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¿Hay protocolo en un funeral?

Marta Domènech conoce muy bien cómo hay que actuar para no perder oportunidades de negocio

Núria Riu

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La especialista en protocolo Marta Domènech. Foto: Pere Ferré

La especialista en protocolo Marta Domènech. Foto: Pere Ferré

¿Cómo quiero que sea mi funeral? ¿Será laico, hablará alguien, habrá música...? La muerte como tabú se está desdibujando y, con ello, hay quien prefiere tenerlo todo bien atado y preparar personalmente su último adiós. Las empresas funerarias se enfrentan a nuevos retos, y profesionales de todos los ámbitos están entrando en un mundo para muchos desconocido.

Marta Domènech es especialista en protocolo. Ofrece un servicio de consultoría en un campo en el que, tanto en la política como en las relaciones laborales, es clave. Ahora busca abrirlo a nuevas oportunidades alrededor de la actividad funeraria. «Cada vez más estamos hablando de ceremonias interculturales o que no siguen ningún rito religioso, por lo que es necesario que estas empresas tengan una formación», explica.

Tal y como hacen los wedding planner, el rito de la muerte también sigue un protocolo. Desde el puesto que deben ocupar los asistentes, hasta la decisión de las flores, el libro de condolencias o si el rango del fallecido obliga a colocar una bandera son decisiones comprometidas que no deben tomarse de forma superflua. Por lo que, Domènech, desde la sociedad Marta Protocol, quiere aprovechar sus conocimientos para «entrar a formar personas especialistas en este ámbito».

El negocio funerario supone un nuevo reto para una profesional que siempre se ha mostrado inquieta por seguir creciendo. Profesora de formación, ha trabajado y colaborado en medios de comunicación. Se formó en la Universidad Camilo José Cela, que inició la primera titulación oficial de protocolo.Posteriormente hizo el doctorado, y se ha especializado en protocolo social y festivo. Enseguida pasó de asistir a los cursos a impartirlos. Sobre todo entre las empresas, para las que el protocolo es algo más que un buen comportamiento. «Es una herramienta comunicativa más que permite mejorar las cuentas de la empresa», asegura Domènech.

Desconocer algunas reglas básicas puede arruinar de partida la oportunidad de establecer un negocio. Un ejemplo. Hace unos días se celebraba el año nuevo chino. Es tradición que se hagan regalos, como puede ser dinero. Los que participan en esta fiesta deben saber que si lo meten en un sobre tiene que ser de color rojo, ya que éste trae suerte, mientras que si lo entregan en uno blanco, éste representa la muerte.

«El protocolo está muy relacionado con la monarquía pero lo encontramos en todas partes. En una competición deportiva hay unas reglas, también cuando uno se sienta a comer, en la investidura de un presidente o cuando quiere establecerse un negocio», explica.

Las solicitudes que recibe básicamente hacen referencia a la formación o a la organización de eventos. En el negocio le acompaña Diana Rubio, especialista en comunicación política y protocolo intercultural.

El mundo empresarial cada vez está más interesado en dominar este canal de comunicación. Hoteles de lujo que quieren preparar a su personal para atender a los turistas, pero también los empresarios que hacen negocios con gente de otras culturas canalizan las solicitudes. Aunque profesionales de todos los sectores han visto la importancia de esta herramienta. «Agrupaciones de taxistas de ciudades con mucho turismo o pequeñas empresas de componentes eléctricos quieren conocer estos elementos de etiqueta básicos», argumenta.

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