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El Gobierno quiere la vía Vandellòs-Tarragona para las generales

Los trabajos se centran ahora en el intercambiador de ancho, que se está construyendo en el sur del aeropuerto de Reus
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El diputado de ERC en el Parlament, Josep Andreu, visitó la obras con los candidatos de Reus, Cambrils, Vila-seca, Salou y Mont-roig. Foto: Pere Ferré

El diputado de ERC en el Parlament, Josep Andreu, visitó la obras con los candidatos de Reus, Cambrils, Vila-seca, Salou y Mont-roig. Foto: Pere Ferré

Circulando por la T-11 puede comprobarse como las obras del Corredor del Mediterrani avanzan a contrarreloj. Los trabajos se centran ahora en el sur del aeropuerto de Reus, donde se está construyendo el intercambiador de ancho. Paralelamente, desde los túneles de Vandellòs a Cambrils ha empezado a tenderse la catenaria. Dos actuaciones que certifican que las obras entran en su etapa final. Y es que el Gobierno Central quiere que este proyecto, que se inició hace más de veinte años, esté acabado para las elecciones Generales.

Las empresas que intervienen en la obra han recibido orden explícita de cumplir con un calendario que no acepta más demoras. Y esto hace que las actuaciones se centren en tres puntos del recorrido.

En primer lugar en los terrenos al sur del aeropuerto de Reus. En este enclave se alzan las estructuras que facilitarán que los convoyes procedentes del sur –ancho ibérico– se incorporen a la línea de alta velocidad Madrid- Barcelona –ancho internacional–.

Mediante un sistema a partir de un gato hidráulico, los Altaria, Euromed y Avant reducirán su velocidad a 35 kilómetros por hora para el cambio de ancho. Pese a esta disminución en la velocidad, los convoyes seguirán su recorrido.

Si bien en este punto estaba prevista la construcción de la estación Intermodal del Camp de Tarragona, y los movimientos de tierras incluso empezaron, este equipamiento finalmente cayó de los planes del Ministerio de Fomento. Ésta fue una de las situaciones que denunció el diputado de ERC en el Parlament y alcalde de Montblanc, Josep Andreu.

Andreu hacía este viernes una visita de obras con los candidatos republicanos a las alcaldías de los municipios afectados por esta infraestructura. Para Andreu «aunque solo fuera un apeadero, pero no deberíamos permitir quedarnos sin una estación por la desidia algunos, que no la han defendido suficientemente».

A escasos kilómetros del intercambiador, ya en el municipio de Vila-seca, está otro de los puntos que se ha desencallado recientemente. Es en La Plana, donde el Ayuntamiento y el Ministerio de Fomento han mantenido un largo pulso durante prácticamente dos años y medio.

El motivo era la falta de un acuerdo para incluir en el proyecto de construcción del Corredor la reparación del colector de aguas residuales de este barrio. Además, se ha tenido que construir un colector de agua de lluvia y Madrid ha adquirido un conjunto de compromisos para mantener los caminos de paso.

La afectación de este desencuentro es sobre un tramo de un kilómetro y medio aproximadamente en el que –tal y como puede verse en la imagen de arriba a la izquierda– no hay ni traviesas, ni balastro, ni siquiera la plataforma en condiciones.

El tercer punto en el que se está trabajando más intensamente es en Cambrils. En los últimos meses se ha hecho un importante avance en las obras de la futura estación. De hecho, ésta, a falta de la Intermodal, ejercerá un papel central en la nueva configuración ferroviaria a partir de la entrada en funcionamiento de este corredor.

Pese a que la estructura exterior de la futura estación ya está acabada, en los próximos meses deberá trabajarse a contrarreloj para que durante la primera quincena de noviembre pueda entrar en funcionamiento.

A escasos metros –tal y como puede verse en la imagen superior– esta semana empezaba a instalarse la nueva vía sobre las traviesas que hace ya algunos meses que estaban colocadas.

En dirección sur los trabajos están muy avanzados, con los postes de la catenaria ya levantados y solo falta tender el cable. Una operación que no se hará hasta el último momento para evitar robos.

Los 58 kilómetros del tramo Vandellòs- Vila-seca representan uno de los últimos cuellos de botella que quedan en la red ferroviaria española. Pese a que es el corredor con uno de los índices más elevado de usuarios, su ejecución ha sido un auténtico lastre.

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