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Jordi Ciuraneta: 'China quiere nuestra fruta, pero falta la homologación del Estado'

Entrevista al Conseller d'Agricultura, Ramaderia, Pesca, Alimentació i Medi Natural
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El conseller de Agricultura, Ramaderia, Pesca i Medi Natural, Jordi Ciuraneta.  Foto: Lluís Milián

El conseller de Agricultura, Ramaderia, Pesca i Medi Natural, Jordi Ciuraneta. Foto: Lluís Milián

- El Estado no ha pagado los fondos pendientes de las ayudas agroalimentarias, ¿representa un nuevo conflicto con el Ministerio?

- No lo definiría como un conflicto con el Ministerio sino como un conflicto del Gobierno con los catalanes. Una vez más estamos delante de un incumplimiento que no entendemos porque fue aprobado por el Consejo de Ministros. No es en contra del Govern, sino de cada uno de los agricultores y ganaderos catalanes.

 

- Según usted, ¿es una decisión política?

- Totalmente, no puedo entenderlo de otra forma.

 

- ¿Y ahora qué?

- Son más de 8.000 expedientes de afectados, que no han recibido las ayudas, y que están muy crispados. No estamos hablando de grandes cantidades, sino de sumas suficientes para que la gente de los pequeños municipios pueda seguir adelante con su explotación. Es una de las cosas que hace que el 27-S en este país deba salir una respuesta. Una respuesta desde el entorno agrario que, junto con el sector agroalimentario, es pal de paller de la economía catalana.

 

- Inspectores europeos valoraron el impacto del caracol manzana y prometieron cinco millones en ayudas dentro del PDR, ¿será suficiente?

- Esperamos que sí, porque supone el inicio de una forma de trabajar diferente. Teníamos que ir más allá. El director general de Salud de la CE visitó el territorio y conoció in situ la problemática y las intenciones. No solo se trabajará desde salud sino que se involucrará agricultura, medio ambiente e investigación. Hemos conseguido que entiendan que el problema con el caracol manzana no es de Catalunya sino de Europa. Necesitamos investigación para que no se reproduzca en cualquier zona húmeda de Europa.

 

- ¿Cómo se articulará esta nueva forma de trabajo?

- Hay que establecer una metodología de trabajo consensuada con el sector y a partir de un trabajo con los investigadores realmente pautado.

 

- ¿Existe en estos momentos esta concienciación conjunta?

- Creo que sí porque se ha visto lo que pasa cuando no actúas de forma conjunta. La gente del territorio está concienciada y tener a la administración europea al lado hace que actúe también elEstado, porque entre Costas y la CHE también falta voluntad de actuación.

 

- ¿Qué ha supuesto para los agricultores el primer año del veto ruso?

- Es más lo que se ha hablado que lo que ha afectado. La crisis de precios del año pasado no fue por culpa del veto ruso y la campaña de este año tampoco. Hay elementos dentro del sistema de producción que podrían corregir los problemas de precios. Pese a ello hemos trabajado para buscar nuevos mercados para colocar la fruta. Tenemos tres provincias chinas dispuestas acomprar mañana mismo, pero falta la homologación del Estado para autorizar la venta. Otra de las cosas por las que necesitamos poder decidir nosotros.

 

- ¿China quiere fruta catalana?

- Desde la conselleria se recibió a una delegación de China que está dispuesta a comprar, pero como es una cosa entre Estado y Estado, falta resolverlo.

 

- ¿Qué producto quieren?

- Todo tipo de fruta desde la de hueso a la de semilla. Se está haciendo bien la apertura de mercados, el producto es de calidad, falta la homologación.

 

- ¿Cuánto hace de este bloqueo?

- De hecho no ha estado nunca abierto. Habían dicho que a lo mejor antes de fin de año podría resolverse, por lo que hemos tomado un conjunto de medidas para situarnos en el mejor puesto.

 

- ¿De qué demanda se trata?

- Cuando entras a China puedes morirte de éxito. Tal y como están los mercados no estamos como para abastecer su demanda.

 

- Ellos en cambio sí que importan sus manzanas a España.

- Sí, y nosotros también exportamos vino, aceite y carne. Con el cerdo, por ejemplo, se ha hecho un trabajo muy importante. Pero falta una homologación que no tenemos.

 

- El atún sí que tiene esta autorización.

- Dentro de un mundo que está regulado con unas cuotas muy rígidas se ha sabido racionalizar la venta. Aquí si que podemos decir que se ha sabido controlar el mercado. Esperamos que la racionalización en las cuotas sea más justa, pero aquí la empresa líder la tenemos en Catalunya.

 

- Los pequeños pescadores no están muy contentos.

- Es cierto, están muy disgustados. Hemos luchado para que, con una cuota superior, pudiera ser más repartida. Lo que pasa es que las asignaciones, a nivel de estados, son muy arbitrarias, en función de criterios muy centralistas. La pesca atlántica no tiene nada que ver con la mediterránea y en cambio toda la política del Estado está orientada hacia la primera. Incluso los pescadores están para organizarse con los franceses e italianos para hacer un lobby de presión y que Europa escuche su voz.

 

- El sector agroalimentario es uno de los motores de este país. Hemos pasado de la pequeña explotación a plantearnos ir a vender a China.

- Es la pequeña explotación que ahora se plantea ir a vender a China. El agricultor se ha adaptado cada vez más al mercado. Hemos visto que debemos estar en el mercado y que éste es el mundo.

 

- ¿El vino fue el detonante?

- Ha sido la punta de lanza para muchas de las cosas que se han hecho posteriormente. El vino lleva asociada una cultura que alrededor de una copa de vino pasan muchas cosas, y esto lo ha facilitado.

 

- ¿El aceite puede seguir el mismo camino?

- Debería hacerlo. El aceite es un producto que hasta ahora ha estado en la cocina, cuando seamos capaces de ponerlo encima de la mesa cambiará.

 

- ¿Han multado a algún restaurante por incumplir la ley que prohibe las aceiteras?

- No creo en las multas sino en la pedagogía. Llegará el día en que escogeremos un aceite en las cartas como sucede con los vinos.

 

- ¿Alguna apuesta estratégica para el sector agroalimentario de este territorio?

- Debemos tener capacidad de generar ideas, ser provocadores y crear reflexiones que nos hagan pensar. Tarragona, a partir de la experiencia de California, puede vivir un resurgimiento de la frutos secos. El vino ha sido una punta de lanza, el aceite también puede serlo y estos nos permitiría pasar del reequilibrio territorial a la sostenibilidad del territorio.

 

- ¿Han funcionado las políticas de recuperación de jóvenes?

- Sobre todo ahora durante la crisis. Tenemos más de 800 expedientes en Catalunya de incorporación de jóvenes al mundo rural. La estrategia es clara. Hay que apostar por la bioeconomía, basada en la biorrefinería. Tenemos la industria química y una masa forestal muy importante. Tarragona es una pieza muy importante, con empresas especializadas lo único que falta es el bio.

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