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El Estado Islámico reivindica el ataque

La Policía tunecina ha detenido a nueve personas, cuatro de ellas por su participación directa
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La Policía tunecina avanzó en la investigación para desmantelar la célula yihadista que el miércoles mató a 18 turistas extranjeros en un atentado que fue ayer reivindicado por el grupo yihadista del Estado Islámico (EI). Lo hizo a través de  una grabación de audio, difundida en internet y cuya autenticidad no pudo ser verificada. Señaló que dos de sus combatientes, a los que identificó como Abu Zakaría al Tunisi y Abu Anás al Tunisi, llevaron a cabo el ataque.
Los dos terroristas, que fueron descritos en el audio como «caballeros del Estado Islámico», efectuaron el ataque con armas automáticas y con granadas de mano en el Museo del Bardo, ubicado en el complejo de Seguridad del Parlamento, dice la grabación del EI. Añade que los dos yihadistas cercaron allí a un grupo de personas de «países cruzados», además de «sembrar el terror entre los infieles». Indica que la operación causó la muerte de «decenas de cruzados y apóstatas» hasta la irrupción de las fuerzas de seguridad, y acaba con la amenaza de que llevará a cabo más ataques en la «tierra musulmana de Túnez» y que esto no ha sido más que «la primera gota de lluvia». «No disfrutaréis ni de paz de seguridad», sentencia.
La indignación por lo sucedido y por el objetivo elegido por los terroristas -la industria turística, clave para la estabilidad democrática y la recuperación económica del país- se mezclaba ayer con un sentimiento de pesimismo en la capital tunecina.
«¿Cómo es posible que haya sucedido algo así? ¿Por qué no se puso más vigilancia?», se preguntaba Munira, una joven de 27 años que, como cientos de tunecinos, se acercaron al lugar de los hechos para mostrar su solidaridad con las víctimas y expresar su repulsa al terrorismo.
Anoche trascendió, a través del presidente de Túnez, Béyi Caïd Essebsi, que los terroristas tenían explosivos «que no tuvieron tiempo de utilizar». «La  rapidez con la que se envió a las fuerzas del orden impidió una catástrofe mayor», declaró Essebsi a la cadena francesa «TF1».
Las autoridades tunecinas confirmaron que se habían practicado nueve detenciones y que se interroga a cuatro personas por su participación en los hechos y a otras cinco por haber dado apoyo y cobertura a la célula terrorista. Los agentes no descartan que los terroristas tuvieran apoyo logístico del grupo yihadista local Ansar al Sharia, que tiene sus bastión en la región de Kasserin, una zona montañosa pegada a la frontera con Argelia. Allí, a mediados del pasado febrero, un grupo de terroristas abrió fuego contra un puesto de control de la Guardia Nacional y mató a cuatro agentes. Desde entonces, la Policía y el Ejército tienen abierta una operación para controlar un territorio de unos cien kilómetros cuadrados donde se concentran yihadistas de varios países del Sahel.

La Policía tunecina avanzó en la investigación para desmantelar la célula yihadista que el miércoles mató a 18 turistas extranjeros en un atentado que fue ayer reivindicado por el grupo yihadista del Estado Islámico (EI). Lo hizo a través de una grabación de audio, difundida en internet y cuya autenticidad no pudo ser verificada. Señaló que dos de sus combatientes, a los que identificó como Abu Zakaría al Tunisi y Abu Anás al Tunisi, llevaron a cabo el ataque.

Los dos terroristas, que fueron descritos en el audio como «caballeros del Estado Islámico», efectuaron el ataque con armas automáticas y con granadas de mano en el Museo del Bardo, ubicado en el complejo de Seguridad del Parlamento, dice la grabación del EI. Añade que los dos yihadistas cercaron allí a un grupo de personas de «países cruzados», además de «sembrar el terror entre los infieles». Indica que la operación causó la muerte de «decenas de cruzados y apóstatas» hasta la irrupción de las fuerzas de seguridad, y acaba con la amenaza de que llevará a cabo más ataques en la «tierra musulmana de Túnez» y que esto no ha sido más que «la primera gota de lluvia». «No disfrutaréis ni de paz de seguridad», sentencia.

La indignación por lo sucedido y por el objetivo elegido por los terroristas -la industria turística, clave para la estabilidad democrática y la recuperación económica del país- se mezclaba ayer con un sentimiento de pesimismo en la capital tunecina.

«¿Cómo es posible que haya sucedido algo así? ¿Por qué no se puso más vigilancia?», se preguntaba Munira, una joven de 27 años que, como cientos de tunecinos, se acercaron al lugar de los hechos para mostrar su solidaridad con las víctimas y expresar su repulsa al terrorismo.

Anoche trascendió, a través del presidente de Túnez, Béyi Caïd Essebsi, que los terroristas tenían explosivos «que no tuvieron tiempo de utilizar». «La rapidez con la que se envió a las fuerzas del orden impidió una catástrofe mayor», declaró Essebsi a la cadena francesa «TF1».

Las autoridades tunecinas confirmaron que se habían practicado nueve detenciones y que se interroga a cuatro personas por su participación en los hechos y a otras cinco por haber dado apoyo y cobertura a la célula terrorista. Los agentes no descartan que los terroristas tuvieran apoyo logístico del grupo yihadista local Ansar al Sharia, que tiene sus bastión en la región de Kasserin, una zona montañosa pegada a la frontera con Argelia. Allí, a mediados del pasado febrero, un grupo de terroristas abrió fuego contra un puesto de control de la Guardia Nacional y mató a cuatro agentes. Desde entonces, la Policía y el Ejército tienen abierta una operación para controlar un territorio de unos cien kilómetros cuadrados donde se concentran yihadistas de varios países del Sahel.

 

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