruedas, con el descanso ocurre lo mismo: no hay que cambiar sólo el colchón o el somier». Según Martí, el objetivo es que las personas que compran sus productos «se levanten fenomenal», lo que ocurre, detalla, porque las bases, colchones y cojines consiguen «repartir uniformemente la presión del cuerpo, facilitando el movimiento y mejorando los ciclos del sueño».

En sus dos naves del polígono industrial de Valls cuentan con dos líneas de producción diferenciadas, una para el textil, donde realizan las fundas de colchón y la confección «artesanal» con la maquinaria necesaria para fabricar los colchones. Y la otra para la madera maciza y multilaminada con la que fabrican las bases. Es en la fabricación de las bases donde más experiencia tiene Dimaflex, pues originariamente se dedicaban a ello, y donde han patentado sistemas.

 

Sistemas patentados

La última innovación con resultados ha sido la que denominan Base 3-D Spine Adapta, una base con estructura flexible y adaptable que «tiene la particularidad de absorber la presión que el cuerpo ejerce sobre el colchón, lo que prolonga su vida útil», argumenta Martí, y con una malla transpirable que elimina la humedad del colchón.

En un sentido similar se creó el sistema de suspensión Rollthink, también patentado, que propicia que «al apoyarse el cuerpo en el somier, éste se adapta al peso de forma que el peso gravitatorio se reparte por toda la cama». Explica el gerente que la innovación es «fruto de la experiencia y la recolección de las necesidades de los clientes», aunque también de los estudios que realiza. Así, por ejemplo, detalla Martí: «estamos realizando un estudio con el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat para la mejora del rendimiento de los deportistas» tratando de mejorar el descanso.

Dimaflex produce anualmente 4.000 unidades de sistemas de descanso, el 60% son colchones y el 40%, bases. Del total de la producción, un 15% se exporta a Portugal, Francia y Marruecos, el 85% se reparte en el mercado español, donde tienen cobertura en la mayor parte de comunidades. De hecho, su estrategia de comercialización se centra en canales como El Corte Inglés, tiendas de muebles son sección específica de descanso y tiendas de descanso, interioristas y decoradores y el canal de ventas Canal Contract.

 

Reforzar los canales

Precisamente reforzar algunos de estos canales es lo que contempla el plan de expansión de la empresa después de la bajada de ventas de los últimos años: «queremos volver a recuperar la red de distribuidores que teníamos y adaptarnos a los nuevos», explica Martí, quien añade que también «queremos posicionarnos en el sector de los interioristas porque son clientes a los que encaja nuestro producto por su calidad y las diferentes posibilidades de acabados, medidas, texturas y colores». Además, han abierto contactos para la exportación en países de centroeuropa y en el área del golfo Pérsico.

Fue durante el periodo de crisis cuando pusieron en marcha un plan de actuación focalizado en la gama de productos de su catálogo, lo que ha comportado «fuertes inversiones en medios de producción de tecnología punta y un nuevo know how en diseños, procesos y nuevos materiales». Así, por ejemplo, tienen maquinaria para acolchar, para el montaje de núcleos o estructuras interiores, de corte y de confección. Además, ha sido durante este período cuando han abierto exposiciones en todos los centros de El Corte Inglés en España, lo que ha supuesto «un buen aparador para la marca», admite Martí.

De esta forma, el año pasado superaron los 2 millones de euros de facturación, con una plantilla de 23 trabajadores y la previsión para 2015 es «llegar a los 3 millones, por lo que hemos adaptado la estructura organizativa y de personal hasta 28 trabajadores», detalla el propietario de la empresa vallense. El también gerente considera que hay «una demanda retenida» en el sector porque el gasto de las familias en el descanso se ha paralizado y espera que en un futuro llegue a niveles de algunos países europeos. «Aquí no se tiene una percepción clara de que el descanso es importante», argumenta Martí. Y aporta datos: «de media, en España se cambia el sistema de descanso, que incluye la base y el colchón, cada veinte años, en cambio la media europea está en un cambio cada doce años».

Los productos de Dimaflex están en el mercado con precios que parten de los 900 euros para un somier individual eléctrico con colchón y cojín, y pueden llegar a los 11.000 euros en determinadas composiciones.

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