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El voto animal

El partido ha encontrado un nicho electoral en el apoyo de los cazadores y aficionados taurinos, y Podemos busca una operación similar con los animalistas a través del Pacma

Ramón Gorriarán

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Santiago Abascal (Vox), el pasado 13 de diciembre en un acto en Teruel. FOTO: EFE

Santiago Abascal (Vox), el pasado 13 de diciembre en un acto en Teruel. FOTO: EFE

Santiago Abascal reconoce que una de las razones del éxito de Vox en Andalucía fue «el apoyo de la gente del campo». Pero no se refería a los votos del mundo rural o el de las pequeñas poblaciones (apenas el 10% de sus votos tuvo este origen), se refería a los cazadores, los pescadores, a los aficionados a los toros, y «a los que nos gustan los caballos». Vox ha encontrado un nicho electoral entre los defensores de estas costumbres y tradiciones, que consideran que el Gobierno socialista y el estado de las autonomías, con sus trabas burocráticas, constituyen una amenaza para sus formas de vida. 

«No lo puedo cuantificar, pero sí sé que los actos con cazadores fueron de los más concurridos de la campaña», apunta Abascal. El pasado 7 de octubre el presidente de la Federación Española de Caza estaba en la primera fila del multitudinario mitin de Vox en el palacio de Vistalegre de Madrid. Era la expresión del respaldo del mundo cinegético a un partido que en la propuesta 68 de su programa anuncia que «protegerá la caza, como actividad necesaria y tradicional del mundo rural» y promoverá la creación de «una licencia única a nivel nacional eliminando el sistema de licencias autonómicas». 

Nadie hasta ahora había mimado tanto a este colectivo, que agrupa a 850.000 cazadores con licencia, hasta un millón los que disparan sin ella, genera, según la fundación Artemisán, un negocio de 6.500 millones de euros anuales, que da empleo a 54.000 personas y genera 200.000 indirectos. En comunidades como Andalucía, Extremadura o Castilla-La Mancha la caza es un puntal económico. 

El PP ha presentado proposiciones de ley para reconocer e impulsar la caza

«Vox fue claro en su propuesta. No sé si es de izquierda o derecha, pero tiene un compromiso más claro con la caza que ningún otro partido», afirma Felipe Vegue, presidente de la Oficina Nacional de Caza, Conservación y Desarrollo Rural. «El 99% de los cazadores (andaluces) fueron a las urnas», apostilla. El presidente de la Federación Andaluza de Caza, José María Mancheño, no habla de números y votos, pero tiene claro que «los de Vox han sido lo que más claro han hablado a favor de la caza». 

Pero no solo los cazadores fueron objeto de las atenciones de los de Abascal, también los taurinos, una afición decreciente pero que se cuenta por millares o millones. En el capítulo cultural de su programa, llevan una propuesta para elaborar una ley de protección a la tauromaquia porque es «parte del patrimonio cultural español». Vox contó con el respaldo de varios toreros, el más notorio el de Morante de la Puebla, que se recorrió cientos de kilómetros con una furgoneta con banderas de España y con carteles de ‘Andalucía por España’.  

Por su parte, Podemos está en una operación similar pero en defensa de la vida animal. La formación de Pablo Iglesias ha detectado en las últimas convocatorias electorales que tiene una fuga de votos hacia el Pacma (Partido contra el Maltrato Animal). En las generales de junio de 2016, los animalistas sumaron casi 285.000 votos, el 1,2% del total, aunque no sacaron ningún escaño a pesar de quedarse solo a mil papeletas del PNV, que logró cinco. 

La progresión electoral del Pacma es constante, aunque no fulgurante. En las andaluzas de hace tres semanas, sumaron el 1,9% de los votos, más del doble que hace tres años. A escala nacional es el primer partido extraparlamentario.
Pero no es un acercamiento sencillo. En Podemos consideran que los animalistas son demasiado radicales en sus planteamientos porque su electorado es heterogéneo y conviven distintas sensibilidades al respecto. No desisten, sin embargo, en su intento de buscar la confluencia. Pablo Iglesias ha propuesto la celebración de un referéndum sobre las corridas de toros.

El PSOE ha defendido que la opinión favorable sobre la tauromaquia es «respetable»

Mientras, el PP, tradicional referente político de cazadores y taurinos, ha visto las orejas al lobo y ha presentado proposiciones no de ley en el Congreso para «reconocer e impulsar» la caza y para «defender, preservar y reconocer la tauromaquia». Esta misma semana, dedicó varias preguntas al Gobierno sobre ambos asuntos en la sesión de control.
Pero también el PSOE quiere taponar electoralmente ese flanco. En tres de las comunidades que gobiernan, Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, ambas actividades tienen un peso económico notable.

El ministro de Cultura, José Guirao, defendió hace unos días en el Congreso de los Diputados que la opinión «favorable» sobre la tauromaquia es «tan respetable» como la contraria, y acusó al PP de pretender imponer a «todo el mundo» una tradición de parte.
 

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