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El pequeño cine que aguanta el tipo en Cambrils

El cinema Rambla de l'Art, gestionado por Olwyn Films, se ha hecho un hueco en un sector complejo. Ofrece una propuesta distinta. Una alternativa a las grandes cadenas

Mònica Just

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Toni Badimón, junto a las máquinas de proyección del Cinema Rambla de l´Art, ubicado en la Rambla Jaume I de Cambrils. Foto: Alba Mariné

Toni Badimón, junto a las máquinas de proyección del Cinema Rambla de l´Art, ubicado en la Rambla Jaume I de Cambrils. Foto: Alba Mariné

El cine no es un negocio fácil. No lo era hace cinco años. Y todavía menos ahora. Crisis económica y crisis del sector se han fundido y marcan una industria donde mandan los grandes. Pero el Rambla de l’Art de Cambrils ahí sigue. Al pie del cañón. Y con optimismo. Con esta actitud trabaja Toni Badimón, cara visible del pequeño cine cambrilense gestionado por la empresa familiar Olwyn Films desde 2013. Badimón es consciente de la situación. De que existe un oligopolio que no se lo pone fácil. Pero también de sus fortalezas. «Ni podemos ni queremos competir con los grandes monstruos. Sino ofrecer algo distinto y mantener nuestra propia esencia», señala.

El Rambla de l’Art plantea una propuesta distinta que busca alejarse de los multisalas convencionales. Intenta ofrecer pequeñas muestras de varios productos. Poner en el mismo saco cine comercial, independiente, documentales, cine clásico y versiones originales. «Una variedad que prácticamente no existe en otro sitio», apunta el responsable del negocio cambrilense. Cuenta con sus propios estrenos. No son los grandes films que copan las carteleras dominadas por Hollywood y la publicidad televisiva. Pero en muchos casos se trata de pequeñas joyas que buscan su espacio. «El año pasado tuvimos 45 películas estrenadas solo por nosotros en toda la provincia. Esto sería más o menos una por semana», apunta. Es uno de sus principales valores.

De municipal a privado

El cine Rambla de l’Art de Cambrils nació en diciembre de 2013. Tomaba el relevo del histórico Cinema Rambla, un equipamiento municipal que funcionó hasta la primavera de aquel mismo año. Estuvo inactivo apenas unos meses. Olwyn Films se quedó con el proyecto, lo puso al día, se encargó de la digitalización y lo reabrió como una propuesta privada, dispuesta a ofrecer algo distinto a lo que brindan los multisalas convencionales. Realizó una inversión de unos 150.000 euros. Y propone un modelo de proximidad que también da cabida a un modesto centro cultural. Y es que, además de su sala con 280 butacas, tiene un rincón de videoclub, además de espacio para exposiciones. Abre todos los días de la semana. «No hay ninguna otra sala en Catalunya de una pantalla que abra cada día», afirma Badimón.

El responsable del cine mira hacia el futuro con buenas sensaciones. Se fija en países como Francia, Alemania o Italia, donde este tipo de salas de proyección funciona cada vez más. Quiere ampliar su negocio y exportar el modelo a otras localidades. Está en conversaciones con más municipios e ideando nuevos proyectos, además de trabajar para consolidar el que ya está en marcha en Cambrils. Colabora, por ejemplo, con un cine de El Masnou, con el que programan ciclos conjuntos. Han hecho uno de Roberto Rossellini. Y pronto habrá otro de cine negro americano. «Pero El Masnou es más pequeño que Cambrils y a veces nos doblan en número de espectadores», lamenta.

Cuatro décadas de trayectoria

Toni Badimón tiene 57 años y lleva casi cuatro décadas en el mundo del cine. Ha vivido la época dorada del sector. Ytambién los peores años. Empezó en Lauren en 1979. Recuerda cuando se abrió el multisalas del Camí de Valls de Reus, que cerró sus puertas en 2015 tras una última etapa compleja. Estuvo vinculado a la empresa hasta principios de los años 2000, cuando inició nuevo proyecto empresarial con Olwyn Films. Ahora trabaja en Cambrils y realiza algunas acciones de distribución a pequeña escala. Trabajan allí tres personas, pero en el proyecto son seis. Se encargan de la programación, las actividades, las películas y todo lo que tiene que ver con el cine. «Tenemos suerte. Sin todos ellos no estaríamos aquí», dice.

Entre el 25 y el 30% de los espectadores que van al Cinema Rambla de l’Art no son de Cambrils. Ni siquiera de la demarcación. «Se trata de veraneantes. Gente procedente de Aragón, La Rioja o Navarra, por ejemplo, que tienen aquí una segunda residencia», explica Badimón. Y catalanes en la misma situación. Sus sesiones se llenan, sobre todo, en los meses de verano o en Semana Santa. Pero trabaja para ‘fer ciutat’ todo el año. También va al Rambla de l’Art gente de Cambrils muy fiel, «que es muy importante en calidad». Los espectadores locales, aun así, no llegan a la mitad. Muchos ni siquiera conocen el cine. Pero la empresa no tiene dinero para hacer grandes campañas de promoción. Todavía no hay beneficios. Pero lucha. Se va consolidando. Y sus impulsores ven el futuro con positivismo.

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