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Israel ahoga en sangre a Gaza

El Ejército mata a más de medio centenar de palestinos en la Franja al reprimir la gran protesta convocada por el traslado a Jerusalén de la Embajada de Estados Unidos
 

Mikel Ayestarán

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Cuerpos de manifestantes palestinos yacen en el hospital, después de que fuesen asesinados a tiros. Foto: EFE

Cuerpos de manifestantes palestinos yacen en el hospital, después de que fuesen asesinados a tiros. Foto: EFE

Fiesta por todo lo alto en el barrio de Arnona de Jerusalén con la apertura de la Embajada de Estados Unidos, sangre a lo largo de la frontera de Gaza por el fuego de los francotiradores israelíes.

El «día histórico» que anunció el primer ministro, Benjamín Netanyahu, se convirtió en la jornada más sangrienta en la Franja desde la guerra del verano de 2014, en la que el Estado hebreo mató a 2.500 personas, la mayoría civiles, según datos de la ONU, en apenas 40 días.

El Ejército israelí abrió fuego contra los miles de manifestantes que se acercaron a la verja en señal de protesta y 55 murieron y 1.350 resultaron heridos de bala. Entre los fallecidos figuran siete menores de 16 años, reveló el enviado palestino a Naciones Unidas, Riyad Mansour.

Las alegrías a un lado del muro, son desgracias al otro en este conflicto en el que Donald Trump aseguró que «el traslado de la Embajada de Tel Aviv a Jerusalén será un paso hacia la paz». Sus primeras horas, sin embargo, estuvieron marcadas por la violencia y los gazatíes fueron quienes volvieron a poner los muertos.

Los territorios palestinos conmemoran hoy la ‘nakba’, la catástrofe que supuso para ellos el establecimiento de Israel hace 70 años. Una jornada que estará marcada por los funerales de los caídos en Gaza y por el llamamiento a la huelga general por parte de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

En la Franja cumplen seis semanas desde el inicio de la denominada Marcha del Retorno, que reivindica el derecho de los palestinos a volver a las tierras de donde fueron expulsados en 1948.             

Esta marcha tenía previsto concluir el día de la ‘nakba’, pero debido a la inauguración de la Embajada de EEUU en Jerusalén los organizadores decidieron convocar una doble jornada de protesta para mostrar su enfado ante la decisión de Trump y al menos 40.000 personas se acercaron a la verja de separación, informó el Ejército.

Se trató de una concentración masiva en la que los manifestantes que se aventuraron hasta las proximidades de la frontera llevaban como únicas armas neumáticos para quemar, tiragomas, piedras o cócteles molotov. Pero la inmensa mayoría de los congregados se quedaron a un distancia alejada de la verja.                      

«Las marchas seguirán»

Mahmud Zahar, dirigente de Hamás, prometió que «seguirán llevando a cabo las marchas hasta que consigan sus objetivos». Jalil al-Haya, ‘número dos’ de los islamistas, fue un paso más allá y afirmó que «la reacción natural a la muerte de gente que estaba protestando pacíficamente debería ser una intifada árabe e islámica».

Desde que comenzó la Marcha del Retorno han perdido la vida en Gaza en manifestaciones e incidentes violentos junto a la frontera 90 personas y más de 10.000 han resultado heridas, lo que ha puesto al límite las capacidades de los hospitales. El Ejército hebreo no ha informado hasta ahora de un solo soldado herido.

Las fuerzas hebreas respondieron «con material antidisturbios y fuego real». Desde primera hora lanzaron octavillas desde el aire en las que advertían a los palestinos de «no servir de instrumento a Hamás».

El Ejército señaló que el grupo islamista «está encabezando una operación terrorista bajo la cobertura de las masas en toda Gaza» y aseguró disponer de información de Inteligencia que apunta a que el objetivo final de estas marchas de es «perpetrar ataques terroristas».

Frente a los argumentos israelíes, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad al-Husein, pidió que «la impactante muerte de decenas de personas y los cientos de heridos por el fuego real de los israelíes en Gaza deben parar ya» porque «el derecho a la vida debe ser respetado». 

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