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El turismo ruso modera su caída al 50% y salvará la campaña

El aumento del mercado español, irlandés, británico, francés y holandés no compensa el declive del ruso, menos grave de lo anunciado. La ocupación en la Costa Daurada baja un 9,8%
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Salou, como epicentro de la Costa Daurada, es uno de los municipios que más se resiente de la bajada del turismo ruso este año. Foto: Pere Ferré

Salou, como epicentro de la Costa Daurada, es uno de los municipios que más se resiente de la bajada del turismo ruso este año. Foto: Pere Ferré

La primera parte de la temporada turística concluye en Tarragona con sabor amargo. Pese a la confianza en que, por fin, la recuperación económica se plasmara de una manera definitiva, el balance del mes de julio resulta decepcionante. El nivel de ocupación ha sido ligeramente inferior al del año pasado. Sólo algunas lecturas más positivas hablan, en función del gremio, de estabilidad y de que el volumen del negocio ha logrado igualar al de 2014. «Julio ha sido más flojo que otros años. Lo que ha pasado con el turismo ruso nos ha afectado mucho y también nos esperábamos más turismo nacional», radiografía Josep Graset, presidente de la Asociación de Apartamentos Turísticos de la Costa Daurada.

Las previsiones, que anunciaban un desplome del turimo ruso por la depreciación del rublo, se han cumplido, certificando un descenso global entre el 40 y el 50%, aunque lejos, eso sí, del 80% augurado hace sólo unos meses. La ocupación de apartamentos en Salou, Cambrils y La Pineda ha sido del 67%, hasta ocho puntos por debajo del dato en 2014.

Para agosto, la previsión es de un 88% de ocupación, unos dos puntos por debajo de la estadítica habitual de otros años, que ronda el 90%. «El mes de julio del año pasado fue muy bueno en Tarragona porque coincidió con varios congresos que esta vez no hemos tenido. Sin embargo, lo ha compensado el turismo nacional, aunque en general hemos esado algún punto por debajo», cuenta Xavier Jornet, presidente de los hoteleros en Tarragona.

En la capital la ocupación ha oscilado entre el 80 y el 85%, mientras que para agosto la perspectiva es alcanzar el 95%, cifra similar a la del ejercicio pasado. «Hemos tenido datos similares o ligeramente inferiores», resume Berta Cabré, presidenta de l’Associació de Càmpings en Tarragona.

Los hoteleros confirman el retroceso. «Se han cumplido los pronósticos. En junio el mercado ruso cayó un 50%, un procentaje que estaba previsto. Asimismo, durante la primera quincena del mes de julio el mercado de se origen se ha reducido un 51%», cuenta Eduard Farriol, presidente de la Associació Hotelera Salou-Cambrils-La Pineda.

Octavi Bono, gerente del Patronat de Turisme de la Diputació de Tarragona, hace balance, hace balance: «Desde abril hasta ahora, la actividad en la Costa Daurada crece, pero con un matiz importante. El crecimiento no viene dado por la oferta hotelera y de apartamentos, con tendencia a la baja, sino por el buen comportamiento del sector del camping. En la primera quincena de julio el camping crece un 13%, los apartamentos bajan un 13% y el sector hotelero, un 5%. En general, el número de pernotaciones se mantiene en nivel idéntico a 2014 en las dos primeras semanas de julio».

 

Aumentos insuficientes

Bono matiza: «Incluso en periodos de actividad intensa la primera quincena de julio siempre provoca una inflexión diversa, por razones diversas como el cambio de precios de temporada». Y añade: «La buena marcha del turismo británico, francés y holandés no está siendo suficiente para compensar el descenso del mercado ruso. No habamos sólo de volumen de personas sino también de volumen de negocio».

Así lo corrobora, desde el sector hotelero, Eduard Farriol: «El mercado español ha crecido levemente, de la misma forma en que también lo ha hecho el británico, el irlandés, el francés y el holandés. Esos aumentos no compensan la bajada del mercadoruso, que ha sido muy importante».

En los hoteles de Salou, Cambrils y La Pineda la ocupación ha alcanzado el 78,5% en la primera quincena de julio, un 9,8% menos que en el mismo periodo de 2014. En junio, se llegó al 70,3%, una diferencia de 5,4 puntos respecto al año anterior (75,7%). A falta del balance de la segunda quincena, la previsión es que julio empeore sus datos, en relación al año anterior, que ya arrastraba un retroceso. La ocupación hotelera en 2014 fue del 88%, por el 90% de 2013 y el 91% de 2012.

«Para vender las plazas que quedaban libres durante el mes de julio, teniendo en cuenta que, al final, cada hotel tiene que sacar su cuenta de resultados, ha hecho falta lanzar ofertas y, consecuentemente, ha bajado la rentabilidad de los establecimientos», admite Farriol.

 

Inestabilidad en el camping

Más allá de los datos, Cabré define un julio irregular, fluctuante y algo imprevisible: «Hay mucha inestabilidad. Comienzas con poca actividad, centrada en el fin de semana, y después todo se activa. Hemos tenido un buen mes de julio en mobil home y bungalows, con clientes que definen la reserva con más tiempo, que buscan una modalidad más confortable. El arranque ha sido lento». Los campings tarraconenses esperan, entre junio y agosto, una ocupación que gire alrededor del 60%, gracias a una confluencia de cliente de proximidad y de fuera. Entre los foráneos, los visitantes se dividen entre franceses (17%), holandeses (14%) y alemanes, británicos, belgas, irlandeses e italianos. Los 55 miembros de la entidad suman 64.812 plazas.

El año pasado se alcanzó ese 60% de ocupación, con 6,7 millones de pernoctaciones. «Otro factor a tener en cuenta es la climatología por Europa. Si el tiempo es bueno, como así ha sido, nos suele ir peor», afirma Cabré.

 

‘Ha sido un julio pobre’

Otro indicador de la actividad turística lo ofrecen los taxistas, que también constatan las dificultades durante este primer mes de temporada alta. «Pensábamos que nos iría mejor. No nos hemos levantado. Ha sido un julio pobre, con poco turismo. Nosotros aún no notamos ningún tipo de recuperación, incluso nos ha ido peor que el año pasado. Ha habido poco movimiento en el aeropuerto de Reus. Confiamos en que agosto nos vaya mejor», sostiene Joaquim Olivé, presidente del gremio en la provincia.

La tan anunciada y esperada recuperación no se refleja de manera clara en las cifras y se reduce a una cuestión de sensaciones aisladas. «En mi caso, el hotel Astari, hemos aumentado un 3% la ocupación, pasando del 88 al 91%. Todo depende. Notamos a veces algún aumento ligero y cierta impresión de que la gente ha perdido ya un poco el miedo a gastar, ya sabe que a peor no irá la situación y se atreve a salir unpoco más», indica Xavier Jornet.

En esa línea de positivismo moderado se ubica la restauración. «El gasto siempre es contenido, aunque las altas temperaturas han hecho que bares, restaurantes y determinados negocios vinculados a terrazas se ha visto cierta animación. Diría que ha sido un mes de julio ligeramente mejor. En agosto, firmariá que fuera igual que el año pasado. Ha desaparecido un público muy importante que era el ruso», narra Francesc Vives, gerente del gremio de hostelería en la provincia, que también aglutina a hoteles.

En 2014, el grado de ocupación de habitaciones en la Costa Daurada pasó del 65,2% al 63,6%, según las cifras publicadas esta semana por el Idescat. En las Terres de l’Ebre, la otra marca turística, se logró mantener en el 37,9%. Los datos de junio de 2015 ya ilustraban lo complicado de esta campaña: durante ese mes las pernoctaciones cayeron un 14,1% en la Costa Daurada en relación con 2014. Por marca turística, es el segundo descenso más acusado en Catalunya, tras el registrado por la Vall d’Aran (-22,1%).

El lado positivo es que, en el gran desafío de la desestacionalización, hay señales esperanzadoras. «Dentro de lo inestable, de que las reservas se suelen dejar desde hace unos años para última hora, comenzamos a recibir más peticiones para septiembre, lo que significa que la temporada se puede alargar, y eso nos hace ser optimistas», aclara Berta Cabré. Desde los hoteleros, Eduard Farriol, pese a admitir que el sector está «preocupado», tiene una mínima esperanza de que el turismo ruso remonte un poco. «A raíz de los atentados de Túnez han comenzado a llegar vuelos a Reus adicionales que podrían arreglar un poco la bajada del turismo ruso, aunque el agujero que ha dejado en Salou, Cambrils y La Pineda no se llegará a cubrir». El gremio apunta la dificultad de hacer predicciones de cara a agosto, porque a día de hoy «aún hay mucho sitio y son muchas las plazas que hay que llenar».

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