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El precio del aceite de oliva se dispara

La escasez de producción y la demanda exterior generanuna escalada de precios de alrededor del 40%

Núria Riu

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Los productores ponen énfasis en la calidad. Foto: Lluís Milián

Los productores ponen énfasis en la calidad. Foto: Lluís Milián

Los precios del aceite de oliva han arrancado el año disparados. En el lineal el aceite refinado, el que más se consume en nuestro mercado, está más cerca de los cinco euros que de los cuatro. Así el pasado viernes la botella de La Española estaba a 4,29 euros, mientras que el litro de Carbonell se pagaba a 4,89 y el de Borges a 4,65. En cuanto el virgen extra, el más exclusivo y de mayor calidad, ya supera los seis euros en muchas cadenas. La escalada refleja el incremento de los precios en origen que, según Poolred, se han disparado hasta un 40% respecto al año pasado.

«Es una cuestión de mercados. Las existencias prácticamente están a cero, por lo que no hay un exceso para cubrir la demanda», explica Miquel Blanch, responsable de la sectorial del aceite de oliva del sindicato Unió de Pagesos. La producción media anual de aceite de oliva es de unos 3 millones de toneladas, mientras que el consumo mundial se sitúa en los 2,9 millones de toneladas. El fondo de reserva para abastecer el mercado está bajo mínimos. Tan solo hay unas 200.000 toneladas y este déficit se ha complicado porque las producciones son extremadamente cortas. Un clima caluroso e inusualmente húmedo en Italia atrajo moscas que estropearon la cosecha, mientras que Grecia y Túnez también están muy por debajo de su media.

La producción de aceite español, que supone la mitad a nivel global, se ha visto marcada por la escasez en Andalucía, debido a la climatología adversa. En el caso de Catalunya las cifras también han sido inferiores. Se estima que la producción será de 35.000 toneladas –lejos de las 50.000 de 2010– y esto se ha traducido en una escalada de precios en la materia prima. «Si los se mantuvieran así podríamos aguantar, pero hemos estados muchos años que no cubríamos gastos», añade Blanch.

En las comarcas del sur de Catalunya tan solo falta por recoger la morruda, la variedad más tardía que representa el 10% de la producción de la Denominació d’Origen Protegida (DOP) Baix Ebre- Montsià. Jaume Roé, presidente de esta certificación de calidad, valora positivamente la campaña. «Ha sido más buena por precio que por producción, porque en los años de sequía siempre es más baja, pero al final acabaremos sobre los 3,40 euros al litro». Es el precio que perciben los productores por litro de aceite a granel, y que todos los años varía en función de la oferta y la demanda.

Los agricultores apuntan que se salvan a partir de los tres euros, mientras que hace dos años llegaron a pagarles menos de 2 euros. Por otro lado, ya han decidido que este incremento lo repercutirán en el producto final a partir del 1 de abril, lo que supondrá un incremento de entre 50 y 60 céntimos por litro de aceite envasado.

Los que no se muestran tan optimistas son los exportadores. El principal destino es Italia, que capta prácticamente el 25% de la producción española, seguido de Estados Unidos y en menor medida Brasil, Japón, China y Australia.

Rafael Pico, director general de la Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (Asoliva), lamenta que «cuando los precios de la materia prima se disparan no es fácil de repercutir en el mercado y menos a nivel internacional». Por lo que augura que esta será una campaña «muy mala» porque no va a haber crecimiento. Apunta que el principal problema es que «a pesar de que la cuota de mercado tan solo es del 3% y tiene mucho margen para seguir creciendo, vender aceite de oliva cuesta mucho. Aquí lo tenemos muy integrado en nuestra dieta, pero en otros países no pasa y si es caro se irán al aceite de palma, de girasol o de soja».

El sector lo tiene muy asumido: falta una cultura del aceite que no haga que en el lineal no se escoja la botella en función del precio o que pueda distinguir entre el aceite de oliva y un virgen extra. «Es un tema de conocimiento más que de capacidad económica», defiende Ferran Huguet, director general de la Unió Corporació Alimentària. El consumo medio por hogar se situó el año pasado en los 23 litros anuales. «En el fondo son dos o tres euros más al año por persona, lo que pasa es que en nuestro país se percibe como commodity. En las ofertas del súper siempre aparece junto a leche en la portada como reclamo de cara a posibles consumidores, por lo que es muy difícil que en este contexto pueda ponerse en valor la calidad», añade Huguet. Una situación que el sector quiere revertir por lo que la DOP Siurana ha iniciado una campaña dirigida a las escuelas.

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