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«El óxido de etileno no es de las sustancias más tóxicas, pero lo es»

Los expertos aseguran que las sirenas deberían haber sonado, como medida preventiva antes de saber la toxicidad del aire a raíz del desprendimiento del óxido de etileno

C. POMEROL

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Imagen de ayer de la planta, durante los trabajos de extinción. FOTO: PERE FERRÉ

Imagen de ayer de la planta, durante los trabajos de extinción. FOTO: PERE FERRÉ

El óxido de etileno, sustancia que se producía en la planta que explosionó el pasado martes, «no es de las más tóxicas que hay en el polígono industrial, pero lo es», según explica Francisco Medina, catedrático e investigador del grupo CATHETER-Catàlisi Heterogenia de la URV. Los expertos aseguran que el peligro del producto viene dado por su condición de inflamable y añaden que se trata de una sustancia muy volátil. «Todos los productos químicos en concentraciones elevadas siempre afectan de una manera u otra a la población. Pero en este caso, subió enseguida a las capas superiores de la atmósfera. Esto ayudó a que la concentración se redujera rápidamente», explica Medina.

El óxido de etileno se fabrica a través del etileno y para obtenerlo se mezcla con el oxígeno. Se trata de una sustancia química que no existe en la naturaleza y que siempre se encuentra dentro de depósitos, nunca es visible. Este producto tiene la condición de «comodity», según Medina, porque se utiliza mucho para hacer insecticidas, poliéster, anticongelantes o como aditivo a los plásticos. «Es un producto con gran versatilidad. Sin él, no concebiríamos las prestaciones que tenemos hoy en día», apunta Medina.

Iqoxe es la única empresa en todo el Estado español que produce esta sustancia. «Se hace aquí porque el etileno, el producto de partida, está muy al alcance, gracias a las petroquímicas y al cracker», añade el catedrático de Enginyeria Química, Francisco Medina.

Según los expertos, una de las causas de la explosión podría ser que no hubiera suficiente refrigeración en el lugar y que la temperatura aumentara dentro del reactor provocando la detonación. También podría deberse a una chispa desafortunada. Aún es pronto para determinar los motivos que acabaron con la tragedia.

Un tubo de escape gigante

Si la combustión de óxido de etileno es buena, el resultado es CO2 y agua, por lo que no supone ningún peligro para la ciudadanía. «Pero podría ser que, debido a las temperaturas, se oxidara el nitrógeno del aire. Entonces sí que habría cierto riesgo. Se formarían partículas como las que salen de los tubos de escape de los coches», explica Medina.

Según este catedrático, las instituciones correspondientes deberían dar una explicación del porqué no sonaron las sirenas. «Cuando ocurre un accidente como este, en el que se desconoce si el gas es tóxico o no, lo primero que se debe hacer es confinar a la gente, hasta que no se sepa que no hay toxicidad en el aire.

Un tubo de escape gigante

Por su lado, Francesc Castells, catedrático emérito de Enginyeria Química de la URV, que trabajó en la empresa IQA –antigua Iqoxe–, asegura que «la petroquímica es relativamente segura, pero no absolutamente. Siempre hay riesgo». Cabe recordar que siete empresas de alrededor de la planta accidentada han sufrido daños y la actividad está parada. «Ahora es importante analizar qué ha pasado y hacer las mejoras necesarias», apunta.

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