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El Gobierno intenta salvar la cara tras el 8-M y exhibe sus políticas de igualdad

Feijóo admite que los responsables políticos deben «tomar nota» y la oposición avisa a Rajoy de que no basta con ponerse un lazo

Diari de Tarragona

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Millones de mujeres se manifestaron en España. En la imagen, la protesta en Barcelona.  FOTO: efe

Millones de mujeres se manifestaron en España. En la imagen, la protesta en Barcelona. FOTO: efe

El Gobierno apenas se siente interpelado tras la movilización histórica de las mujeres españolas que este 8 de marzo abarrotaron las calles de las principales ciudades del país y se convirtieron en referente internacional de la lucha por la igualdad.

«Nuestra acción siempre ha ido encaminada a luchar por la equiparación salarial y por la igualdad. Lo hemos hecho hoy, en el pasado y seguiremos haciéndolo en el futuro, probablemente con más fuerza, porque hemos comprobado algo que ya sabíamos –alegó ayer el portavoz del Consejo de Ministros, Iñigo Méndez de Vigo–: que este es un tema que importa y mucho a todos los españoles, a hombres y mujeres».

El ministro aprovechó la ocasión para recordar, entre otras cosas, el  papel del Ejecutivo en el pacto contra la violencia de género alcanzado con el resto de las fuerzas políticas en el Congreso.

Un pacto que tendrá dotación económica si se aprueban los Presupuestos, pero  para el que la oposición lleva tiempo exigiendo que se libere ya una partida vía decreto ley, vistas las dificultades del Gobierno para sacar adelante las cuentas públicas.

También hizo alusión al complemento por maternidad en la pensión, vigente desde enero de 2016.

Nada queda en el discurso del Gobierno de ese argumentario del PP que calificaba la jornada del jueves de «elitista» e «insolidaria».

El resto de formaciones, incluida Ciudadanos,  crítica con la protesta, instó al PP a reaccionar

Los populares trataron de enderezar el rumbo cuando se dieron cuenta de que el movimiento reivindicativo abarcaba a mujeres de toda ideología y sensibilidad política.

El propio Rajoy –que ya en enero se vio obligado a rectificar tras responder con un «no nos metamos en eso» a la pregunta de si vería bien igualar los salarios por ley– compareció el jueves con un lazo violeta en la solapa y defendió que la jornada serviría para «concienciar a todos».

«No solo política»

Aun así, no todos en el PP hicieron como si su apoyo a la movilización hubiera sido algo de primera hora. El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, al que muchos señalan como aspirante a la sucesión de Rajoy, hizo autocrítica y advirtió que  Gobierno, Congreso, presidentes autonómicos y alcaldes deben «tomar nota» porque lo que se produjo fue un «clamor». Incluso aseguró que como hombre se da por aludido.

«Nos han dicho que la conciliación no es sólo una política sino que es una actitud».

El resto de las formaciones, incluida Ciudadanos, que también se mostró crítico con la convocatoria, instaron al PP a reaccionar.

«La derecha debió tomar nota de que el feminismo no es una asignatura optativa, es una obligatoria en democracia.

Me gustaría mucho que lo hayan entendido», dijo la secretaria de Igualdad del PSOE, Carmen Calvo. 

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