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ERC pide paralizar el plan de la Budellera que impulsó en 2008

La apuesta por el crecimiento de la ciudad por Llevant se conoce desde hace una década

Octavi Saumell

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De derecha a izquierda, tres de los concejales de ERC en el Ayuntamiento de Tarragona que, el pasado domingo, participaron en la marcha contra el proyecto de la Budellera: Pau Ricomà, Jordi Fortuny y Xavier Puig. FOTO: FACEBOOK ESQUERRA REPUBLICANA

De derecha a izquierda, tres de los concejales de ERC en el Ayuntamiento de Tarragona que, el pasado domingo, participaron en la marcha contra el proyecto de la Budellera: Pau Ricomà, Jordi Fortuny y Xavier Puig. FOTO: FACEBOOK ESQUERRA REPUBLICANA

Cambio de rumbo de Esquerra Republicana. Pese a que la formación independentista votó a favor del Pla d’Ordenació Urbanística Municipal (POUM) junto a PSC, PP y Convergència i Unió, ahora los soberanistas se desmarcan de las directrices establecidas en el Plan General y piden retrasar sine die el desarrollo de la Budellera, el futuro barrio para 10.000 ciudadanos que enlazará la Vall de l’Arrabassada con Boscos de Tarragona.

De hecho, la apuesta del crecimiento de la ciudad por Llevant se conoce desde hace una década. El 21 de noviembre de 2008, el pleno municipal aprobó, de forma inicial, el nuevo POUM. Ese día, el documento urbanístico contó con el consenso de todo el pleno municipal, formado entonces por PSC, CiU, PP y ERC. Según se puede leer en el acta de la sesión, el entonces concejal de Urbanisme –Xavier Tarrés (PSC)– ya expuso que tanto la Budellera como la Vall del Llorito –antes conocida como Terres Cavades– serían la gran apuesta de futuro de la ciudad para poder llegar hasta los 185.000 habitantes dentro de dos décadas.

«Estos dos polígonos acogerán las edificaciones previstas en la Platja Llarga. De esta forma liberaremos el entorno de Mas Rabassa con unas construcciones que tendrán sensibilidad ambiental», expuso ese día el edil socialista, quien remarcó que, precisamente, la voluntad de mantener intacto el entorno de la Platja Llarga –entonces amenazada por el proyecto de un paseo– comportó que la edificabilidad se trasladara a la Budellera. «Todo ello se llevará a cabo tanto en la Budellera como en Terres Cavades para dar continuidad al gran elemento de este POUM, que es la Anella Verda», indicó el entonces edil urbanístico.


‘Un proyecto equilibrado’
En su argumentación, que fue apoyada por ERC, Xavier Tarrés indicó que tanto la Budellera como Terres Cavades «son planes parciales con un gran equilibrio. Tendrán como uso principal el residencial, pero con una presencia importante del sector terciario que debe provocar que no haya zonas residenciales sin vida». En la definición de la apuesta por el crecimiento por Llevant, Tarrés remarcó que «la arquitectura será flexible, variada, respetuosa con el verde y con una fuerte implantación de zonas verdes en la trama urbana del polígono».

De forma paralela, el edil aseguró en la primera aprobación del plan urbanístico ahora vigente que «del POUM destaca la gran zona de equipamientos deportivos y culturales que asumirá la Budellera, así como también la continuación de la red urbana que surgirá por la desaparición del desvío de la A7 entre la Ermita de la Salut y la gasolinera de la Savinosa».

Por lo que se refiere a los documentos medioambientales y patrimoniales, Tarrés y todo el pleno municipal –ERC incluida– apoyaron la argumentación de que el POUM «asegura la Anella Verda gracias a una sensibilidad medioambiental que queda acreditada con este plan».


‘Es fruto del diálogo’
Especialmente significativo es leer la intervención que ese día realizó el entonces portavoz de ERC, Sergi de los Rios, quien entre 2007 y 2011 ejerció como segundo teniente de alcalde a raíz del pacto de gobierno que PSC y Esquerra mantuvieron durante cuatro años en la Plaça de la Font.

El entonces líder de Esquerra afirmó que el POUM que se aprobaba inicialmente ese día «es sólido porque ha tenido mucha participación y es consecuencia del diálogo y del debate, ya que se han hecho presentaciones barrio a barrio». Por lo que se refiere a su gran apuesta urbanística, el exportavoz remarcó que el documento «es el mejor que se puede hacer en Tarragona en estos momentos» y «permite que la Anella Verda ya sea una realidad», ya que se descartaron los proyectos para construir viviendas «en La Móra 2, el Pont del Diable y la Platja Llarga».

Precisamente, sobre la edificabilidad que se pasó del litoral a la Budellera, De los Rios destacó que «es una solución mejor», ya que las construcciones previstas en Mas Rabassa «hipotecaban un pulmón verde de la ciudad, cortando un corredor biológico. Ahora, en cambio, este corredor quedará intacto», destacó ese día el concejal independentista, quien votó a favor del Plan General junto a la otra edil de Esquerrra, Rosa Rossell.


2017: cambio de opinión
Nueve años después, sin embargo, ERC ha cambiado de opinión. Según reveló en un artículo de opinión publicado en el Diari el pasado domingo, el portavoz republicano –Pau Ricomà– considera que «las expectativas de crecimiento de la población prevista en el POUM se han demostrado imposibles. No sólo no tenemos un horizonte de 240.000 habitantes, sino que de forma continuada hemos perdido población, y las expectativas no son las de una rápida recuperación».

A juicio del líder de los soberanistas, «no estamos frente a una crisis coyuntural, sino de un cambio muy profundo del sistema tecnológico y productivo», por lo que «no podemos ligarnos a las previsiones de un POUM planteado en una situación excepcional». Según Ricomà, «entre el momento en el que se aprobó el POUM y el actual, la sociedad está viviendo el cambio más profundo desde la década de los treinta del siglo XX».

Por todo ello, ahora considera que el Plan Budellera «debe replantearse por completo», por un proyecto «más social y sostenible». De hecho, los independentistas serían partidarios de retrasar «al máximo» el desarrollo de la zona de Llevant para «priorizar el eje del Francolí, el Pou Boronat y la Horta Gran». En este sentido, Ricomà sería partidario de apostar por «la rehabilitación y la potenciación de algunas partes del centro de la ciudad», afirma en relación a «la gran cantidad de pisos y solares vacíos» que deberían relanzarse antes de apostar por el crecimiento de Llevant.

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