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El Gobierno desconecta su medida estrella contra la violencia de género

El sistema de Detección Automatizada del Riesgo de Agresiones abrumaba con sus avisos y no existían protocolos

Melchor Sáiz-Pardo

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Ambiente en las calles de Pamplona, en la cuarta jornada de San Fermín. Foto: EFE.

Ambiente en las calles de Pamplona, en la cuarta jornada de San Fermín. Foto: EFE.

Fue presentado a bombo y platillo por el Ministerio del Interior el pasado febrero, en plena ola de feminicidios en España con diez asesinadas en menos de un mes. Iba a ser, según explicaron sus responsables durante la campaña mediática, el «gran hermano» de las fuerzas de seguridad contra los agresores de mujeres. «Un ojo que todo lo ve» que iba a ser capaz de haber realidad una quimera: alertar del ‘precrimen’, como en la película Minority Report.

Un sistema informático de ciencia-ficción, desarrollado por los expertos de Interior, que podía prever posibles episodios de violencia de género a través de complicados cálculos informáticos y especialmente útil para anticipar asesinatos entre casos de mujeres ‘inactivos’, en los que, a priori, no se habían detectados elementos que hiciesen pensar en una agresión inminente.

Era el DAR-AA (Detección Automatizada del Riesgo de Agresiones). En los documentos oficiales de aquella campaña mediática se hablaba de «una innovadora herramienta tecnológica» con la «necesaria capacidad de anticipación predictiva» para «mejorar la estimación de riesgo».

El sistema podía prever posibles casos de violencia de género y anticipar asesinatos entre casos de mujeres "inactivos"

DAR-AA iba a ser el «motor analítico» del sistema VioGén (la gran base de datos en las que participan cuerpos nacionales, autonómicos y locales, además de Instituciones Penitenciarias sobre mujeres amenazadas en las que figuran 364.096 casos entre activos e inactivo). Su punto fuerte era que «notificaba en tiempo real, mediante correo electrónico, al cuerpo policial encargado» del «peligro de la integridad de la víctima» cuando cambiara algún factor.

Pero de todo aquello no ha quedado nada. O casi nada. Al menos, por el momento. Según la documentación del Ministerio del Interior a la que ha tenido acceso este periódico, el pasado 22 de mayo, apenas tres meses después de entrar en funcionamiento, la Policía Nacional pidió la «suspensión temporal» a la Secretaría de Estado de Seguridad de los avisos de DAR-AA, ante la avalancha de alertas del sistema, que, según coinciden todas las fuentes consultadas, ni discriminaba ni analizaba en exceso, y que responsabilizaba a los agentes de lo que ocurriera a las víctimas bajo su control sin ofrecerle un protocolo cuando se disparaba un aviso.

La Policía Nacional pidió la "suspensión temporal" del sistema ante la avalancha de alertas que no analizaba en exceso y responsabilizaba a los agentes de lo que ocurriera a las víctimas

En una respuesta oficial de Interior a una pregunta en el Consejo de la Policía del mayoritario Sindicato Unificado de Policía (SUP), la dirección del cuerpo reconoce que esta «metodología (el DAR-AA) aún está poco definida» y que está provocando «problemas», sobre todo «al carecer de directrices claras sobre la forma de actuar de los agentes protectores de la UFAM (Unidad de familia y mujer) una vez recibida la notificación». Ante estos fallos, la Policía en mayo pidió la suspensión del DAR-AA «hasta que se estudie la manera más adecuada de implementarse» y «que su desarrollo integre directrices de actuación». Los documentos oficiales evitan hablar de «precipitación» o «improvisación» a la hora de poner en marcha y publicitar una herramienta que estaba todavía en pruebas, pero entre los expertos de la UFAM consultados por este periódico no hay dudas.

Sin seguridad jurídica

Las críticas del SUP eran especialmente por la falta de seguridad jurídica que el DAR-AA provocaba entre los agentes. Según los funcionarios que lo usaron, cualquier cambio en una variable sobre una mujer de la base de VioGén generaba «automáticamente y sin aparente análisis» una notificación en la que alertaba de la «presencia de posibles indicadores de riesgos», que finalizaba con la leyenda: «Téngalos en consideración y actúe en consecuencia». Así, sin más explicaciones.

Las notificaciones alertaban de la presencia de indicadores de riesgo y alertaba a los agentes: "Téngalos en consideración y actúe en consecuencia"

El problema es que no existen instrucciones ni medios para cubrir esos avisos. De media, cada agente de las fuerzas de seguridad tiene a su cargo el seguimiento de 90 potenciales víctimas, aunque algunos funcionarios llegan a tener casi 200. Y la prioridad, obviamente, es la protección de las 4.156 mujeres catalogadas en VioGén de riesgo medio de agresión, las 183 en riesgo alto y las 10 en riesgo extremo. Y solo en los 15 primeros días, DAR-AA lanzó 963 alertas de mujeres que, en principio, eran casos inactivos o de bajo riesgo. 

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