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Gasolineras de la provincia venden el carburante por menos de un euro

La caída del precio del crudo en los mercados internacionales abarata el gasóleo. Consulta el listado de las estaciones de servicio más baratas de la demarcación
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Llenar un depósito de gasolina ha bajado entre 10 y 13 euros desde verano. Foto: Pere Ferré

Llenar un depósito de gasolina ha bajado entre 10 y 13 euros desde verano. Foto: Pere Ferré

Llenar hoy un depósito de combustible de 55 litros es entre 10 y 13 euros más barato que a principios del pasado mes de julio. Así lo refleja el Boletín Petrolero de la Unión Europea publicado a finales de la semana pasada, que constata un descenso en el precio medio del litro de gasóleo del 14% entre la primera semana de julio y el arranque de esta semana de diciembre, al pasar de un promedio de 1,347 euros por litro a 1,162 euros por litro.

En el caso de la gasolina de 95 octanos, el descenso es todavía mayor, al caer de los 1,457 euros por litro a principios de julio hasta los 1,217 euros a mediados de diciembre, lo que supone abaratar el repostaje de un vehículo en un 16%.

Así, si llenar el depósito con gasolina de 95 octanos costaba en verano una media de 80,13 euros, y hoy asciende a 66,93 euros. Es decir, 13,2 euros menos. Si hablamos de un vehículo diésel, el ahorro se sitúa en 10,17 euros, al pasar de un promedio de 74,08 euros a 63,91 euros.

 

Por debajo del euro

Frente a estas estadísticas generales, la tendencia a la baja de los precios de los carburantes empieza a ser, en algunos casos concretos, más que significativa. Una decena de gasolineras de las comarcas de Tarragona tenían a principios de esta semana el precio del litro del Gasóleo A por debajo de la barrera psicológica del euro, según el observatorio de precios que elabora semanalmente el Ministerio de Industria, Energía y Turismo del Gobierno español.

La lista la encabezaba la Estació de Servei Alcover, en el municipio que da nombre a esta gasolinera, con 0,987 euros por litro de gasóleo. A esta estación de servicio le seguía la de Simon Grup, también en Alcover, con 0,988 euros por litro de gasóleo, y ocho estaciones de servicio más, con precios ‘psicológicos’ de 0,999 euros el litro.

En el otro lado de la balanza persistían estaciones de servicio con precios muy por encima de ese euro, como la gasolinera de Petronor emplazada en Sant Jaume d’Enveja, donde el litro de gasóleo se comercializaba a 1,225 euros, o la gasolinera Evolution de L’Ampolla, con el litro de Gasóleo A fijado en 1,209 euros.

 

Lentitud en la bajada

Pese a lo significativo de los descensos de precios en los carburantes, con una media acumulada durante estos meses del 15%, no son pocos los consumidores que se preguntan por qué ese abaratamiento en el surtidor de la gasolinera no va de la mano de la caída en el precio del barril Brent de crudo –de referencia en la Unión Europea–, que desde un máximo de 112,36 dólares por barril en junio ha pasado a 59,44 dólares en diciembre.

Es decir, un desplome en el precio de mercado del barril Brent del 50% en menos de seis meses, que contrasta con la rebaja de apenas el 15% en el precio de los carburantes. A esto se le añade, además, el hecho de que la repercusión de la cotización del barril de crudo en el precio de los combustibles es siempre mucho más lenta cuando ésta debe ir a la baja que cuando va al alza.

Asociaciones de profesionales del transporte, organizaciones de consumidores e incluso el propio Ejecutivo español llevan semanas denunciando la ralentización en trasladar los descensos del precio del crudo al mercado minorista de carburantes. Hasta el punto de que, acuciada por las críticas, la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), que entre otras empresas agrupa a Repsol, Cepsa, Shell, Galp o BP, publicó la semana pasada un comunicado en el que aseguraba que «las variaciones de precio al por mayor de los carburantes se han trasladado en su totalidad al precio antes de impuestos».

En otras palabras, ya no pueden bajar más el precio. Y lo argumentan. En un proceso de refino de petróleo como el que se lleva a cabo en la refinería de Repsol en La Pobla de Mafumet, apenas el 38,2% del contenido de un barril de crudo se convertirá en gasóleo, y no todo será para automoción. Otro 18,5% de ese barril –según los cálculos de la AOP– serán naftas (como las que se transforman en polímeros en el Polígono Sur del polo petroquímico de Tarragona) y gasolinas.

Los carburantes suponen, pues, a lo sumo, la mitad del contenido de un barril de crudo Brent. El resto serán asfaltos, lubricantes, gas licuado del petróleo, keroseno y fueloil de uso industrial y para generación eléctrica.

 

La mitad, impuestos

A estos cálculos añaden el peso que tiene la carga tributaria sobre el precio final, que llega como mínimo a la mitad de lo que se paga en el surtidor. Así, según esta asociación, la incidencia del coste del gasóleo en el mercado mayorista apenas supone un 37% del precio final por litro de gasóleo que paga un consumidor, mientras que los impuestos representan un 50% y los costes de distribución, un 12%.

Finalmente, el margen bruto para el mayorista queda ‘apenas’, según los cálculos de esta asociación de operadores de productos petrolíferos, en un 1,5% del valor que marca el surtidor de la gasolinera. Ése es, según aseguran, su único beneficio.

 

Incredulidad

Preguntado al respecto, el director general de la Federació Empresarial d’Autotransport de Tarragona (Feat), Josep Lluís Aymat, aseguró que, por muchas explicaciones que den los operadores de petróleo, «es algo que no entenderá nadie nunca», porque «la estructura de costes es la misma», esté al alza o a la baja el precio del crudo. «Lo único que cambia –lamentó Aymat– es la velocidad con la que se traslada esa variación del crudo al precio final de los carburantes», sobre la que denunció que es mucho más rápida cuando suben los costes que cuando bajan.

«Cuando hasta un gobierno como el del PP –abundó Aymat– tira de las orejas a las operadoras porque no trasladan los costes, está todo dicho: nos encontramos ante un cártel. Esto es una vergüenza, y es evidente que no quieren bajar los precios. Son un cártel –insistió el director general de la Feat–, y eso es lo que les permite moderar mucho las bajadas. Que digan que ya han bajado el precio todo lo que podían no se lo cree nadie, ni siquiera ellos. Y la prueba la tendremos cuando presenten los resultados de refino y distribución con beneficios más que significativos».

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