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Fuera plásticos del mar

Un documental de Good Karma Projects visibiliza el estado de salud del Mediterráneo, de Salou a Mallorca, con el objetivo de concienciar sobre su mal estado y promover acciones sostenibles como ‘reducir, reutilizar y reparar’

REDACCIÓN

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Jordi Oliva y Albert Font de Rubinat. FOTO: PERE FERRÉ

Jordi Oliva y Albert Font de Rubinat. FOTO: PERE FERRÉ

«El cambio empieza en cada uno, comenzando por lo que se tiene delante. No hace falta ir hasta la otra punta del mundo». Así se expresan Jordi Oliva y Albert Font de Rubinat, dos deportistas que decidieron actuar cansados de surfear las olas en las playas de Salou entre restos de plástico. La clave no está tanto en reciclar, que también, sino en «reducir, reutilizar y reparar», apuntan.

Con este fin, son varias las acciones que estos ingenieros industriales tienen en marcha desde hace algún tiempo. La más visible y de mayor impacto es el documental estrenado el pasado noviembre Mediterráneamente plástico con el que visibilizan el «gran problema pero invisible de los microplásticos».

Así, una de las conclusiones que se derivan de este corto (http://youtu.be/Fvh1-n4tdro) es que el Mediterráneo no está tan limpio como se presume. «Encontramos unos 100.000 microplásticos por kilómetro cuadrado con lo que es un mar igual o más contaminado que el epicentro de la isla de plástico del Pacífico».

El cortometraje es solo una pequeña parte del cometido de estos dos jóvenes cofundadores de Good Karma Projects, organización sin ánimo de lucro que trabaja por ser un referente y promover la sostenibilidad dentro de los deportes de tabla, pero en todos los eslabones de la cadena. «El surf para nosotros es algo muy puro, el contacto con la naturaleza. Sin embargo, las tablas con las que surfeábamos eran fruto de un proceso contaminante porque se elaboraban con productos tóxicos, la mayoría provenientes del petróleo, también dañinos para las personas que las fabrican. Era muy incoherente», cuenta Jordi.

Ambos profesionales con alumnos del coleio Santa Maria del Mar, de Salou. FOTO: GKPROJECTS.ORG
 

Este fue el detonante del proyecto. «Estamos planteando subir de nivel el conocimiento sobre cómo elaborar de forma sostenible. Pero esto no implica poner una pegatina Bio y ya está. Lo primero que hemos hecho es un análisis ambiental de una tabla de surf desde el origen hasta el final de su vida útil. En cuanto al proceso en las empresas, puede llegar a ser muy complejo. Se tiene que analizar cada cosa de dónde viene, dónde acabará, cómo se reciclará y qué uso se le dará», apuntan.

De momento, desde Good Karma están revolucionando la industria con tablas más ecológicas, lo que va acompañado de otra vertiente de concienciación y educación. «Es una parte muy básica y necesaria», defienden. Y las nuevas generaciones son su público. «Vamos por las escuelas de toda España. Entramos con las tablas de surf y les explicamos el problema. Queremos que tengan esta pasión por la naturaleza».

¿Soluciones? «La limpieza de playas, que también organizamos, ya no es suficiente. No nos centramos tanto en recoger sino en no lanzar más desechos porque cada año las cifras van aumentando. Se tiene que parar. Hay que cambiar la mentalidad», concluyen.

Más onformación en www.gkprojects.org; Instagram: @gkprojects.

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