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El déficit del sistema de pensiones en Tarragona se eleva a 514 millones

Ya hay menos de dos cotizantes por pensionista, la ratio que asegura la sostenibilidad. Desde 2010 la provincia no puede autofinanciarse las pensiones, cuyo futuro vuelve a estar en el aire
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Las cotizaciones sociales en la provincia ya no llegan para pagar las pensiones.  Foto: Lluís Milián

Las cotizaciones sociales en la provincia ya no llegan para pagar las pensiones. Foto: Lluís Milián

Las cuentas no cuadran. «El sistema de pensiones ya está en fallida. El gasto social es más elevado que la recaudación», avisa Raül Navarro, doctor y profesor de derecho del trabajo y la Seguridad Social en la Universitat Rovira i Virgili, que dibuja un cálculo revelador: «Para no tener que bajar las pensiones, en 2027 deberíamos tener en España 27 millones de trabajadores. Ahora tenemos 17. ¿Seremos capaces de crear diez millones de empleos en 12 años?. A mí se me hace raro que eso sea posible», reconoce.

Navarro coincide con la visión ofrecida recientemente por el gobernador del banco de España, Luis Linde, que vaticinó una bajada de las pensiones a largo plazo, salvo que se combine con ahorro privado. Linde tildó el descenso de esas prestaciones de «inexorable», fundamentado por un problema demográfico «muy claro», con una caída «muy brusca y profunda» de los nacimientos y una esperanza de vida que aumenta con los años. Linde dijo que un problema así no se resolvía con un decreto o una ley. «No está al alcance de ningún Gobierno hacerlo rápidamente», dijo.

«La situación económica y el paro sólo han precipitado que el sistema vaya camino de colapsarse, pero se trata de un problema estructural, que ni siquiera se arregla reduciendo el desempleo de cinco a un millón de personas», cuenta el profesor de la URV.

A 1 de junio de este año, había 160.378 pensiones en vigor en la provincia (con una media de 854,79 euros). En junio de 2008, el número era de 140.974, un 13,7% menos. Los analistas ven preocupante que en la provincia la relación entre afiliados a la Seguridad Social y pensionistas haya bajado del 2, la barrera que los expertos señalan como clave para garantizar el mantenimiento de la actual fórmula. Según los datos facilitados por el Instituto Nacional de la Seguridad Social, en Tarragona hay 287.730 afiliados, por los 160.378 pensionistas, lo que arroja una ratio de 1,79. En 2007 había 2,3 cotizantes por pensionista en la provincia.

 

Una cobertura del 70%

Sin embargo, quizás el dato más esclarecedor corresponda a la diferencia entre ingresos y gastos. El año 2014 concluyó con un desfase de 514 millones en la provincia. Si el desembolso en pensiones alcanzó los 1.751 millones de euros a lo largo de todo el año, el montante de las cotizaciones sociales a cargo de los afiliados a la Seguridad Social se quedó en 1.237. O, lo que es lo mismo: lo que cotizan los trabajadores tarraconenses sólo sirve para cubrir el 70% de las pensiones.

Esa brecha de 514 millones supone un 65% más con respecto al año anterior: 2013 concluyó con un desajuste de 311 millones. La situación empezó a ser insostenible en 2010, cuando por primera vez el gasto en pensiones superó a las cotizaciones. Entonces se registró una descompensación de 32 millones, que pasó a ser de 112 al año siguiente. En lo que llevamos de año el balance ya es negativo: en Tarragona 645 millones se han ido a pagar las pensiones en los primeros cinco meses de 2015, mientras las cotizaciones en global han llegado a los 368 millones (la diferencia es de 277).

 

El equilibrio territorial

La existencia de la caja única de la Seguridad Social garantiza el equilibrio territorial, aunque hay regiones que arrojen saldos negativos. De hecho, la mayoría de provincias españolas ya muestran un desfase numérico en contra. Almería, Guadalajara, Málaga y Álava son las provincias españolas que aún ofrecen un saldo positivo entre los ingresos y los gastos en Seguridad Social, según el balance de 2014. Las cotizaciones sociales en esos lugares permiten pagar pensiones en otros.

El resultado es una fórmula que ya no funciona a causa del envejecimiento de la población combinado con la pérdida de cotizantes, debido a paro. Las dificultades para generar empleo, la baja natalidad y el freno a la inmigración configuran un panorama alarmante, en tanto que la relación entre gastos e ingresos está en una situación cada vez más precaria. Mientras, el Fondo de Reserva, la llamada ‘hucha de las pensiones’ a la que ha acudido el Estado en situaciones desesperadas, sigue menguando. Si en diciembre de 2011 había 66.815 millones, hoy en esta bolsa de ahorro sólo quedan 39.520. El descenso en estos cuatro años ha sido del 40,8%, unos 27.200 millones.

Ante esta situación, urge tomar medidas cuanto antes. «No se quieren bajar las pensiones porque estamos jugando con los pensionistas, que son el mayor lobby de este país. Son nueve millones de votos y ningún partido osará a tocar eso, porque los políticos en general piensan a corto plazo. Por eso, si queremos mantener el poder adquisitivo, nos tendremos que acostumbrar a los planes complementarios, aunque no sustitutivos», afirma Navarro.

El economista Rafael Muñoz, miembro del gabinete de estudios de la Cepta, también alerta de la situación: «Hay menos gente trabajando y no se cotiza para mantener el sistema, teniendo en cuenta, además, que cada vez habrá más población mayor. Es el llamado ‘invierno demográfico’, con gente mayor que necesita más recursos. Llegamos a edades más avanzadas pero con calidad de vida precaria. Eso necesita más asistencia, más recursos».

En cualquier paso, lo que parece indudable es que Tarragona, por sí sola, no puede pagar las pensiones de sus jubilados con las cotizaciones de sus trabajadores.

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