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La N-340 se ha cobrado 57 muertes en cinco años en la provincia

Cada 20 días hay un muerto en algún tramo tarraconense de la N-340. Desde 2010 ha habido 40 accidentes mortales a lo largo de toda la costa: desde Alcanar hasta El Vendrell
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Accidente con dos vehículos saldado con una víctima mortal, en la N-340, en Amposta. Foto: Joan Revillas

Accidente con dos vehículos saldado con una víctima mortal, en la N-340, en Amposta. Foto: Joan Revillas

Circular por los 142 kilómetros de la N-340 que transcurren por la provincia se ha convertido en una práctica de riesgo, una especie de lotería con muchos números para sufrir un accidente, al menos en comparación con otras vías. Así lo corroboran los datos recientes: desde 2010 hasta la fecha han fallecido 57 personas por accidente de tráfico en esta carretera ya acostumbrada a los dramas, según los datos del Servei Català de Trànsit. En ese tiempo, se han producido 40 accidentes mortales que, además de esos 57 fallecidos, han dejado en Tarragona 21 heridos graves y 17 leves.

Entre 2010 y 2013, se han registrado 603 accidentes con víctimas en la demarcación (incluidas también leves), según los registros de la Dirección General de Tráfico, lo que se traduce en una media aproximada de un siniestro cada dos días y medio. Un informe del RACC también resulta esclarecedor, evidenciando que no sólo el tramo tarraconense de la vía de marras arroja este tipo de problemas. En el periodo 2010-2012, en el tramo de la N-340 entre Nules (Castellón) y El Papiol (Barcelona) hubo 148 accidentes con 72 muertos y 130 heridos graves. En esos tres años se registró un muerto o herido grave cada 5,4 días.

Son las cifras que ilustran la realidad de una vía obsoleta, colapsada de camiones y, por lo tanto, muy peligrosa para el usuario. Es también la estadística para justificar la reclamación de entidades e instituciones del territorio que, entre la indignación y la protesta habitual, reclaman una solución para una carretera convertida en una pesadilla recurrente para todo el territorio.

Especialmente negativo está siendo el saldo en este 2015 en las Terres de l’Ebre, la zona, con diferencia, más afectada, aunque los accidentes se prolonguen también por el litoral hasta el Baix Penedès. En lo que va de año, el tramo ebrense ha registrado ocho muertos en cinco accidentes, lo que arroja una media tétrica: cada 20 días fallece una persona en algún tramo tarraconense de esta N-340, la carretera nacional más larga de España, perteneciente al Ministerio de Fomento. Esos nueve fallecidos ya superan, en sólo medio año, los ocho muertos registrados durante todo 2014.

El último siniestro grave fue este pasado lunes, cuando dos vecinos de Amposta fallecieron en la variante de L’Aldea tras chocar frontalmente con un camión. Uno de los accidentes más graves tuvo lugar el 3 de junio de 2014, cuando fallecieron tres personas de nacionalidad alemana en un choque entre dos turismos y un camión a la altura de Sant Carles de la Ràpita. La N-340 es actualmente la vía con más siniestralidad mortal en Catalunya, con un balance de ocho accidentes y 12 fallecidos. El 62,5% de ellos han muerto en las Terres de l’Ebre.

Sin embargo, hay otros tramos igualmente peligrosos, según varios indicadores. El trayecto entre La Móra y Torredembarra es en el que se producen más accidentes mortales o con heridos de toda la provincia, según el estudio Eurorap. La vía concentra diferentes puntos negros. El tramo más conflictivo corresponde a esos 5,4 kilómetros entre La Móra –al final de la autovía de circulación de Tarragona– y Torredembarra. Sin embargo, la alta siniestralidad se da también en el tramo de la N-340 entre Torredembarra y el límite con la demarcación de Barcelona, en L’Arboç, y también en el sur, entre Amposta y Alcanar.

El RACC es una de las entidades que más incide tanto en el diagnóstico de los problemas como en la propuesta de soluciones. Un estudio de 2014 puso de manifiesto la precariedad de esta vía que transita por 19 poblaciones de la costa tarraconense. De hecho, el balance establecía la necesidad de implementar mejoras. Se estima una inversión de 8,6 millones para los tramos de esta vía por tierras catalanas con el objetivo de reducir el número de muertos y heridos grave. No sólo en el Ebre se clama por mejoras, sino también en la zona del Tarragonès. Municipios como Torredembarrra, Creixell y Roda de Berà exigen desde hace tiempo soluciones al colapso de la N-340, que conlleva largas colas y el aumento de la siniestralidad, sobre todo los fines de semana y durante el verano. El mismo estudio el RACC sugería hasta diez actuaciones clave: ampliar la línea central, instalación de bandas rugosas, mejorar la delineación, la señalización, el alambrado o eliminar los obstáculos para mejorar la distancia de seguridad. Por otra parte, el Servei Català de Trànsit ha anunciado, en busca de soluciones parciales, medidas especiales a la espera de la reclamación de que Fomento permita desviar camiones por la AP-7 con bonificaciones entre Oropesa (Castellón) y L’Hospitalet de L’Infant, tal y como se ha hecho en la N-II, a su paso con Girona, y con buenos resultados.

A partir del día 15 de junio se habilita una señalización circunstancial con conos y balizas para prohibir giros a la izquierda y limitar los adelantamientos en días de alta movilidad.

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