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Investigan las ‘venas de los árboles’ para hacer frente a la sequía

La investigación prevé mejorar las condiciones de los cultivos de árboles frutales tropicales

Isabel Díaz

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El investigador Juan Losada observa uno de los frutales del estudio para anotar su desarrollo anatómico para la investigación. FOTO: EFE

El investigador Juan Losada observa uno de los frutales del estudio para anotar su desarrollo anatómico para la investigación. FOTO: EFE

La escasez de precipitaciones en Andalucía ha creado una nueva problemática en el sector agrícola, la falta de agua para los cultivos, una situación que aborda un grupo de investigadores para mejorar los circuitos vasculares de los árboles, sus «venas», para aumentar su resistencia ante las sequías. El investigador Juan Losada ha explicado que desde septiembre de 2018 trabaja en el Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea La Mayora CSIC-UMA, como asociado dentro del proyecto ComFuturo y con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, para «mejorar las venas de los árboles para que sean más eficientes». 

Losada ha señalado que esta investigación se está realizando con dos variedades de chirimoyo y con otras dos de mango para generar «variedades de estos frutales que tengan una cierta resistencia a condiciones de sequía, es decir, que optimicen el uso del agua» y aseguren también «producciones estables». 

Los cruzamientos se realizan con variedades de chirimoyo «fino de jete» con Thai Seedless, y en mango con las variedades «Winter y Kensington, para mejorar las «venas de los árboles» y que sus «conductos vasculares» sean más eficientes para llevar los nutrientes al fruto. «Esta investigación se basa en una propiedad que tienen las plantas de forma natural. Cada especie tiene un número determinado de cromosomas, aunque las plantas a lo largo de la evolución los han doblado sin ningún efecto aparente», ha asegurado Losada, que ha reconocido que su estudio es interesante como «ciencia básica, pero tiene un alto grado de aplicabilidad».

Ha asegurado que al doblar o triplicar sus cromosomas de forma natural «se les ha conferido la capacidad de adaptarse a condiciones de estrés como la sequía», un aspecto que no está probado «científicamente» y en el que trabajan tres investigadores del centro junto al Departamento de Fruticultura Subtropical, que se encuentra involucrado. A través del cruce de chirimoyos de variedades que se encuentran en el banco de germoplasma del Instituto de Hortofruticultura se han conseguido frutales «con un número de cromosomas habitual, y otras que los han doblado o triplicado de forma natural». 

La investigación, que prevé mejorar las condiciones de los cultivos de árboles frutales tropicales en un futuro cercano para los agricultores, también tiene como fin «la conservación de los recursos naturales» como el agua, un bien que escasea y que es la principal preocupación de futuro del sector agrícola y medioambiental, ha concluido Losada.

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