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Europa rechaza la extensión del segundo rescate que pedía Grecia

Grecia pidió sin ofrecer nada a cambio 29.145 millones de euros y reestructurar su deuda en un tercer rescate de dos años y sin contar con el Fondo Monetario Internacional
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Manifestantes que apoyan el ´Sí´ para el referendo que se realizará en Grecia protestan ante el parlamento griego en Atenas. Foto: EFE

Manifestantes que apoyan el ´Sí´ para el referendo que se realizará en Grecia protestan ante el parlamento griego en Atenas. Foto: EFE

En Bruselas nada puede darse por descartado hasta el último segundo del minuto de la última hora del último día de una negociación. Ayer era el día. A medianoche expiraba el segundo rescate (15.500 millones aún pendientes) y el plazo para pagar 1.544 millones al FMI. Ocurrió el 30 de junio de 2015, un día que nunca olvidará Alexis Tsipras y mucho menos Grecia.

Porque en la UE nunca puede darse por hecho y menos con el país heleno en papel protagonista. Está cantado. Pasarían cosas... Y vaya que sucedieron. Tsipras, a mediodía, dio un golpe de efecto pidiendo una «breve» extensión del segundo rescate para no incurrir en un histórico impago al FMI. A cambio, aceptaba someterse a un tercer rescate (palabra maldita para Syriza) que tendría una vigencia de dos años. Un programa, eso sí, diseñado a su manera, lejos de los corsés establecidos en la UE para el resto de sus socios.

Pidió 29.145 millones para hacer frente entre 2015 y 2017, e insistió en solicitar una reestructuración de la misma. Su capítulo de peticiones fue claro, pero se olvidó de rellenar el apartado de las obligaciones. Su inesperado volantazo provocó que Jeroen Dijsselbloem convocase un Eurogrupo telefónico de urgencia a las 19 horas. Duró apenas una hora y no hubo acuerdo. Tampoco fue una sorpresa. Antes de empezar, la canciller alemana, Angela Merkel, advirtió de que «no negociaremos nada nuevo» hasta el referéndum del domingo. Y si lo dice la jefa...

Lo único cierto es que Grecia, al menos al cierre de esta edición, no había pagado su deuda con el FMI, lo que le convertirá en el primer país de Europa que incurre en un ‘default’. El Estado heleno se suma así a la lista de 27 países, la gran mayoría africanos, que en un momento u otro en los últimos 70 años han dejado de devolver los créditos en los plazos comprometidos, algunos incluso en varias ocasiones. Sudán, Liberia, Afganistán, Cuba o Nicaragua son alguno de ellos.

La jornada fue trepidante. Gestos, llamadas, nervios, ojeras... Demasiadas horas de infarto. Cuando todavía agonizaba el lunes, el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y el primer ministro griego, Alexis Tsipras, volvieron a hablar por teléfono para buscar un acercamiento. El luxemburgués reiteró que la oferta que Atenas no llegó a escuchar por levantarse de la mesa de negociación seguía en pie, y recordó que la promesa de la reestructuración de la deuda, una obsesión de Tsipras, también. Llegaría a partir del otoño, con el inevitable tercer rescate. A cambio, su Gobierno tenía que comprometerse por escrito a hacer campaña por el ‘sí’ en la consulta del domingo.

Mora no es una quiebra

¿Pero en qué posición queda todo un primer ministro si después de provocar un corralito en su país decide a las 24 horas retirar el referéndum o votar en contra del sentido del mismo y que él defiende? Tsipras sigue buscando salidas a un callejón al que se metió calibrando muy mal sus fuerzas, como evidencia el hecho de que los otros 18 países del euro, que ya le han prestado más de 200.000 millones, están más unidos que nunca.

Sacó de su chistera la petición del tercer rescate a sólo doce horas de expirar el segundo y de incurrir en el histórico impago. El presidente del Eurogrupo accedió a convocar de forma extraordinaria a los ministros de Finanzas del bloque, que tardaron apenas una hora en decir que no. El resultado de la votación no sorprendió a casi nadie, ya que la propuesta helena parecía que estaba elaborada para lograr este fin. Sobre todo, porque ignoraba al FMI, piedra angular de la negociación de los rescates, ya que países como Alemania ya han advertido de que sin su presencia no aceptarán seguir negociando. Pero también, porque no hablaba de qué ofrecían a cambio de recibir otros 29.145 millones del mecanismo europeo de rescate (MEDE) en un nuevo rescate de dos años. Pero en la UE hay reglas y ayer los ministros del euro dijeron a su colega, Yanis Varoufakis, que inventos, los justos. Y menos, cuando se habla de dinero. Hoy los ministros volverán a reunirse, pero ya con el segundo rescate expirado y la pérdida de financiación de en torno a 15.500 millones para Grecia.

«Recibimos a mediodía una carta del primer ministro Tsipras pidiendo un nuevo programa del MEDE y una extensión del programa anterior. Lo hemos discutido por teléfono, pero las circunstancias políticas y la posición del Gobierno griego no han cambiado. Estamos esperando el referéndum y el Gobierno continúa haciendo campaña por el no», concluyó al término de la reunión el presidente del Eurogrupo, quien advirtió de que un tercer rescate «podría tener condiciones más duras». «Es lamentable para Grecia que el programa expire sin ningún acuerdo y que se pongan en riesgo los resultados positivos obtenidos desde mediados de 2014», lamentó el director del MEDE, Klaus Regling.

¿Y ahora, qué? Los bancos siguen cerrados, el control de capitales continúa y Grecia se aboca peligrosamente a su salida del euro a través de un gravísimo accidente. La puntilla puede darla el BCE, que se reúne en Fráncfort para analizar la situación y decidir si elimina la línea de financiación de emergencia que existe para las entidades financieras griegas, su único salvavidas. Si lo hace, el país estará casi de facto sumido en el caos, pero se espera que Mario Draghi abogue por aguardar al menos hasta el referéndum para evitar que le acusen de maniobrar políticamente.

En paralelo, Atenas deberá lidiar con el impago al FMI. Esto no supone que el país entre en quiebra, como matizan las agencias de calificación. Según las normas del Fondo, el impago como tal sólo se producirá a los seis meses de no haber formalizado la transacción –sólo Sudán y Somalia mantienen impagos–.

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