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Israel emplea drones para bombardear con gas a quien se acerca a la valla

Ante la continuas críticas internacionales por la matanza del lunes en Gaza y la Franja, Netanyahu apuesta por métodos más sofisticados 

M. Ayestarán - EFE

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Manifestantes palestinas se cubren la cara a causa de los gases lacrimógenos.  Foto: Mohammed Saber / EFE

Manifestantes palestinas se cubren la cara a causa de los gases lacrimógenos. Foto: Mohammed Saber / EFE

Tres avanzan y cuatro se quedan atrás, sentados en un pequeño montículo desde el que se divisa, a lo lejos, la verja de separación con Israel.

«Algún día volveremos, tumbaremos esa valla y recuperaremos nuestras tierras», sueña en voz alta Ahmed, el más menudo del grupo y uno de los que se queda rezagado. Todos saben los riesgos de la primera línea, aunque los grupos más alejados tampoco están seguros del todo. 

La ‘nakba’ llegó veinticuatro horas después de que Israel matara al menos a sesenta manifestantes en Gaza y la Franja no estaba para grandes movilizaciones, aunque por la tarde, después de los funerales, la gente se acercó de nuevo a la frontera y al menos dos manifestantes fueron abatidos por fuego israelí.

En Cisjordania se registraron incidentes en Hebrón, Belén o Ramala, pero nada comparable a lo vivido en Gaza el lunes.

Ante las críticas internacionales, Israel informó de que veinticuatro de los palestinos que sus fuerzas mataron eran «terroristas con pasado documentado» como miembros de los brazos armados de Hamás y Yihad Islámica.

Mismo argumento que repite semana tras semana desde el inicio de la Marcha del Retorno, una movilización con la que los palestinos reclaman el derecho al retorno a las tierras de las que fueron expulsados cuando se creó Israel.

Esta gran marcha debía terminar con la ‘nakba’, pero los organizadores apuestan ahora por mantener la tensión a lo largo de toda la frontera como una nueva forma de luchar contra los israelíes.

En lugar de disparos, lo que cae en abundancia sobre Malaka, al norte de la Franja, es gas. Pequeños drones lanzan gas y más gas sobre los manifestantes, que se han concentrado a más de 700 metros de la valla.

Son familias enteras que, después de acudir a los velatorios, se acercan a uno de los cinco puntos habilitados para la protesta en la frontera.

«No importa que te acerques o no a la valla, te gasean igual», denuncia una madre que lleva a su hija en brazos. La pequeña llora y se frota los ojos sin parar. 

50 muertos eran de Hamás

Además, ayer se supo que cincuenta de los 62 palestinos muertos en las protestas del lunes eran miembros de Hamás, aseguró ayer un dirigente del movimiento islamista.

«En la última ronda de confrontaciones, mataron a 62. De esos, 50 eran de Hamás y otros 12 no eran de Hamás y eran gente normal», dijo el destacado líder islamista Salah al Bardaweel, miembro del politburó de Hamás.

Preguntado por las acusaciones de que el movimiento está utilizando a los civiles de Gaza en su beneficio, Al Bardaweel respondió: «No se pude decir que Hamás recoge los frutos y empuja a la gente a morir, cuando 50 de sus miembros han muerto».

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