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Iglesias recupera el socialismo para hacer frente al giro de Sánchez

El líder de Podemos considera que el camino que pretende tomar el secretario general del PSOE le lleva a donde ya está él

Ander Azpiroz

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Los secretarios generales del PSOE, Pedro Sánchez (i), y de Podemos, Pablo Iglesias, se saludan. Foto: j. lizón/efe

Los secretarios generales del PSOE, Pedro Sánchez (i), y de Podemos, Pablo Iglesias, se saludan. Foto: j. lizón/efe

Pablo Iglesias recuperó este pasado fin de semana durante el campus de verano de su partido en Cádiz un traje que ya se ha vestido en otras ocasiones. Desde la puesta de largo de Podemos en las elecciones europeas de 2014 el líder de la formación morada ha dado unos cuantos bandazos ideológicos. Y uno de ellos ha consistido en autoproclamarse único y verdadero representante del socialismo español.

El pasado viernes Iglesias puso nombres y apellidos a los que, según él, son los culpables de que los partidos socialdemócratas traicionasen primero a sus votantes y quedasen sometidos por la derecha después. Nombró a Felipe González Tony Blair o Gerhard Schröder como responsables de «haber matado a la socialdemocracia con planteamientos de tipo socioliberal». Frente a ellos, vino a decir Iglesias, Podemos salvaguarda las esencias del socialismo, ése que se atreve a decir «que se han hecho barbaridades en nombre de defender la democracia» o que ni durante la transición ni después «se ha producido cambio alguno en la configuración del poder económico del país».

En cada una de las campañas de las elecciones de los últimos dos años el secretario general de Podemos ya se designó así mismo y  sin tapujos único referente político para el tradicional votante del PSOE. Su objetivo era claro, arrebatar el suficiente número de apoyos a su rival por la hegemonía de la izquierda para dar el ‘sorpasso’. Entonces, calculaba Iglesias, la formación dirigida por Pedro Sánchez debería decidir entre darle la presidencia a él o a Mariano Rajoy.

Cortejar a los socialistas 

Para cortejar a las bases socialistas envió todo tipo de mensajes. Desde el «yo no me llamo Pablo Iglesias por casualidad» al «sé que los socialistas de corazón van a votar a los morados. Bienvenidos a casa compañeros». Pero los números no salieron y pese a la alianza con IU, que a priori debería haber sumado un millón de votos a la candidatura de Podemos, Iglesias quedó por segunda vez el 26-J por detrás de Sánchez.

Las puertas se le volvieron a abrir a Podemos con la defenestración del líder socialista y la abstención ordenada por la gestora del PSOE, pero el inesperado regreso de Sánchez tras su victoria en las primarias socialistas las han vuelto a cerrar de un portazo. 

Y es que ahora el secretario general del PSOE ha dado un giro a la izquierda que no solo le permite insuflar ánimo a su alicaída militancia, sino también quizá recuperar a parte de los antiguos votantes que se marcharon a Podemos ante lo que consideraron una moderación del antiguo partido socialista. Ahora es Sánchez el que corteja al electorado de Iglesias. Lo dejó bien claro en los días posteriores a su triunfo ante Susana Díaz. «Yo, en particular, me siento muy próximo a los votantes de Podemos», dijo.

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